Glasgow no importa: fiscalidad, empresas y sostenibilidad, la gran oportunidad

Asisto a los debates de la COP 26 con una tranquilidad pasmosa. Es como estar en un gran salón de baile, en el que cada cual lanza y baila una pieza de mínimos. Nadie firma algo que le cueste la supervivencia cómoda en su país.

Supongo que la “ cachaza” al vivir esta COP me la da la experiencia. Creo que se , porque lo he vivido, que los países tienen motores que van acelerando la consecución  de objetivos inmensos: las empresas. Y también, porque como jurista se, que la multilateralidad mundial (globalización política) , existe de forma muy relativa .

Ante grandes proyectos transformadores ( y por tanto arriesgados e inciertos ) una cosa es lo que se debate “ cara a la galería  “ , y otra es cómo las empresas van moviendo las turbinas hacia un horizonte en el que incorporar aspectos sociales y medioambientales es estratégico. Sobre todo éstos últimos. Estratégico, legal  y vital en nuestro entorno europeo.

Las empresas deben atender a las demandas de sus partes interesadas para generar un negocio rentable tanto para las denominadas partes internas ( accionistas, trabajadores ) como (  sobre todo ) para el mercado, del que al final, todas viven. Y este mercado tiene una serie de normas. Y es que la libertad de mercado es utópica , como lo es la libertad individual… siempre hay un entorno al que hacer caso.

Por ejemplo, las grandes empresas automovilísticas planetarias ( ¡ qué bonita palabra !) no se manifiestan a favor de firmar el compromiso Net Zero… pero cualquiera que trabaje en una empresa sabe que si la demanda, o la legislación lo exigen, o la fiscalidad lo premia…. El avance es decisivo.

La Unión Europea sigue adelante. El Bloque normativo Fit for 55, la Taxonomía… en la UE ( el mayor mercado del planeta ) son imparables… y progresivamente obligatorias por ley. Con la consiguiente influencia en la cadena de valor,  al exigir aranceles a la huella de carbono negativa de productos que vengan de fuera. La UE se erige como prescriptora en materia de sostenibilidad, basándose en las leyes de mercado. Resulta francamente interesante ver como los aspectos ESG,  entran de la mano de la rentabilidad. Y de la ley del mercado. Este momento histórico es precioso. Momento que deberá ir ligado a la creación de normativa contable empresarial adscrita a los criterios ESG. El Estado Contable de las Empresas incorporando los activos financieros ligados a la sostenibilidad y sus riesgos.

Y un rol público importante y decisivo es el de premiar ( mediante subvención, ayuda.. ) y/o  la fiscalidad. La fiscalidad es la prodigiosa herramienta de los gobernantes para hacer realidad sus políticas y sueños. Todas las decisiones empresariales ( e individuales )  tienen consecuencias fiscales ( la plusvalía en la venta de casas , la ultima ). Tienen los gobiernos una responsabilidad histórica fenomenal, establecer políticas fiscales que faciliten y agilicen la transición energética que se nos viene encima.

No se nos escapa que vivimos en un modelo en el que la financiación de las empresas viene de la mano de Fondos de Inversión, de Pensiones…. Y estos están preocupados , no ya por los objetivos de descarbonización a fijar ( que también ) sino por la fase de transición a los mismos… Estamos ante una verdadera revolución energética y lo público es responsable de minimizar el riesgo y de garantizar tres características de la  misma :  seguridad en el suministro, que este suministro sea asequible para la población y que además provenga de fuentes/ procesos sostenibles. Esta ecuación es compleja de cumplir a la fecha. Nos aventuramos a objetivos de descarbonización sin tener alternativas fiables y que cumplan estos tres requisitos. Y la financiación lo acusa. Los riesgos son elevados. Y los plazos puestos ( y aprobados ) desde Bruselas, cortos.

Por ello, es imprescindible que , casi desde ya, las políticas fiscales apoyen esta transición más pronto que tarde. Para minimizar incertidumbres que afecten a la financiación de proyectos empresariales. Porque queremos seguir viviendo como antes, consumiendo, pero con unas fuentes de energía nuevas cuyo proceso de producción masiva es incierto, caro o en proceso de investigación.

… Y los ciudadanos… al final de la cadena parece que siempre estamos los mismos… Creo necesaria una decidida y transparente política  de información a nosotros, los ciudadanos, los consumidores y los clientes,  de las consecuencias y pasos que se den en esta transformación energética. Cambiamos de Era…. Cuando yo estudiaba las Eras eran la Edad de Piedra, la de los Metales… y ahora estamos ante un cambio de era Energético… el tótem de nuestra civilización … Es emocionante y tenemos la oportunidad de hacerlo bien…

Y por cierto… en la Historia las Guerras las ganan los más desarrollados tecnológicamente ( del acero ( los hititas ) al radar ( los ingleses ) … o la ojiva nuclear ( USA ) ) pero hoy las guerras son otras… y la lucha que está teniendo lugar de forma silenciosa por hacerse con los nuevos materiales necesarios para nuestra actual revolución energética van estando en manos chinas… nuevos materiales ( litio… ) y nuevas formas de ganar guerras.Las guerras han contado siempre con el factor de suministro energético como clave de sus tácticas.

Menos mal que la Unión Europea sigue siendo el mayor mercado mundial… y eso… todavía marca algo el terreno…

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