Estupideces ecofriendly y geopolítica del siglo XX

Uno de los tres principios básicos sobre las Empresas y los Derechos Humanos de las Naciones Unidas indica que los estados tienen el deber de proteger a las personas frente a los abusos de los derechos humanos cometidos por terceros mediante políticas, leyes, reglamentación y sometimiento a la justicia. Esto alude a Directivas recientes tales como la propuesta de Directiva aprobada el 23 de febrero de este año por la Comisión Europea que tiene por objeto fomentar un comportamiento empresarial sostenible y responsable a lo largo de las cadenas de suministro mundiales.

Tal y como se indica en la guía para CEOs sobre DDHH del World Business Council For Sustainable Development  los derechos humanos forman parte de la esencia misma del ser humano, y tienen como punto de partida  el respeto a la dignidad que todo ser humano posee, independiente de su raza, color o sexo.. 

Cuando hablamos de una Europa verde, una transición ecológica, una economía circular, una sociedad sostenible… no hablamos solamente de campañas para plantar árboles o  limpiar los océanos de residuos plásticos. Hablamos de reducción de emisiones, aumento de oportunidades, de educación, de autonomía para producir, consumir, vivir con una calidad de vida aceptable, de organismos y gestores honestos, transparentes y enfocados a dar resultados a sus grupos de interés (ciudadanos, socios, miembros, etc.…)

Actualmente afrontamos una situación que está poniendo en duda la “ solidez”  de la comunidad europea. Se han vulnerado los derechos humanos de un territorio muy afín a nuestros valores comunitarios y Europa ha respondido. Ha demostrado la preocupación por sus vecinos y puesto sobre la mesa la urgente necesidad de soluciones pertinentes para limitar los riesgos tales como un corte de gas que deje sin energía a cientos de millones de europeos sin luz o agua caliente. Este análisis pone en duda la estrategia energética de la UE y la falta de diversificación de fuentes energéticas fiables y tecnológicamente estables en nuestro territorio.

Durante los primeros días de la crisis de Ucrania el tráfico de contenido acerca del conflicto llevaba consigo el rechazo hacia la institución europea principal y sus prioridades sociales. 

Leía en las Redes Sociales comentarios como… “Europa estaba preocupada por sus estupideces ecofriendly y esto no lo ha visto venir”.

Estas reflexiones no son casos aislados, son el resultado de las barreras que encontramos en la búsqueda para llegar a una sociedad sin recursos infinitos. Hablamos de la percepción, un concepto que  el World Business Council For Sustainable Development detalla en su Guía para CEOS en Bioeconomía Circular (2019) como un reto que debemos afrontar. 

La percepción tiene siempre sesgos ideológicos, culturales, educativos, generacionales, o políticos y son la base en cualquier tema de debate , pero al mismo tiempo debemos crear nuestras percepciones con informaciones fidedignas y sólidas para poder afrontar el debate lo más cercano a la realidad y los acontecimientos.

Y yo me pregunto, ¿Por qué se quiere menospreciar el trabajo comunitario y de cada país por preservar el lugar donde vivirán nuestras próximas generaciones? ¿Por qué se cuestiona la importancia de una comunidad sostenible? Lo que Europa estaba haciendo en febrero era, entre otras cosas, dictar normas para que las empresas respeten los derechos humanos y el medio ambiente en las cadenas de suministro mundiales. ¿No creen estos críticos con las instituciones europeas que esto ayuda a trabajar con organismos que respeten la democracia y los derechos fundamentales de las personas?

El Cambio Climático puede ser la crisis humanitaria más grande de la historia. Cada año nos superamos, batiendo un nuevo récord de sobreexplotación de los recursos de los que disponemos para 365 días. En 2021 el Overshoot Day o día en el que hemos acabado los recursos naturales previstos para ese año llegó el 29 de julio, y países como Suiza esperan acabar en 2022 el 13 de mayo.

Cada vez experimentamos con más frecuencia climas extremos,  estamos enfrentándonos a un crecimiento exponencial de la población que pone en riesgo nuestra capacidad de subsistencia con los recursos actuales. No sabemos con exactitud cuánto petróleo queda por extraer, pero algunos expertos indican que las fuentes no renovables han llegado a su pico y por tanto podemos hablar de una crisis mundial mucho mayor si no trabajamos por vivir bajo unos recursos infinitos. Conocemos especies que ya se han extinguido a causa del Cambio Climático como el roedor australiano Melomys rubicola.

La sostenibilidad va de autoabastecimiento, de producción cercana, de derechos humanos, de igualdad para todas las personas en educación y la mejora de calidad de vida de la población, en igualdad de oportunidades, de diálogo y alianzas para el progreso. 

Todos estos valores han sido destrozados en Ucrania, la geopolítica, la ambición de poder y la falta de estrategias  están mostrando al mundo la elevada dependencia de recursos en manos de unos pocos, la falta de diálogo o consenso y la priorización de la política antes que definir una visión de futuro viable  en temas clave para el futuro desarrollo sostenible del planeta. 

A pesar de ser conscientes de todo ello también debemos de ser realistas. La independencia energética sólo llegará a ser sostenible cuando la inversión tecnológica en energías renovables consiga abastecer a toda la población. Las políticas y los mensajes de sostenibilidad tienen que estar directamente alineados con las tecnologías y las industrias que las desarrollan, priorizando el bienestar común al juego de poderes.

¿Cómo vamos a implantar soluciones a las demandas del siglo XXI si las prioridades aún están centradas en la geopolítica del siglo XX?

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