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Se llama María Pozo, estudia Marketing bilingüe en Madrid y a sus 19 años ha creado el Proyecto Goliat. Su sueño, vivir las máximas experiencias posibles.

Gloria González.- ¿En qué consiste el Proyecto Goliat?

María Pozo.- Goliat es una plataforma web que reúne los contenidos de bachillerato en video-clase. Queremos que sea un apoyo a las clases presenciales, una página de referencia para el alumnado que busca clases cortas, dinámicas y directas; clases creadas por personas expertas en diversas áreas, incluso por los propios profesores de bachillerato, lo que aporta calidad y confianza.

G.G.- ¿Cómo se te ocurrió la idea?

M.P.- Cuando estaba en bachillerato estudiaba de este modo. Buscaba el contenido en youtube pero tardaba mucho en encontrar un vídeo de calidad.

G.G.- ¿Qué necesitas para llevarlo a cabo?

M.P.- En la fase actual necesito profesorado y contenido. Buscamos personas dinámicas, directas, que se sepan comunicar, que sientan pasión por su trabajo.

También puede ser personal no docente, personas que se estén formando para dar clases o ser personal experto en Historia, Filosofía, ámbitos de la Ciencia… ¡y no hay límite de edad!

G.G.- ¿Qué dificultades estás encontrando en tu experiencia como emprendedora?

M.P.- Lo más difícil para mí ha sido sentarme delante de un proyecto y decir: “lo tengo, todo encaja y ahora… ¿qué hago?, ¿cómo lo materializo?”. Hay un momento ahí en el que se abre un espacio enorme ante la decisión de si seguir adelante o no. Yo he decidido que hay que desarrollar acciones todos los días, al final sé que conseguiré llevarlo a cabo. Poco a poco, sin parar.

G.G.- ¿Qué echas de menos en este proceso?

M.P.- Más que echar de menos, me doy cuenta de que siempre nos han educado siguiendo un plan, siguiendo un camino establecido, donde te dicen lo que tienes que hacer y lo que vas a obtener. Por ejemplo, en el colegio estudias y te dan una nota. Aquí no. Aquí tienes un camino completamente abierto, en el que vas adquiriendo lo que creas. Esto me motiva, me impulsa a seguir adelante. Cuando llego a una meta sé que no lo puedo dejar ahí porque después no hay nada creado, lo que tiene que llegar lo voy a crear yo.

Los logros o los vas reactualizando, o todo lo que has hecho hasta ahí muere. Es un proceso de automotivación.

G.G.- ¿Con qué herramientas cuentas?

M.P.- Cuento con la parte técnica, esto es, un estudio, material de grabación, material didáctico y una Tablet gráfica para video-clases de matemáticas; financiación, conseguida a través de “Think Big”, un proyecto de emprendimiento social liderado por la Fundación Telefónica; y el equipo que formamos Iván Cuende y yo. Esto es lo más importante. Si no hay equipo detrás, aunque lo tengas todo, no sirve de nada.

G.G.- ¿Qué opinión te merece el sistema educativo actual?

M.P.- Creo que está fatal. Debería impulsar que el alumnado conociera lo mejor que lleva dentro de sí y descubrir lo que le gusta, no dar unos libros para aprender de memoria y contarlo en un examen. Debería ayudar a descubrir lo que le gusta a cada persona y desde ahí, guiarla y apoyarla a despertar su creatividad y curiosidad. Está todo demasiado cuadriculado para que no te salgas de la raya.

Toda la información ya está en la web. Sería bueno que nos incentivaran a preguntar, indagar, explorar en un tema, y luego preguntar al profesor/a para que guiara en el aprendizaje. Aprenderíamos mucho más que estudiando libros de memoria.

G.G.- ¿Crees que las clases virtuales sustituirán a las presenciales?

M.P.- No lo creo. Yo quisiera que Goliat fuera un apoyo a la clase presencial. Es necesario ir a clase para que te guíen sobre el contenido y para las relaciones humanas. Saber relacionarte y saber trabajar en un ambiente con más gente lo considero muy importante. Si eso se uniera con lo digital y los estímulos visuales, se fomentaría y facilitaría el aprendizaje.

