Blanqueo de capitales y financiación del terrorismo

El blanqueo de capitales es un delito que cometen todos aquellos que después de obtener sus fondos de manera ilícita, por ejemplo, a través del tráfico de droga, quieren aprovecharse de sus ganancias delictivas ya sea para adquirir inmuebles, activos financieros o empresas. El elemento clave del delito de blanqueo de capitales reside en que la persona que lo comete conoce que los fondos han sido obtenidos de manera ilícita y realiza estas operaciones para tratar de simular este origen delictivo.

Esto significa que la persona que blanquea, que transforma el origen “sucio” de los fondos en un origen “limpio”, no tiene porqué ser el mismo que ha cometido el delito precedente que originó los fondos. Aunque una misma persona puede cometer el propio delito que genera fondos ilícitos y ser también autor de un delito de blanqueo, por realizar actividades encaminadas a ocultar, transformar o encubrir dicho origen.

El delito de blanqueo surge por la necesidad del Estado de luchar contra las bandas organizadas de tráfico de drogas, esta actividad genera tal volumen de fondos que resulta difícil luchar contra los delincuentes. En el análisis del aprovechamiento que estas bandas hacían de los beneficios que obtenían, se detectó que eran muchos otros los que colaboraban con estas organizaciones: contables, abogados, entidades financieras… estas entidades ayudaban a ocultar el origen de los fondos ilícitos y simulaban haber sido generados por actividades legales. Primero se definió el delito de blanqueo incorporando a todas las personas o agentes económicos que ayudaban a los delincuentes a disimular el origen ilícito de su actividad: creando sociedades, asesorando en el modo de trasladar las ganancias, registrando contablemente el resultado de las operaciones o proponiendo inversiones financieras o inmobiliarias; más tarde se exigió a todos estos profesionales que establecieran medidas de control para que no fueran utilizados, de manera inconsciente, para ocultar el origen de fondos ilícitos de sus clientes.

Estas últimas exigencias forman parte del sistema preventivo de lucha contra el blanqueo de capitales. Es en el marco de las obligaciones de prevención del blanqueo de capitales, donde las entidades de crédito nos solicitan, como clientes, información relativa a nuestra identidad, actividad u origen de nuestros fondos. No es una petición caprichosa, sino que responde al cumplimiento de unas exigencias recogidas en la normativa de prevención del blanqueo de capitales. Esta información está especialmente protegida y no puede ser utilizada con ninguna otra finalidad que no sea la de la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.

Si el blanqueo de capitales supone ocultar o disimular el origen de fondos ilícitos, la financiación del terrorismo supone utilizar fondos, que pueden ser legales o delictivos, en el apoyo de actividades tan dañinas como las terroristas. Es decir, el control, se realiza no respecto al origen de los fondos, como en el caso del blanqueo de capitales, sino del destino que se da a estos fondos, financiar a organizaciones terroristas. Los profesionales deben controlar y prevenir ambos delitos, en los dos supuestos deberán conocer a su cliente, pero las medidas que deben implantar para prevenir uno y otro son distintas, en un supuesto deberán especialmente los movimientos de entrada, para valorar que son consistentes con el conocimiento que tienen del cliente, y en el supuesto de la financiación del terrorismo deberán estar atentos a los movimientos de salida, detectado transferencias con destino a beneficiarios relacionados con actividad terrorista.

La función de prevención de blanqueo impregna toda la estructura de las entidades afectadas: bancos, abogados, inmobiliarias…, pero se localiza en un área específica denominada normalmente Unidad de Prevención. Esta área ha crecido en los últimos años de manera significativa, llegando a duplicar los recursos asignados a la misma. Recursos que deben contar con una formación rigurosa y específica en la materia de prevención del blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.

Algunas universidades, como la Pontificia Comillas, está preparando a especialistas para luchar contra estos delitos. En el caso de la universidad jesuita de Madrid ya ha anunciado la segunda convocatoria del Programa de Especialización en Prevención de Blanqueo. En él, ponentes de los órganos supervisores de las entidades que deben prevenir el blanqueo y responsables de prevención de los sectores implicados transmitirán su conocimiento y experiencia sobre la materia. Este tipo de programas representa una ocasión única para profundizar en la práctica de la prevención del blanqueo de capitales, adquiriendo la posibilidad de entrar a trabajar en una de las áreas más apasionantes y demandas, tanto como asesor como desempeñando tareas de analista en una de las entidades obligadas a prevenir.

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