Nuestras vidas giran en torno al agua. Es la clave de nuestra existencia. De ella dependen nuestra salud, alimentación, energía, medio ambiente…
Y sin embargo, se trata de un recurso limitado y vulnerable, que no cuidamos ni repartimos de forma adecuada. Por ello, la construcción de un futuro igualitario y sostenible depende, en primer lugar, de que todos los habitantes del planeta tengan acceso al agua.
Carmen Fuente Salvador, directora del Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento (FCAS) se muestra optimista en lo referente al logro de uno de los Objetivos del Milenio, el referente al acceso al agua potable, en la región iberoamericana. A lograrlo están contribuyendo los 900 millones de dólares que el Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento (FCAS) ha destinado a financiar 46 proyectos en la región. La calidad, el saneamiento y la depuración son, eso sí, asignaturas pendientes.
La iniciativa internacional Carbon Disclosure Project (CDP) acaba de poner en marcha un nuevo programa para impulsar la transparencia en la gestión del agua por parte de las empresas y proporcionar información completa a los inversores, con el fin de que sea evaluado este indicador en la gestión de riesgos.
ING se ha fijado como objetivo que el 15% del patrimonio que se gestiona a través de los distintos fondos se ajuste a criterios de responsabilidad social en 2013. Actualmente los fondos socialmente responsables que gestiona ING no invierten en compañías relacionadas con comercios de armas, energía nuclear, tabaco, juego, pornografía, alimentos genéticamente modificados, y comercio de pieles, según informa en su memoria de responsabilidad social.
El Banco Popular ha lanzado un Programa de Voluntariado Corporativo por el que pretende facilitar la movilización del espíritu solidario, el tiempo libre y la energía de su red social en beneficio de la sostenibilidad del entorno.