Existe una especie de consenso social que reconoce que los males de nuestra sociedad global se deben a una Crisis de Valores generalizada. Esto de los valores empieza a ser una especie de “cajón de sastre” dónde metemos todo lo que creemos bueno, noble y conveniente para la convivencia cívica, ordenada y feliz de las personas. Por continuar con la narrativa de la crisis de valores, sin duda una de los problemas más graves que tenemos es el de la igualdad de género, el machismo, y todos los daños colaterales y consecuencias que conllevan estos problemas:
¿Qué hacemos con el Reggaeton?

enfermedades y desórdenes alimenticios en los jóvenes a causa de los estereotipos que apoya la sociedad, fomento de la violencia de género, desigualdad y discriminación laboral…

Pero, ¿qué tiene que ver esto con la música? Pues,tiene mucho que ver con la música como producto comercial, no con la esencia de la música, claro. 

La Responsabilidad Social Corporativa, se pronuncia y trabaja para concienciar y para poner un poco de concierto en la actividad empresarial y en su impacto social. Cada vez tiene más importancia sobre los consumidores y los clientes el mensaje de la responsabilidad; a la hora de elegir un producto determinado, nos importa y preocupa “cómo lo hacen” y cómo es la empresa y su cultura empresarial. 

Pues bien, la música, las canciones de los cantantes y grupos musicales también son "productos de consumo", y por esta razón, puede preocuparnos el cómo lo hacen, en este caso lo que dicen y los “valores” que transmiten. 

Todos sabemos que la clave para que de verdad exista una transformación o un cambio social es la educación, la formación, la creación de una nueva conciencia social. Y de hecho, estamos trabajando en ello, se están realizando esfuerzos en los planes educativos, en los programas propuestos desde el gobierno, todos defendemos y apoyamos los movimientos de Igualdad de género, de empoderamiento femenino, estamos en contra del lenguaje sexista, y sobre todo queremos unirnos para acabar con lacras como la violencia machista. 

Todas estas iniciativas son estupendas, hasta que llega Maluma, Daddy Yankee, Pitbull, Don Omar,… y otros muchos (para los que hay que documentarse) y ¡arrasan con todo! Con las letras de sus canciones y sus vídeos transmiten el mensaje contrario al que queremos promover. Están proyectando en formato bailable valores y creencias que condicionan el desarrollo y pensamiento de jóvenes y no tan jóvenes, y lo hacen de una forma poderosa y eficaz. A los jóvenes y los niños les gustan mucho más las canciones y los ritmos del reggeaton que los aburridos discursos con “valores” de padres, profesores, y políticos. Así que o nos inventamos un reggeaton empoderador e hipervalorizado,(me invento la expresión), o hacemos que estos cantantes y la industria musical se replantee muy en serio sus mensajes, y sus consecuencias.

Me preocupa que mi hija repita las letras de esas canciones pegadizas porque sus compañeras las corean en el colegio. Me preocupa que mi hijo aprenda ese lenguaje sexista y que pueda creerse con derecho a tratar a sus amigas y compañeras como objetos, porque es lo que se lleva. No vale afirmar, que lo importante es el modelo y la educación que se transmite en casa, porque el efecto dominó de la influencia de la sociedad es muy grande y más a ciertas edades.

Me preocupa que los vídeos musicales sólo ofrezcan imágenes de mujeres que resultan “interesantes” a los hombres por su, casi inexistente, ropa y sus contoneos. Y que además, parezca que las mujeres sólo tienen ese fin, el de agradar a los hombres. ¡Ojo! Que también hay intérpretes femeninas que fomentan este modelo, no son sólo hombres.

Desde hace años se viene aplicando un filtro en la publicidad, dónde se tiene mucho cuidado con contenidos y mensajes de este tipo, creo que todos recordamos “el efecto AXE”.

Mientras estos ídolos de masas sigan arrasando con las letras de sus canciones cargadas de anti-valores, sus prototipos de mujer objeto y su machismo, ya podemos seguir pregonando unos cuantos "frikis de lo correcto" que hay que trabajar por construir un mundo mejor.

El ODS 5 nos invita a TODOS a trabajar por la Igualdad, y nos recuerda que las mujeres y las niñas siguen sufriendo discriminación y violencia en todos los lugares del mundo. Cambiar esta situación es tarea de todos, también de los responsables de la industria musical y de todos los cantantes e intérpretes que además tienen tanto poder sobre los jóvenes y que pueden ejercer una influencia muy positiva en cuanto a sus opiniones y su ideas. Gracias a movimientos como #HeForShe, y tantos otros por poner voz, promover y compartir los Valores de la Igualdad de género.

Esto de la Igualdad va muy “despacito”, ojalá la próxima canción del verano, nos hiciera mover el cuerpo, pero sobre todo, nos re-moviera la conciencia.

Ana López de San Román

@anamasanro

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