Estas navidades la revista Jot Down Magazine publicó en su web una entrevista a Marta Ramoneda, dueña junto a Antonio Ramírez de La Central. Una librería con 18 años de vida y con más de 100 trabajadores entre Madrid y Barcelona. Se trata de una conversación sobre lo que está sucediendo en el sector del libro y que ha desembocado en una crisis de reputación para esta libería. Desde entonces decenas de comentarios anónimos se han ido agolpando estos días junto a la entrevista criticando las duras condiciones laborales de los trabajadores de La Central. Diario Responsable ha hablado con Antonio Ramírez para preguntarle sobre RSE (Responsabilidad Social Empresarial) y sobre los mensajes anónimos vertidos.
diario_reponsable.- ¿Cómo están tanto usted como Marta Ramoneda? ¿Les ha sorprendido todo estos comentarios sobre las condiciones laborales en La Central?
Antonio Ramírez.- Nos ha sorprendido y desconcertado, como es lógico. Sabíamos que algunas personas que han marchado de la empresa durante los últimos años lo habían hecho enfadadas, pero nunca nos esperamos una reacción así. También hay personas que por distintas razones también han marchado y, por el contrario, estos días nos han expresado personalmente su solidaridad y apoyo. Para nosotros, y me consta que para muchos trabajadores actuales, todo esto ha resultado muy incómodo; como estar sometidos a un “gran hermano” sin quererlo. Para nosotros lo único verdaderamente importante es la tranquilidad y la confianza de la plantilla actual. En estos días, estamos intentando sistematizar el diálogo entre ambas partes: los trabajadores se están reuniendo o se reunirán para recoger sus inquietudes y presentarlas a la empresa. Nada indica que existan obstáculos insalvables para llegar a acuerdos, más allá de los problemas de agenda en días tan complicados como estos.
d_r.- Una de las críticas más pronunciadas es el supuesto “trato abusivo”(malos modos, actitudes déspotas…) por parte suya como de la señora Ramoneda hacia los empleados. ¿Qué puede aportar sobre esto?
A.R.- Sin duda, debemos reconocer que hemos sido exigentes y tal vez no siempre hemos sabido hacerlo de manera elegante, con “mano izquierda”, como suele decirse. Esta es una empresa muy poco jerárquica, aunque somos 120 y hemos llegado a ser 140, la relación entre nosotros y buena parte de los trabajadores es muy directa, inmediata; estamos muy presentes y pendientes de todos los detalles. Esto puede tener sus ventajas pero también sus inconvenientes. Tal vez sea la causa de una cierta tensión que algunos puedan percibir en el día a día. Además, la empresa ha crecido rápido y es cierto que no pocas veces nos ha faltado una buena comunicación, un cierto sosiego para consolidar canales de diálogo entre la empresa y los trabajadores. Sin duda, visto lo visto, hemos cometido errores. Pero no creo, personalmente, que el nivel de exigencia sea uno de ellos.
d_r.- Respecto a los mensajes anónimos sobre los sueldos, horas extras y más acusaciones que se les hacían, ustedes respondieron con un comunicado en su blog. ¿Han pensado en realizar algún tipo de auditoria externa que certifique aquello que respaldan?
A.R.- Las cuentas de la empresa están auditadas (KPMG); en los últimos años, hemos tenido por lo menos dos inspecciones laborales sin ningún tipo de incidente.
La cuestión de fondo no es tanto la legalidad de nuestras condiciones de trabajo, sino su eventual injustica. Ante todo es algo que debería evaluarse en su contexto: somos un comercio y los horarios comerciales son muy duros, más duros que en otros sectores; nos dedicamos al libro, los márgenes del sector librero son muy exiguos, las dificultades específicas del sector editorial son de sobra conocidas; hemos intentado adaptarnos a cinco años de crisis; la recesión en el consumo continúa siendo muy profunda. Todo esto nos excede, como a tantísimas empresas. Hemos intentado conciliar entre la viabilidad de la empresa y las condiciones de los trabajadores. Pero si acaso no hubiéramos logrado el equilibrio más justo, estamos dispuestos a revisar y considerar otras opciones, en la medida de las posibilidades de la empresa.

d_r.- ¿Podría explicarnos la política sindical de la empresa?
A.R.- Es absolutamente falso que la empresa tenga una política contraria a los derechos de los trabajadores. El caso que se denuncia ocurrió hace seis años. Despedimos a un trabajador del almacén por diversos hechos suficientemente graves. Nos denunció por obstaculizar su supuesta actividad sindical. No obstante, al poco tiempo decidió aceptar la indemnización propuesta y asunto zanjado; es decir, no siguió adelante con la demanda ni solicitó la readmisión. Por lo demás, es cierto los esfuerzos de los trabajadores por organizarse han sido tímidos y discontinuos, algo que ahora lamentamos.
d_r.- Se ha dicho también que en sus librerías las mujeres suelen ocupar puestos de cajera y los hombres de libreros. ¿Es correcto que el porcentaje de mujeres libreras es mucho menor que el de los hombres?
A.R.- Totalmente falso. Lo inverso es lo cierto. Las cifras están en nuestro comunicado. Entre los diez mejores sueldos de la empresa, descontado el nuestro, 6 corresponden a mujeres 4 a hombres. ¡Tan sólo en la cocina del restaurante hay más hombres que mujeres!
d_r.- La temática principal de Diario Responsable es la RSE. ¿Dispone la empresa de un departamento de Responsabilidad Social Empresarial? ¿Elaboran memorias de sostenibilidad?
A.R.- No, por el momento no lo hemos hecho, pero no descartamos hacerlo en el futuro.
d_r.- ¿Habían realizado anteriormente un ejercicio similar de transparencia exponiendo detalles de las condiciones laborales de sus trabajadores?
A.R.- Nunca había sido necesario.
d_r.- ¿Tienen pensado realizar algún tipo de cambio en la manera interna de trabajar, en concreto usted y la señora Ramoneda?
A.R.- Lo fundamental ahora mismo es, como he dicho, consolidar un canal de diálogo para que los trabajadores puedan reunir, consensuar y expresar sus inquietudes y nosotros las analizaremos y atenderemos todo aquello que consideremos justo. Estamos seguros de que el diálogo dará sus frutos.
d_r.- Por último, ciertos periodistas con gran relevancia en redes sociales se han hecho eco de todo este asunto. ¿Qué les diría aquellas personas que puedan sentirse influenciadas a la hora de acudir a La Central a raíz de estos comentarios anónimos?
A.R.- Decir, no creo que pueda decirse mucho. Actuaremos internamente en coordinación con el equipo. Creo que sólo así podremos recuperar la confianza de algunas personas que podamos haber perdido a raíz de estas acusaciones. Entendemos que esta confianza más exigente con nosotros que con otras empresas del sector, puesto que La Central ha intentado siempre vincularse a unos principios éticos. Por lo mismo, nos empeñaremos con toda la fuerza necesaria para rectificar los posibles errores y demostrar que seremos capaces de reconducir la situación. Por supuesto, no vale con declarar las intenciones, hay que demostrarlo.
Aquí puede consultar el comunicado de La Central sobre las condiciones de trabajo.
En Jot Down está disponible la entrevista completa a Marta Ramoneda.
Las imágenes pertenecen a La Central