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Así de lapidario se muestra Orencio Vázquez Oteo, coordinador del Observatorio de RSC, quien se ha acercado a la sede de diario responsable para conversar sobre la Resposabilidad Social de las Empresas españolas y su evolución -o falta de ella -en el contexto de crísis que nos acompaña en el último lustro.

Vázquez, licenciado en derecho por la Universidad Complutense de Madrid y profesor de economía aplicada en la UNED, comenzó su andadura en una entidad financiera, una cooperativa de crédito, donde durante seis años conoció los entresijos del mundo financiero. Su siguiente escala fue en Economistas Sin Fronteras desde donde se gestó el Observatorio que hoy coordina.

Pasear por el campo o la ciudad cuando esta todavía ni ha despertado, leer la prensa -al olor de un café- los fines de semana por la mañana, ir a mercadillos de cosas viejas o leer un libro es soledad son los pequeños placeres que este madrileño de 41 años confiesa.

Muchos no están de acuerdo con el resultado de los informes del Observatorio que dirige, pero ninguno lo ignora.

d_r - Empecemos hablando del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, cuándo nace, cómo se financia?

Orencio Vázquez -La génesis del Observatorio responde a una necesidad sentida desde una serie de organizaciones muy diversas a partir de la apertura de espacios institucionalizados, bien desde el ámbito privado bien desde el sector público, en los que se empieza a dar cabida a la voz de las organizaciones de la sociedad civil, más allá de los agentes sociales tradicionales (empresas, sindicatos) Se produce una apertura hacia otros actores. Comenzamos a participar inicialmente en la normalización de AENOR y a discutir cuál debería ser el contenido de la norma a desarrollar. Luego se inicia el proceso de la mesa cuadrada de Global Compact y assistiomos representantes de Amnistía Internacional, de Intermón-OXFAM, de Economistas sin fronteras, por un lado éramos conscientes de que no podíamos abarcar todos los ámbitos de trabajo debido a la limitación de recursos con los que cuentan  normalmente las organizaciones de la sociedad civil. Por otro lado veíamos una oportunidad de participar en esos procesos pero también identificábamos ciertos riesgos derivados de legitimar  ciertos posicionamientos y conclusiones con los que no estuviésemos del todo de acuerdo, así que decidimos crear esta institución que sirviese de altavoz para trasladar a la sociedad y a las instituciones a través de una única voz cuáles eran las inquietudes de todas estas organizaciones. Además, entendíamos que era necesario profesionalizarnos.

Normalmente las organizaciones sociales trabajan en los ámbitos de derechos humanos, medioambiental, desarrollo… pero lo que tiene que ver con la gestión empresarial quedaba de alguna manera alejado de los perfiles profesionales y de experiencia de los trabajadores de estas organizaciones, con lo que entendíamos que si queríamos mantener un diálogo constructivo y tener cierta fortaleza en cuanto a las propuestas que lanzásemos a las empresas y administración pública, las personas que estuviesen trabajando en esta institución deberían tener un perfil profesional determinado que no se alejase de este punto de vista de desarrollo humano pero que también se complementase con una formación y conocimiento de cómo funciona una empresa, qué es, cómo se toman las decisiones, su estructura organizativa y procesos de gestión.

d_r - El Observatorio es conocido por su informe anual acerca de las memorias de RSE de las empresas del IBEX 35. ¿En qué consisten estos informes?

OV - El informe, del que llevamos nueve ediciones, lo que trata es de medir el grado de transparencia de la información que emiten las empresas en el ámbito de la RSE desde una dimensión amplia.

Tocamos múltiples aspectos, desde la dimensión económica hasta el buen gobierno de las empresas, aspectos medioambientales, sociales, impacto en derechos humanos… una visión muy amplia, evaluados con una herramienta de análisis basada en una metodología que toma como referencias normativas e iniciativas universalmente aceptadas, y a partir de con distintos indicadores evaluamos la información que las compañías facilitan en las juntas generales de accionistas.

d_r -Decía Vd. que han hecho nueve ediciones del informe. ¿Cómo han evolucionado las empresas?

OV- Hay dos lecturas. Una, la positiva, es que consideramos que las empresas lo abordan con una mayor seriedad que cuando iniciamos este proyecto recurrente. El informe consta de varias fases: en primera instancia se hace el análisis (tras solicitar la información a la empresa), y posteriormente, tras pasar los filtros de homogeinización por parte de la dirección del estudio se le envía el informe individual antes de publicarlo. El primer año sólo nos reunimos con una empresa, en los últimos años lo hacemos con una media de quince empresas, de las treinta y cinco empresas que componen el selectivo español.

La lectura negativa es que en los últimos años se ha producido un estancamiento en la información facilitada tanto desde un punto de vista cualitativo como cuantitativo.

d_r - Sin embargo desde algunas de estas empresas se critica al Observatorio por falta de transparencia en su modelo de análisis, y por no admitir discusión respecto a sus criterios de evaluación, como en el caso de los paraísos fiscales.

OV - Sí, es un informe que suscita cierta controversia. Seguro que en algunos casos esa controversia desemboca en una crítica hacia la metodología. Ésta es pública y se envía a las empresas antes de proceder al análisis. Analizamos tres ejes (sistemas de gestión, contenido y gobierno corporativo) y las herramientas de las que se nutre esa metodología también son conocidas a nivel internacional. La parte metodológica son treinta o cuarenta páginas del informe, es decir se explica detalladamente.

