La Cátedra CaixaBank de Responsabilidad Social Corporativa del IESE Business School ha publicado otro Cuaderno, el número 34, titulado “Empresa y objetivos de desarrollo sostenible”, del que es autora mi colaboradora Marta Remacha. Poco a poco, a lo largo de los diez años de vida de la Cátedra (que hasta hace unos meses se llamaba Cátedra “la Caixa” de Responsabilidad Social de la Empresa y Gobierno Corporativo) hemos ido publicando un verdadero manual sobre numerosos aspectos de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC): ¡34 capítulos!
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la empresa

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son un reto de la sociedad global a las empresas: tenemos, nos dice, muchos problemas, que afectan a sociedades de todo tipo, pero sobre todo emergentes y en vías de desarrollo, para conseguir la mejora del nivel de vida y de las condiciones de muchos miles de millones de personas, y necesitamos que todos, también las empresas, os comprometáis. ¿Qué vais a hacer, nos preguntan?

El Cuaderno explica en qué consisten esos Objetivos, cómo se formularon, por qué son importantes para las empresas, cómo estas pueden tenerlos en cuenta en sus programas de RSC y qué ventajas pueden tener para las empresas. En estos temas me gusta recordar que la empresa no es el pariente rico que da dinero para resolver los problemas de la sociedad, problemas que, cada vez más, vemos que los gobiernos no pueden resolver por sí solos, sino que necesitan de la colaboración de muchos, también de los agentes económicos. La empresa tiene dinero, pero tiene también el compromiso de usar ese dinero para sus actividades de producción de bienes y servicios para atender las necesidades de la sociedad, de manera eficiente (la empresa es el paradigma de la eficiencia… aunque muchas veces se queda muy lejos).

Pero la empresa tiene otras muchas cosas: sabe organizar problemas muy complejos(¿quién podría construir, por ejemplo, un túnel debajo del Estrecho de Gibraltar?), coordinando la colaboración de muchos agentes; es capaz de buscar su financiación, de formar a las personas, de hacer planes a muy largo plazo, de asumir riesgos… Su negocio es, precisamente, todo eso.

La empresa debe plantearse, pues, qué responsabilidades tiene, dentro de ella misma y también hacia el exterior; cómo puede incluir esos problemas en su estrategia (ese es el objetivo de los ODS), qué responsabilidades concretas quiere asumir, cómo les hará frente, cómo explicará su tarea ante la sociedad y cómo dará cuenta. No porque alguien se lo diga desde fuera: cada empresa debe asumir sus propios retos.

El nuevo cuaderno se puede encontrar aquí

 

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