diarioresponsable.com | INDICADORES DDHH |Esta es una de las preguntas que más de 60 expertos de varias disciplinas, representantes del mundo académico, de la sociedad civil y de las empresas nos hicimos hace apenas unos días en Cumberland Lodge, un espacio privilegiado para la reflexión en torno a cuestiones de actualidad situado en el Great Park de Windsor.

Allí, Ann Sofie Cloots (Universidad de Cambridge), Charline Daelman (Universidad de Leuven), Damiano De Felice (LSE) e Irene Pietropaoli (Universidad de Middlesex) nos habían reunido para dilucidar hasta qué punto era descabellado, o no, el plantearse acerca de la creación de indicadores numéricos que pudieran medir, de manera estandarizada, los impactos de las empresas en los derechos humanos.

El reto no era menor: si, efectivamente fuera posible establecer y estandarizar indicadores, ¿Podríamos, entonces, comparar la evolución de los impactos de una determinada empresa en el tiempo? Y ¿Sería posible también realizar estudios comparativos acerca de los impactos de diferentes empresas pertenecientes a un mismo sector? Realmente, sería una herramienta de gran utilidad para aquellos inversores públicos y privados, que en número creciente, precisan evaluar la performance de las empresas en este ámbito.

En todo caso, este seminario internacional nos hizo reflexionar sobre qué tipos de impacto se considerarían y en base a qué criterios y si se deberían tenerse, por ejemplo, en cuenta los impactos positivos como factores que, de alguna manera, pudieran “neutralizar” los impactos negativos. Todas estas fueron algunas de las cuestiones que surgieron en los debates a partir del informe Medición de la Responsabilidad Corporativa de Respetar los Derechos Humanos elaborado por un panel de expertos en el tema.

No cabe duda de que los debates fueron muy controvertidos y recogieron a grandes rasgos las ventajas pero también los inconvenientes que presentan, sin duda, este tipo de indicadores. La primera parte de la discusión se centró en los retos normativos, éticos y prácticos que se dan en la creación de indicadores destinados a medir este tipo de impactos. La segunda parte del coloquio examinó la dificultad de establecer indicadores, su uso y potencial abuso, centrándose en los riesgos que se pueden generar al intentar medir el respeto hacia los derechos humanos a través de un indicador numérico. En todo caso, y según la experiencia de BHR en la formulación de indicadores, una de las principales barreras es quizás, la inexistencia de datos comparables a escala mundial para poder nutrir indicadores de este tipo.

Tras esta primera aproximación más generalista, las siguientes sesiones se centraron en discutir acerca de cuáles podrían ser los indicadores respecto de dos casos específicos y con aproximaciones diferentes: 1) los impactos en los menores y 2) los impactos de las empresas de seguridad privada. Si bien las discusiones buscaron articular, en todo momento, los indicadores en base a los Principios Rectores, estos dos casos subrayaron los desafíos prácticos metodológicos a la hora de crear y utilizar indicadores destinados a medir vulneraciones de derechos humanos a pesar de la existencia de instrumentos normativos ad hoc al respecto. En todo caso, los impulsores de este trabajo presentarán sus conclusiones en el II Foro Anual de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos que se celebrará en Suiza en Diciembre y esto nos permitirá seguir avanzando en relación a un tema tan complejo como interesante.

Maria Prandi (BHR) e Irene Pietropaoli (co-organizadora del Coloquio)

Top