El mes pasado, 28 de agosto, el Gobierno de Kenia prohibió la fabricación, importación, distribución y comercialización de bolsas de plástico amenazando con poner multas de hasta 32.000€ y 4 años de cárcel a las empresas infractoras
La esperanza del reciclado en Kibera

Así, informaron de la entrada en vigor de dicha ley a todos los ciudadanos a través de NEMA, la Autoridad Nacional de Gestión Medioambiental del país.

En los barrios más desfavorecidos de Nairobi como Kibera, en los que la basura es una de las mayores lacras, celebran la medida y ya hay quienes empiezan a hacer negocio vendiendo sacos, bolsas de tela, poliéster o PP (polipropileno) reutilizables a precios que oscilan entre los 20 céntimos y un euro. Las calles que los vecinos pisan y comparten con toda clase de animales que campan a sus anchas, están cubiertas e incluso construidas sobre desechos de toda clase, de los cuales un gran porcentaje son plásticos no reciclables en el mercado local como las bolsas o las botellas. A la larga, la medida contribuirá a mantener las calles más limpias y a crear conciencia a nivel nacional sobre la necesidad de gestionar adecuadamente los residuos.

La ley también tiene detractores entre las empresas locales que centran su actividad en la producción y comercialización de este producto. Asimismo, se estima que la aplicación de la normativa destruirá 80.000 puestos de trabajo en todo el país. También se escuchan quejas de los clientes en el mercado ante las socorridas soluciones de los vendedores para empaquetar los productos: papel de periódico, bolsas de cartón, etc. Yo misma he tenido que volver a casa varias veces en las últimas semanas con el bolso lleno de verduras y huevos colocados estratégicamente entre el cuaderno, cartera y móvil. No cabe duda que las bolsas de plástico son muy prácticas porque se consiguen de forma gratuita al hacer la compra y te permiten darles varios usos, pero los intereses medioambientales son mayores a los comerciales.

También la medida está afectando positivamente a la empresa social de reciclaje que KUBUKA, ONG española para la que trabajo como coordinadora de proyectos en Kenia, ha financiado para una CBO (community based organization o asociación de vecinos) en el mayor barrio de chabolas del país y el segundo más grande de África. Kleanbera Recycling es un punto de reciclaje que lleva funcionando desde el 2015 y al que los vecinos del barrio llevan los plásticos y metales que recogen a cambio de unos 15 céntimos el kilo. En el caso de los plásticos, los trabajadores se encargan de seleccionar los residuos reciclables, separarlos por tipo y color, triturarlos y empaquetarlos, para después venderlos a plantas de reciclaje que los fundirán y crearán con ellos nuevos productos. En el sector ya se están empezando a escuchar rumores de que aumentará la demanda de este producto en los próximos meses puesto que se están produciendo alternativas a las bolsas de polietileno, derivadas de otros plásticos más duros.

Estas noticias han animado a los vecinos implicados activamente en el negocio y a los trabajadores de Kleanbera Recycling, que sólo en la última semana han comprado casi una tonelada de plásticos que están procesando para venderlos posteriormente. Además, KUBUKA ha trabajado en los últimos meses muy duro para conseguir la financiación que permitirá a esta pequeña empresa social de Kibera, adquirir un camión con capacidad de 4 toneladas, que facilitará el transporte de los residuos a la zona industrial. El hecho de disponer de transporte propio, aumentará los beneficios del negocio y apoyará otras iniciativas sociales en el barrio como las limpiezas voluntarias de basura entre grupos de jóvenes los fines de semana.

Si todo sale según lo previsto, antes de que acabe el año, Kleanbera Recycling habrá creado otros dos puestos de trabajo (conductor y asistente), habrá reciclado más de 10 toneladas de plástico y 5 de metales, habrá instalado agua para alimentar una máquina centrifugadora y para vender a precio razonable a los vecinos y tendrá su propio camión operando 24x7 para asegurarse de que las calles de Kibera están un poco más limpias. Además, a corto plazo, el proyecto obtendrá un beneficio económico que podrá reinvertirse en la concesión de micro-créditos a miembros y grupos que formen parte de la cooperativa Kleanbera SACCO, para que estos puedan empezar sus propios negocios y empresas sociales generando así un efecto multiplicador en el impacto social y desarrollo de este barrio con tanta miseria como oportunidades de mejora.

Myriam Estarrona del Río, coordinadora de proyectos en Kibera, Kenia. KUBUKA

 

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