hay un chiste que suena a coña pero que me hace gracia hace mucho tiempo. Le pregunta un colega a su compañera de trabajo. “¿A ti qué te hace falta que haga tu jefe para estar más motivada en el trabajo?”, a lo que le responde “que me deje de joder”.
A día de hoy, estoy totalmente en desacuerdo con el chiste. Un superior debe hacer otras muchas cosas, entre las cuales dar ejemplo es una de las actividades más importantes. Y establecer un clima para la correcta comunicación entre las personas, que acabarán formando equipo.
En la base de esa pirámide del clima organizacional, es un requisito que las personas se sientan “vistas” por sus colegas, por sus jefes, por la organización. Sin esa base, sin esa argamasa sencilla, los ladrillos del clima laboral, y los edificios del desarrollo profesional no prosprerarán. Les faltará el pegamento de la credibilidad.
Cada día que pasa me convenzo de que las cosas son terriblemente simples. Dosis industriales de sentido común para prosperar como personas, como equipos, y como organización.
Entro en la página de Marca y tres noticias en hilera llaman mi atención. Aunque los colores sean diferentes, rojo, blanco y amarillo, nos falta algún azul y algún verde para completar el juego, creo que tratan de lo mismo. En el primero, Diego Costa va con la roja. En el segundo, la Fifa, en la figura de su presidente, ningunea a Cristiano Ronaldo, uno de los mejores jugadores de la actualidad, por no decir de la historia del fútbol. En la tercera, el entrenador de Pau Gasol reconoce que el año pasado se equivocó con Pau, al entrar en politiqueos.
Me acuerdo de una conversación con Ana, saliendo de una jornada en fundación masfamilia, en la que hablamos de las características que necesitamos para implicarnos en el trabajo. La respuesta, como estábamos trazando un programa con paralelismo entre empresa y colegio, fue terminante. Que me viesen, sentirme que soy parte del grupo.
Uno de los motivos por los que hay tanta y tanta gente pegada a los deportes y a las revistas del corazón, y a los gallineros de despelleje de la tele es porque nos da la impresión que da lo mismo tener 13 millones de euros de ingresos en la cuenta al año que 1300. Porque, al final y a la postre, todos somos humanos, y estamos hechos del mismo barro. Necesitamos, como en el cole, que el profe, papá y mamá, y nuestros compañeros, todos, nos vean.
¿Cuántos problemas en casa no se resolverían con un poco de atención? ¿Cuántos en el colegio? ¿Cuántos en el trabajo?
Diego Costa, desde mi punto de vista, ha tomado la decisión buena. Porque todos queremos ser vistos, que nos reconozcan, sentirnos importantes. Diego no ha sido del agrado de Scolari hasta ayer. Le ha ninguneado como a un campeón. Como le han ninguneado a Cristiano y a Pau. En esto, estos colosos del esfuerzo, y de la fuerza de voluntad, y del talento, se parecen a todos nosotros. Porque un día se encuentran la horma de su zapato y les ningunean como a todos nosotros.
En esa pelea de no me tratan con respeto, no me consideran, el Ser precioso que todos llevamos dentro se tiene que hacer fuerte, y encontrar su sitio en el desierto en el que se ha convertido su entorno, aprender a estrujar la savia del cactus, para alimentarse, tirar de reservas de autoestima y buen trato personal.
Aunque Cristiano me ha caído tradicionalmente mal, hoy me cae mucho mejor. Del me tienen envidia porque soy mejor jugador, más rico y más guapo de antaño ha pasado a me han faltado el respeto a mí, mi club y mi país, un poco grandilocuente, pero mucho más acerado. Yo no soy madridista, pero hoy creo que el presidente de la FIFA, esa institución que clama por el respeto, RESPECT, una palabra añeja, intensa, fuerte, que me encanta, debería dimitir. Por respeto a la institutución que preside, al juego limpio, por respeto a la independencia de juicio de todas esas personas que eligen al mejor jugador del mundo, qué cosa más pequeñita, cuánto circo para el vulgo.
Este señor, vulgar él más que la persona de la que se ha pretendido burlar, debería dejar su poltrona, su asiento, a otra persona que dé otro ejemplo de lo que sí es el respeto.
Diego Costa es un nueve temible en una roja temible porque se siente querido, respetado, visto, reconocido. Y es más fácil hacer las cosas impecablemente, aunque no sea obligatorio, cuando el mundo exterior acompaña al interior.
Me alegro por Diego, por España, por Ronaldo, por Madrid, por Portugal, por Pau, por los Lakers, y por toda aquella persona que lucha por el respeto que se le debe a toda persona. Por el hecho de estar aquí. Respétame como yo te respeto. Reconóceme como te reconozco yo a ti.
Que el reconocimiento es un aspecto clave en la motivación de las personas es un hecho que está por demostrar científicamente. Seguro que hay estudios que demuestran lo contrario. Yo estoy contento de conocer a Juanan Esteban y Antonio Delgado, compañeros de batalla de Prepárate MAD 2013, ese es el origen de mi relación con Juanan, y propietarios de Video Bravo, una plataforma TIC (Tecnologías de la Información y de la Comunicación) para extender el reconocimiento en las organizaciones españolas. Desde oé corazón colaboramos con ellos, porque, a veces, sólo a veces, hay que hacer un poco de trabajo en el fondo que permite, o impide, que las flores prendan.
Creo que ya lo sabes de qué va el tema. Plantas de interior, plantas de interior, plantas tropicales y desérticas no se dan igual de bien en el mismo clima.
Más info: www.videobravo.net
El tema no es nuevo. Los beatles ya lo veían venir.
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Este post es parte de la colección de bottom up 3.0, un nuevo desarrollo de oé corazón que conjugala vida sana (meditación, respiración, yoga, alimentación, también en la organización), el buen trato (me bien trato, te bien trato, trabajo con base en valores, los míos y los de mi organización) y el sentido común (ese que nos ha sido regalado a todas las personas), como pegamento de nuestros pensamientos, sentimientos y actos.
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