La última evolución de la RSC, nos indica que de la triple visión hemos de pasar a la gestión enfocada en 5 dimensiones principales, sumando al triunvirato compuesto por las dimensiones económica, social y medioambiental, otras dos: la gestión del talento y el buen gobierno. El bienestar laboral, que directamente está relacionado con la gestión del talento, ya ocupa posiciones protagonistas en el tratamiento que las instituciones internacionales señalan en sus postulados.
¿Puede haber RSC sin gestión del bienestar labor

Ejemplo de ello lo encontramos en los propios ODS, concretamente en el ODS 3 y en el ODS 8, que hacen hincapié sobre aspectos que guardan relación directa con ello, como la promoción de un estilo de vida saludable tanto entre los propios empleados, como en la preocupación por establecer niveles de bienestar similares para empleados y empleadas de proveedores.

Datos como el que nos ofrece la Agencia Europea de Salud y Seguridad en el Trabajo que suscribe que el 38% de los trabajadores europeos afirma tener problemas de salud y bienestar laboral y que el 79% de los directivos y directivas europeas están preocupadas por las repercusiones del estrés en sus empresas, hacen ahondar sobre la necesidad de gestionar estos aspectos que afectan directamente al bienestar laboral y personal.

Frente a estos datos, la propia Agencia nos confronta otros que reflejan la poca gestión que se realiza en nuestro país de esta problemática. Tan solo el 40% de las grandes empresas gestionan riesgos psicosociales, pasando a ser este porcentaje del 20% entre las medianas y casi nulo entre las pequeñas. Por tanto, el bienestar laboral debería formar parte fundamental de la RSC interna, ya que y como el propio Consejo Mundial de Empresas para el Desarrollo Sostenible refleja en su definición de RSC, esta debe contribuir al desarrollo económico sostenible por medio de la colaboración de sus empleados, sus familias, la comunidad local y la sociedad, con el objetivo de mejorar la calidad de vida, y la calidad de vida de las personas solo se puede mejorar desde el ámbito laboral, preocupándose por gestionar el bienestar laboral de las personas.

En conclusión, se evidencia que no puede haber RSC sin gestión del bienestar laboral y no solo éticamente debe ser así, sino también porque esta inversión produce beneficios económicos a las empresas que lo aplican. De este modo datos como el que nos ofrece World Economic Forum que sitúa el ROI (retorno de la inversión) de la inversión en bienestar laboral en 2,5 €/€, o la Red Europea de Promoción de la Salud en el Trabajo que afirma que la productividad de las personas aumenta en un 12%, desarrollando una mayor vinculación y compromiso emocional con la misma, no hacen más que confirmar este enfoque de la RSC interna.  

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