Acaba de comenzar la temporada de recogida del tomate y Diario Responsable aprovechó esta fecha para conocer Agraz, el primer campo de agricultura sostenible de tomates de Knorr a gran escala en España. Un viaje a tierras extremeñas que sirvió también para explorar más de cerca la RSE de Unilever España de la mano de Ana Palencia, directora de comunicación y responsable europea de RSC de la multinacional que dirige Paul Polman.
“La visión de Unilever es doblar el tamaño del negocio pero no a cualquier precio; tenemos un compromiso para cuidar el planeta”, comenta Ana Palencia mientras camina entre hectáreas y hectáreas de cultivos de tomate sostenible. Para conseguir este reto, Knoor y el Grupo Agraz llevan trabajando juntos desde hace cinco años en la tierra y con los agricultores, y no ha sido fácil.“Concienciar a los trabajadores del campo y formarles con medidas de sostenibilidad no es sencillo", se sincera Javier Gomendio, director general de Agraz.
La filosofía con la que Unilever sostiene todo el proyecto de agricultura sostenible, y que ejecuta con Agraz, es sencilla, “hay que satisfacer a los clientes a la vez que se mantiene un compromiso por la sostenibilidad del planeta”, y todo ello teniendo en cuenta que trabajar de manera sostenible “no siempre es más costoso”, pero es un trabajo de largo recorrido, aclara Ana Palencia.
Cuenta Ana Palencia que para el éxito de la RSE la clave es que la empresa se rodee de personas con verdadera convicción en la manera de actuar; que se crean de verdad que la compañía tiene responsabilidades con la sociedad. Pasar de las palabras a los hechos suele ser un viaje difícil, pero en el caso de Unilever con la agricultura sostenible no lo parece. La multinacional que lidera Polman opera con materias primas y no quiere unas cualquiera, las quiere que provengan de una agricultura sostenible. Por lo tanto, Unilever busca a un proveedor en este sector y colabora con él mediante donaciones económicas, formación y equipamiento para que implemente la actividad que venía haciendo pero desde un enfoque sostenible. Y así, surgió la colaboración entre Knoor y Agraz.
Fruto de esta colaboración, ahora 230 agricultores recogen tomate con medidas sostenibles durante los 65 días que aproximadamente dura la campaña una media de 3.300 toneladas de este fruto al día. Una ardua tarea en los meses de más calor pero “siempre” ofreciendo a los trabajadores unas condiciones laborales justas y auditadas por Unilever, “la sostenibilidad no acaba sólo con la cosecha del tomate”, afirma Javier Gomendio, director general de Agraz.
Esta empresa española de tradición familiar se especializa en tomates de industria, es decir, no los que encontraría en una clásica ensalada sino los que utilizaría para elaborar, por ejemplo, una crema de verduras mediterráneas. Para que el tomate sostenible pase de ser un fruto fresco del campo a convertirse en tomate en polvo se requiere una fuerte inversión en tecnología y formación de agricultores eficientes, pero parece que los resultados avalan el desembolso. “Hace unos años la producción era de 65 toneladas por hectárea, el anterior fue de 75 y este prevemos llegar a las 80. La mejora de aplicar medidas sostenibles es evidente”, subraya Javier Gomendio.
La agricultura sostenible que potencia Knorr, a través de Agraz, con los cultivos de tomates se basa en cuatro puntos. Primeramente, reducir el consumo de agua en los cultivos; para esto han instalado sondas que controlan la humedad en los campos con el fin de que cada planta reciba la cantidad de agua necesaria. En segundo lugar, realizan un control integrado de plagas para minimizar el uso de pesticidas. Luego, elaboran un plan de biodeversidad con el objeto de crear barreras naturales para la protección del entorno. Por último, se busca minimizar el uso de fertilizantes a través de la realización del análisis de tierra y el seguimiento de los niveles d abonado a nivel de la planta.
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