Construyendo alianzas que reduzcan las brechas de la desigualdad y potencien la justicia social

Cumplimos un año desde que la COVID-19 irrumpió en nuestras vidas: una pandemia que ha desencadenado una crisis sin precedentes en el ámbito sanitario y que nos ha arrastrado a una fuerte crisis laboral, económica y social.

Y precisamente COVID-19 está dejando una profunda huella con un incremento de las brechas sociales y económicas a nivel global. Según muestra el informe ‘El momento de la transformación necesaria: La Agenda 2030 como guía para la recuperación global’ elaborado por Forética, la pandemia evidencia “la conexión perfecta de todos los retos que representan los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la vulnerabilidad del sistema, como un castillo de naipes que pierde su equilibrio”.

Según este análisis, “las estimaciones actuales muestran que la COVID-19 ha tenido un impacto muy negativo en casi todos los ODS y en todas las regiones del mundo, incluidos los países con mayores índices de desarrollo. Los efectos de la pandemia han saturado los sistemas de salud en todo el mundo, causado el cierre de empresas y fábricas, poniendo en peligro el medio de sustento de la mitad de la mano de obra mundial. Además, ha alejado a 1.600 millones de alumnos de las aulas y ha impactado en las cadenas de valor globales y el suministro de productos. Este contexto puede dar lugar a que decenas de millones de personas se encuentren en una situación de pobreza extrema y hambre”.

Concretamente, este estudio detalla que el 29% de los ODS se habrían visto impactados muy negativamente por la COVID-19, entre ellos el ODS 1 -fin de la pobreza-, el ODS 2 –hambre cero- y el ODS 10 –reducción de desigualdades-. Esta realidad es un revés muy significativo, que puede dar lugar a un retroceso en éxitos históricos, como la erradicación de la extrema pobreza, que podría incrementarse por primera vez en 20 años. Igualmente, the World Food Programme afirmaba que la crisis del COVID-19 podría duplicar el número de personas con riesgo de sufrir una crisis alimentaria.

Ante esta realidad, uno de los pilares en los que debemos basar la reconstrucción es reforzando la ambición, el liderazgo y la acción colectiva por un futuro sostenible. Para ello, desde Forética, uno de los pilares estratégicos que estamos trabajando, se fundamenta en la creación de alianzas que alineen esfuerzos y faciliten la colaboración de empresas, administración y los distintos agentes sociales para movilizar los recursos y desarrollar la acción necesaria que permita lograr una recuperación sostenible, justa e inclusa.

Concretamente, dos de los cinco compromisos adoptados por el recién constituido Consejo Empresarial Español para el Desarrollo Sostenible –compuesto por 25 Presidentes y CEOs de principales empresas españolas-, se fundamenta en integrar el apoyo a los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos mediante la implantación de una política de respeto a los derechos humanos y un proceso de debida diligencia; así como el desarrollo de planes de acción que apoyen la inclusión, la igualdad, la diversidad y la eliminación de cualquier forma de discriminación.

Proyectos liderados por las empresas socias de Forética como el Clúster de Impacto Social o iniciativas como ‘Give & Gain - Semana de la Acción Solidaria y el Voluntariado de las empresas’ ponen de manifiesto la importancia de la colaboración conjunta para avanzar en la senda del desarrollo sostenible.

Adicionalmente, la colaboración público-privada es fundamental para movilizar y consolidar el compromiso con la justicia social. Dos ejemplos concretos de estas alianzas son la ‘Alianza País Pobreza Infantil Cero’, liderada por el Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil, en la que Forética es una de las organizaciones participantes en dicha alianza. Además, en el terreno de la educación y el impulso de la igualdad, el Ministerio de Educación y Formación Profesional ha desarrollado la ‘Alianza STEAM por el talento femenino’ que busca fortalecer el impulso de las niñas y jóvenes en la ciencia.

Los desafíos son inmensos y las propuestas para salir de esta situación tienen que poner a las personas en el centro, generando las oportunidades necesarias para contribuir a una justicia social que no deje a nadie atrás.

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