¿Eres activista?

Vivimos en un estado de emergencia climática y crisis ecosocial que nos sitúa como especie al borde de la extinción. ¿Estamos de acuerdo?

En este contexto es normal, necesario y deseado que cada vez seamos más las ciudadanas y ciudadanos, empresas, organizaciones e instituciones que queramos formar parte de la solución y no del problema. ¿Nos convierte esto en activistas?

Hace tres años aproximadamente decidimos crear en Quiero el área de marcas activistas. Nos inspiramos y aspiramos a, de la mano del diseño de estrategias en torno al propósito, llegar a la construcción de marcas activistas. Todas las personas que nos dedicamos a esto podemos tener en la cabeza a compañías como Patagonia. Nos equivocamos. Por supuesto que seguimos diseñando estrategias en torno la creación y activación de propósito corporativo y de marca, pero no desde un departamento que se llama activismo de marca.

Según la RAE activismo es, entre otras cosas: Ejercicio de proselitismo y acción social de carácter público, frecuentemente contra una autoridad legítimamente constituida. No entro a valorar lo que dice la RAE, faltaría más, ni lo que hagan o digan marcas, compañías y profesionales. Simplemente, reflexiono sobre qué significa para mi ser activista. Y cuando pienso en ello lo primero que se me viene a la cabeza son todas esas personas que se han jugado o se están jugando su vida, futuro, pan, familia… luchando por lo que creen. Personas y organizaciones que estás dispuestas a saltarse la ley para denunciar algo que es injusto. No hablo de violencia hablo de desobediencia civil.

Si echamos la vista atrás y miramos a todos esos líderes que a lo largo de la historia han provocado grandes transformaciones: Ghandi, Clara Campoamor, Luther King, Emmeline Pankhurst, Mandela… En algún momento ellas y los suyos se situaron (les situaron) al margen de la ley. Porque la ley casi siempre significa sistema y no siempre significa justicia.

¿Quiere esto decir que las marcas y las empresas no están legitimadas para trabajar contra la crisis ecosocial que vivimos? Bajo ningún concepto. Son fundamentales, aunque, seamos honestos, la mayoría de las veces son cuestionadas. Ahí está la gracia. Ahí aparece el propósito, el compromiso, el rigor, la transparencia, la inspiración, el trabajo, trabajo, trabajo, trabajo.

Son muchas y muchos los profesionales que se están partiendo la cara cada día para llevar a sus marcas y compañías por la senda de la sostenibilidad. ¿Activistas?

Profesionales que han decidido formar parte de la solución aún cuando el mercado se les resiste y los consejos de dirección les bendicen sin recursos. A todos y todas ellas mi más absoluto reconocimiento y agradecimiento.

Sigamos trabajando y que nos llamen como quieran.

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