G.G.- ¿Qué aporta el Proyecto Goliat que no hay en las clases presenciales?

M.P.- A la hora de estudiar puedes parar, rebobinar, reponer…, y puedes estudiar en cualquier sitio. Es como llevarte la clase y repetirla tantas veces como quieras. La vas interiorizando, la escuchas, la ves, lo piensas, lo paras, lo vuelves a poner… Es mucho más… ¡dinámico!

G.G.- Qué peticiones o sugerencias harías a…

M.P.- A los centros educativos: me gustaría que pudieran centrarse más en cada alumno/a en vez de centrarse tanto en seguir el temario. Pasamos muchas horas en la escuela, así que tendría que ser un lugar donde hacer que cada quien descubra lo que le gusta. Cada persona es distinta y tiene que descubrir sus pasiones. La escuela tendría que unir lo formativo y lo emocional, impartir conocimientos de un modo compatible con el desarrollo emocional de los niños y niñas. Se aprendería mucho más.

Al profesorado: son quienes mejor saben lo que está pasando. En bachillerato tienen el límite del temario de selectividad y no pueden salirse de ahí. Es verdad que algunos se resisten a las nuevas tecnologías y otros se ven solos dentro de un sistema que no les da margen de innovación. Sólo les pido que produzcan todo el cambio que puedan dentro de su ámbito, según sus posibilidades.

Al alumnado: que los estudios no son el centro de la vida. Son importantes pero no son lo único. Que busquen también fuera del colegio aquello que les gusta. Cuando lo encuentren podrán dedicarse a ello y, aunque suene utópico, podrán ser más felices. Tendrán motivación para hacerlo mejor.

Al gobierno: Hay que cambiar el sistema. Por ejemplo, no estoy de acuerdo con que desde pequeñas se nos ponga nota. A quien se le puntúa bajo porque al pintar un árbol se sale de la raya, se le limita. Y es sólo un dibujo… Y cuantas más malas notas, menor autoestima. Con esto se hunde a las personas desde la infancia y se crea un sistema artificial. A base de repetirlo, si te dicen que eres malo, te lo crees.

A las empresas: Que tienen mucho que aprender de la gente joven, porque aunque no llevamos tanto recorrido como sus empleados, somos muy creativos. Tendría que haber interrelación entre la juventud y las empresas, no sólo haciendo prácticas al terminar la universidad, sino antes. Que no sean mundos tan distintos sino que habría que crear algún tipo de conexión.

G.G.- ¿Razones por las que colaborar en el proyecto Goliat?

M.P.- Por la vocación a la enseñanza. Goliat permite enseñar a un público muy amplio, ya que allá donde haya internet podrán replicarse las clases, con lo que los conocimientos pueden llegar a países que de otra forma no sería posible.

Además, con el tiempo las personas que suban su video-clase monetizarán su trabajo a través de la publicidad de la web.

G.G.- ¿Te gustaría que Goliat llegara a ser una empresa socialmente responsable? ¿Alguna medida que tengas en mente para conseguirlo?

M.P.- Sí, estoy en ello. Me estoy informando de cómo hacerlo. Por ahora estamos arrancando, pero por ejemplo, hasta el momento tenemos igualdad en cuanto al número de hombres y mujeres que han colaborado aportando contenidos; es un proyecto abierto, sin barreras, cualquier persona que quiera aprender puede acceder al contenido, basta con tener conexión a internet; queremos poner subtítulos a las clases para que personas con discapacidad auditiva puedan acceder a ellas… Nos queda mucho por hacer aún, estamos empezando.

G.G.- ¿Qué estás aprendiendo del proceso de creación en el que te encuentras?

M.P.- En la universidad recibo un enfoque teórico y con la creación del Proyecto Goliat aprendo a enfrentarme al mundo. Lo veo todo de una manera práctica. Lo que estoy aprendiendo con más exactitud... no sé…, creo que lo veré con el tiempo.

 

Si estás interesada/o en colaborar u obtener más información del proyecto, puedes escribir un email a esta dirección: pozomaria1@gmail.com

Gloria González - @apokitos

 

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