La respuesta a la crisis climática puede generar más desigualdades de género

 

A la hora de gestionar equipos es imprescindible incentivar un clima profesional de camaradería y estimular que todas las personas que trabajan juntas sean permeables al feedback. Y para eso, es esencial ponerse en primera línea y empezar aplicando estas dos características a nivel individual. Me parece especialmente importante respetar el tiempo de los demás, tanto a la hora de coordinar y distribuir las tareas como a la hora de cumplir con los plazos acordados para cada proyecto. Los desajustes en este sentido generan conflictos que desequilibran el buen ambiente necesario para dar el do de pecho en el trabajo. Añadiría como especialmente interesantes el sentido del humor y el reconocimiento o refuerzo positivo a los compañeros de trabajo.

No creo que existan características intrínsecas al género en el estilo de liderazgo. ¡Cada uno somos un mundo! Cuando se aprecian tendencias, pienso que responden a un cúmulo de factores; uno de ellos puede ser el género, pero siempre combinado con otros como la disciplina a la que se dedique cada uno o las cualidades generacionales.

Tuve la oportunidad de trabajar con Inmaculada Valencia y Consuelo Hospital  mientras disfrutaba de una beca de especialización en la Oficina de Asuntos Europeos del Gobierno de Cantabria, siendo Consuelo directora de esta Oficina, e Inmaculada directora general de Economía y Asuntos Europeos del gobierno regional. En varios momentos pensé: ‘Yo de mayor quiero liderar como ellas’. Me inspiraron en sus capacidades para comunicarse con éxito con cualquier interlocutor, con un carácter integrador, cercano, profesional, orientado a resultados..., y con una solidez técnica irrefutable que impregnaba el día a día. 

Hoy existe una mayor concienciación sobre la necesidad de paridad en todas las capas directivas y un rechazo categórico a la brecha salarial, si bien los cambios en la realidad vienen más despacio. Cada vez hay más iniciativas y entidades dedicadas a incluir a la mujer en sectores en los que está subrepresentada, y que acapararán buena parte de las oportunidades de desarrollo de los próximos años (big data, sostenibilidad...). En el sector financiero, es un fenómeno que se está dando en todas las capas productivas. Pero es preocupante la situación de la mujer ante la transición ecológica. La respuesta a la crisis climática puede generar más desigualdades de género por la menor participación histórica de la mujer en los sectores de la energía y la ingeniería, de forma aún más pronunciada en economías emergentes.

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