Sensaciones encontradas

Cuando pienso en Justicia Social, Economía- Empresa actualmente tengo sensaciones encontradas. 

Por una parte parece que está incorporada en la teoría de recuperación (Next generation, España Puede) pero las cifras de desigualdad y los problemas estructurales/ círculos perversos en lo social- laboral son abrumadores en el momentum de pandemia/ post pandemia. Pero por otro lado, e intentando ser optimista, me gusta pensar en que puede ser la oportunidad de entrar en una ERA de CRECIMIENTO JUSTO, de máximo compromiso público/ privado por la Justicia Social y de, ser cómplices todos, de romper círculos viciosos de pobreza, desigualdad y exclusión vinculando la innovación- inclusión, el progreso económico, con los desafíos ecológicos y sociales. Relevante será mostrarse proactivo para acelerar esas alianzas/ conexiones de ámbitos y actores y minimizar el sufrimiento ciudadano engarzando con las vetas de oportunidad de los pilares de los marcos de recuperación europeo y español. Es la era de ser valientes como medida de inteligencia y apostar por el progreso socio- económico sostenible y no sólo por el crecimiento económico. 

A su vez me "alienta" que la sociedad, a su vez, es más inteligente, tiene el morro/ piel fina en "whashing" y no tolerará compromisos sociales superficiales, no demostrados con datos de impacto en las prioridades evidentes. Considero que el momento actual pondrá de manifiesto de manera más evidente ese "washing". Pero en cambio serán más apreciados que nunca, los comportamientos que, en aras a ese bien común, renuncien a generar altos beneficios a corto, apuesten por un decrecimiento para sumar a la transición hacia un modelo de desarrollo sostenible a largo plazo. Las empresas, creo que tienen una excelente oportunidad de ser valientes y demostrar su capacidad y potencialidad de vertebradores de cambio y transformación, no sólo de resultados que benefician a los accionistas a corto plazo. 

Y como nos recordaba Adela Cortina en su carta de agradecimiento al Premio Jordi Jaumà, la Justicia Social es un "principio fundamental irrenunciable para una convivencia pacífica y próspera" y ya sólo, dado el potencial polvorín de tensión social, considero que ningún actor debería obviar su capacidad de hacer para conseguirla, ya que mejor ser cómplices de la solución que del problema, ya que sino no se cumplirá ni el mínimo principio de la empresa: EXISTIR y PROGRESAR. 

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