El ecosistema de emprendimiento está formado por diferentes actores que se interrelacionan entre sí para desarrollar el medio idóneo en el que nacen start-ups y la innovación. La educación debería ser el agente promotor de la cooperación en nuestro ecosistema y en la sociedad en sí misma.
¿Cómo cambiar la forma en que cooperamos?

En los últimos 20 años hemos pasado de una web 2.0 a la Industria 4.0, a la vez, la sociedad ha evolucionado en muchos aspectos y en otros ha involucionado al confundir tecnología con tecnolatría y filosofía con apariencias.  En razón de ello, propongo formar a “seres humanos” a través de un modelo de “3Fs”:

  • Formar en valores. En una sociedad mayormente ajena a la espiritualidad [1] existe la necesidad de establecer una clara distinción entre lo artificial y lo natural, lo superficial y lo profundo, la cortesía y la grosería, la solidaridad y la indiferencia, lo agresivo y lo apacible. Nos convertimos en aquello que nos enfocamos, por ejemplo, se ha comprobado que “hay una correlación positiva entre la exposición a videojuegos violentos y la agresión en adolescentes” [2]. ¿Cómo establecer los principios para que los niños-jóvenes distingan?

Los valores aportan dirección y sentido a la vida. Es por ello importante que la educación transmita actitudes positivas hacia la diversidad, la compasión, la cooperación, la tolerancia-convivencia, la generosidad, el agradecimiento y la sostenibilidad.

Dejar de lado la responsabilidad que tenemos respecto de formar en valores implicará reconocer en los jóvenes “Z” y  “Alpha” a dos generaciones descomprometidas que tomarán decisiones en un mundo completamente automatizado.

  • Formar en destrezas y habilidades. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, “las habilidades, no el historial universitario, serán lo importante para la fuerza laboral” en las próximas dos décadas [3]. En consecuencia, es prioritario educar en destrezas y habilidades. Por ejemplo:
    • En inteligencia emocional porque a partir del autoconocimiento se facilita comprender la situación del otro y tomar decisiones que causen el mayor beneficio para todas las partes interesadas –stakeholders-.
    • En trabajo colaborativo, con la práctica diaria en equipos y entre equipos.
    • En resiliencia, aprendiendo las lecciones de los propios tropiezos.
    • En adaptabilidad, aceptando las circunstancias y actuando en consecuencia.

Formar habilidades implica facilitar un proceso de conocimiento interior que fortalece a quien lo practica y que le ayuda a tener una visión positiva de su vida, a admitir el cambio y a estar más dispuesto a colaborar con otros. Por ejemplo, para facilitar este proceso, la Escuela de Negocios de Georgetown University incluye un curso de meditación y liderazgo desde el 2012 [4].

  • Formar mentes curiosas creadoras de soluciones. La educación debería adoptar las mejores prácticas de los filósofos en el arte de hacer preguntas para cultivar mentes curiosas [5] y del proceso científico y colaborativo empleado por emprendedores para generar soluciones (respuestas) reales a los problemas (preguntas). A continuación dos ejemplos de esta tendencia:

Por una parte, en estos meses investigadores-médicos de todo el mundo, con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud, se han aliado para buscar de forma colaborativa tratamientos y vacunas contra la COVID-19.

Por otra, el pasado abril, +2000 equipos,  147 nacionalidades, participaron en un hackathon  organizado por la Comisión Europea para buscar soluciones a retos planteados en salud, continuidad del negocio, cohesión política y social, teletrabajo y educación, finanzas digitales (apoyo para los excluidos) ante la crisis de la COVID-19 [6].

Iniciamos  la década de transición más importante en los próximos 30 años, de lo bien o mal que gestionemos el proceso educativo dependerá el tipo de sociedad y los líderes que tendremos. ¿Seremos capaces de definir una  gobernanza global de educación en cooperación? Estamos ante la disyuntiva de apalancar el crecimiento de la persona en una educación más humana y colaborativa –aquella que emplea la tecnología como un medio para escalar soluciones a problemas globales-; o, de preservar un modelo individualista que fragmenta los ecosistemas.

 

 

Referencias:
 [1https://www.youtube.com/watch?v=_3mrA1_Hctk">https://www.youtube.com/watch?v=_3mrA1_Hctk
 [2https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2019.00384/full">https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2019.00384/full
 [3https://es.weforum.org/agenda/2019/01/que-significaran-los-proximos-20-anos-para-el-empleo-y-como-prepararse/">https://es.weforum.org/agenda/2019/01/que-significaran-los-proximos-20-anos-para-el-empleo-y-como-prepararse/
[4https://www.ft.com/content/f68cd1f2-d5f2-11e3-a239-00144feabdc0">https://www.ft.com/content/f68cd1f2-d5f2-11e3-a239-00144feabdc0
 [5https://www.youtube.com/watch?v=u2G5hSsC1UI">https://www.youtube.com/watch?v=u2G5hSsC1UI
[6https://ec.europa.eu/info/news/117-solutions-selected-european-hackathon-support-recovery-coronavirus-outbreak-2020-apr-30_en">https://ec.europa.eu/info/news/117-solutions-selected-european-hackathon-support-recovery-coronavirus-outbreak-2020-apr-30_en

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