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El cambio climático es uno de los mayores retos a los que se enfrenta la humanidad. Lo que está en juego no es solo la salud del planeta sino la supervivencia del ser humano y los seres vivos, la vida tal y como la conocemos hoy.

Informes recientes de la agencia de ONU para el cambio climático muestran que los países son incapaces de doblegar la curva de las emisiones. La mayoría de los países se están quedando atrás en sus compromisos de reducción, y las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero van camino de aumentar un 10,6% para 2030 en comparación con los niveles de 2010.

En esta situación es necesario un tour de force, un gran esfuerzo. Y eso es lo que se espera de la conferencia climática anual COP27 que se realizará en Sharm el-Sheikh, Egipto, donde líderes mundiales de gobiernos y organizaciones se reunirán para discutir cómo abordar la crisis climática. La nueva cumbre anual pone a prueba la determinación de los países para combatir el calentamiento global, en un momento en que muchos de los principales actores mundiales están enfocados en otras crisis, como la guerra en Europa y la inestabilidad económica.

Los temas urgentes son muchos, exigen transformación masiva, compromisos económicos y decisiones políticas. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, adoptar metas comunes de adaptación a la crisis climática o aumentar la financiación para luchar contra sus efectos requieren consenso y asumir responsabilidades. Incluso, muchos analistas consideran que la crisis energética actual puede ser un punto de inflexión histórico hacia un futuro más limpio y seguro. 

El principal negociador egipcio sobre el clima ha dicho que el éxito de la cumbre se medirá “en función de si los países logran un paquete de acuerdos que mantenga vivo el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 ºC, al tiempo que se garantiza que las naciones más pobres reciban un trato justo y el apoyo que los países más ricos han prometido”.

¿Cálida o fría? El impacto de las relaciones políticas 

Frente al contexto de guerra en Ucrania, la subida de los precios de los alimentos y los combustibles y la inflación disparada, muchos nos preguntamos si los países y lideres actuarán con la suficiente rapidez para evitar los peores efectos del cambio climático.

Los expertos recuerdan que sólo 24 de los casi 200 países que asisten a la COP27 han presentado planes nuevos o actualizados de reducción de emisiones desde la conferencia sobre el clima de 2021 en Glasgow, aunque todos se habían comprometido a hacerlo.

Se espera que algunos lideres den a conocer nuevos planes durante la conferencia de Egipto, en especial las grandes economías y los países que más impacto tienen en el calentamiento global. En ese sentido, el enfriamiento en las relaciones entre China y Estados Unidos no ayuda. Y Rusia con su posición actual tampoco. En los últimos días una noticia dio un poco de aire fresco a estas presencias (o ausencias) con la vuelta al gobierno en Brasil de Lula, cuyo equipo ha denunciado la deforestación de la Amazonia y ha pedido una cumbre internacional sobre el destino del gigantesco pulmón verde.

La crisis climática es crisis social

El cambio climático tiene un fuerte impacto en nuestro medio natural y también son devastadoras las consecuencias para la humanidad, lo que lo convierte en una cuestión de derechos humanos. Se sabe que agravará las desigualdades sociales existentes, y sus efectos continuarán extendiéndose para las generaciones actuales y futuras. Desde Amnesty International aseguran que además de amenazar nuestra propia existencia, el cambio climático está repercutiendo de forma dañina en nuestro derecho a la vida, la salud, la alimentación, el agua, la vivienda y los medios de vida.

Un informe publicado por la Organización Meteorológica Mundial y El estado del clima en África 2020, advertía de la desproporcionada vulnerabilidad del continente, estimando que para 2030, hasta 118 millones de africanos extremadamente pobres estarán expuestos a sequías, inundaciones y calor extremo. Todo ello, a su vez, afectará al avance hacia la mitigación de la pobreza y al crecimiento económico, y dejará a más personas en una pobreza generalizada y enquistada.

¿Cómo no comprometerse con este panorama? Esperamos que algo concreto salga de la COP27 y se intensifique la cooperación. Afrontar esta grave crisis climática está en gran parte en manos del ser humano, y puede ser una oportunidad para fortalecer una economía con futuro, que asegure la prosperidad para la humanidad al tiempo que preserva la naturaleza y la biodiversidad.

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OpiniónCOP27

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