Deja hablar a tu gente… ¿para qué?, preguntarán muchas empresas. Si no saben qué decir. Si van a decir tonterías. Si van a crear ruido en las redes sociales. Si no va a ser creíble… Y podemos añadir más argumentos. Todos con una parte de verdad. Pero solo una parte. ¿Por qué hay que dejar hablar a la gente? Empecemos por los argumentos teóricos. Porque la empresa es una comunidad de personas, y comunidad significa eso, comunidad, conjunto de personas que persiguen juntos un objetivo o propósito que a todos interesa, por razones distintas, pero que nadie puede conseguir por sí solo.
Deja hablar a tu gente

Oído a esto último: tampoco el CEO, el consejero delegado, el director general, o todo el comité de dirección… Necesitas a los demás, también a tus proveedores, distribuidores, socios, contratistas, subcontratistas, clientes…

Nadie tiene en la empresa la visión completa de todo. Y cuando digo nadie, quiero decir nadie. Por tanto, vale la pena enterarse de lo que saben esos que están en la segunda o en la tercera fila, que no toman decisiones, pero que saben de verdad qué quiere el cliente, qué le preocupa al empleado, qué piensan los vecinos de la fábrica… Y esto es relevante para la tarea de dirigir.

Porque dirigir es conseguir que toda esa gente que sabe cosas de tu empresa, de tu producto, de tu mercado, de tus clientes y proveedores… que tiene sus motivos para colaborar en la empresa,motivos que tú no conoces, aunque te los imaginas… que sabe, o sospecha, por qué fracasan los cambios que propones… Conseguir que todas esas personas, con sus conocimientos y sospechas, con sus actitudes, capacidades, valores y virtudes… quieran colaborar con tu empresa. Y no es cuestión de pagarles para ello.

El premio Nobel de Economía Friedrich Hayek explicó hace ya muchos años por qué la planificación socialista no podía salir bien:porque no sabía lo que estaba pasando, porque no tenía medios para identificar esos conocimientos, ni siquiera esas personas que sabían cosas y que, para acabar de complicar el problema, ni siquiera eran conscientes de que sabían cosas… Pues en el mundo de la empresa pasa algo parecido: lo que sabe el equipo directivo no es todo lo que hay, ni todo lo relevante. Lo siento: hay que enterarse de esas cosas. Las encuestas no sirven, porque no sabemos qué hay que preguntar, ni sabemos a quién hay que preguntar (el que tiene más ganas de contárnoslo no es, probablemente, aquel a quien nos interesa escuchar).

Bueno, pero esto quiere decir que hay que enterarse de lo que la gente sabe. Pero, ¿hay que dejarles hablar? ¿En público? De esto hablaremos otro día.

Los Comentarios de la Cátedra son breves artículos que desarrollan, sin grandes pretensiones académicas, algún tema de interés y actualidad sobre Responsabilidad Social de las Empresas.

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