A lo que las empresas no tienen acceso de información es a la herramienta propiamente dicha que nos permite realizar el análisis, se trata de un documento interno. La metodología, como cualquiera, es criticable. Son las referencias que consideramos las óptimas para reportar. Por ejemplo hay empresas que entienden que no deberíamos utilizar las normas de Naciones Unidas sino alguna otra referencia.

d_r - Parece complicado evaluar a todas las empresas siguiendo los mismos indicadores. No todas tienen el mismo impacto en diferentes áreas y parece que no sería justo evaluarlas por algo en que unas no tienen impacto y otras tienen mucho.

OV -En un estudio de este tipo hay que acotar el alcance. El universo en este caso son treinta y cinco empresas con ciertos elementos comunes: son empresas cotizadas por lo que tienen que emitir informes de gobierno corporativo, normalmente son empresas internacionalizadas.  Indudablemente hay diferencias a nivel sectorial, por el perímetro de sus operaciones (empresas que operan en sesenta países frente a otras que lo hacen sólo en dos o tres o, incluso, las menos, sólo en uno), de forma que la forma de gestionar una empresa que sólo opera en un país es diferente (en todos los ámbitos, no sólo en RSE, también en control de riesgos o el ámbito financiero) de la de una empresa que opera en sesenta países.

Desde el punto de vista de despliegue de sistema de gestión en ámbitos que no sean de RSE esa empresa tiene adaptados sus modelos a su perímetro de actuación, mucho más complejo en una empresa que opera en cincuenta países que en la que sólo lo hace en un país. Desde una perspectiva de gestión de impactos tendrá que adaptar sus procesos también a ese perímetro de actuación.

No es comparable una empresa con otra pero desde el punto de vista de despliegue de sistemas de gestión en RSE indudablemente esos procesos han de ser adaptables. Nosotros medimos la calidad de la información en función del perímetro de las actividades: Cómo Vd. está implantando el sistema de gestión y qué información me está facilitando, si sólo facilita información de España sobre algunos aspectos analizamos y no sobre otros países, o agrega información de distintos países por regiones.

Cuando hay empresas que hoy en día, anticipándose a la situación de crisis y motivados por los procesos de internacionalización iniciados a en los años los noventa, obtienen más de la mitad de la facturación y en algunos casos de los beneficios fuera de España, entendemos que la información se debe facilitar también con el mismo detalle de aquellos países en los cuales está teniendo un volumen de facturación importante.

Hay que dejar claro que el alcance del informe es evaluar la calidad de la información: en ningún caso decimos que una empresa es mejor que otra sino que de las evidencias documentales públicas una empresa presenta mejor información que otra.  

d_r -En este contexto precisamente, siguiendo con lo que comentan algunas empresas, a mí me han preguntado en diferentes ocasiones, para cuándo una memoria de sostenibilidad del Observatorio de RSC.

OV -Sí, es un recurso que aparece recurrentemente. El Observatorio de RSC es una entidad sumamente pequeña. Refiriéndonos a la comunicación de la Comisión Europea, las entidades deben implantar sus procesos de RSE en función del potencial impacto que tienen, desde un punto de vista de derechos, no en cuanto a influencia política ni en comunicación o cambio de tendencias. Nosotros publicamos nuestra memoria de actividades anualmente y en los estatutos el código de conducta de la entidad aparece publicado.

Nuestro presupuesto es insignificante con lo cual el potencial impacto que podemos provocar por ejemplo con nuestros procesos de compras (no exagero, las compras del Observatorio pueden ascender a seiscientos o setecientos Euros anuales) son ridículos. Podríamos reportar  que compramos papel reciclado pero creo que no tiene la mayor importancia. En cuanto a procesos de eficiencia energética la oficina del Observatorio está ubicada en Ayuda en Acción, con lo que en ese aspecto no podríamos incidir. En cuanto a la gestión de personal, ahora mismo ocurre algo similar.

d_r - Vd. es miembro del Consejo Estatal de la Responsabilidad Social de las Empresas presidido por la Ministra de Empleo y competencia de la Secretaria General de Empleo. ¿Cómo va?

OV- Este año ha estado prácticamente sin actividad. Se convocó una comisión permanente en julio y hay un grupo de trabajo (la estructura del consejo es el plenario, comisión permanente y grupos de trabajo) que es el de promoción. En ese grupo llevamos cerca de tres años trabajando en la elaboración de una batería de indicadores que sirvan como referencia y también como  herramienta para la aplicación de la Ley de Economía Sostenible. Ya hay un primer documento que se va a someter al plenario (ya ha pasado por el plenario en otras ocasiones), tenemos reunión proximamente para depurar con las objeciones y comentarios de otras organizaciones.

d_r - ¿y ha salido ninguna resolución o recomendación al Gobierno?

OV -No. Salieron cuatro o cinco documentos de los grupos de trabajo que había la anterior legislatura pero son documentos poco precisos desde el punto de vista de políticas concretas. Por ahora ha tenido poca utilidad.

d_r -En estos días se está hablando mucho en Madrid del tema empresa y derechos humanos con la reciente visita de George Ruggie ¿Está implicado el Observatorio en el desarrollo del plan español de derechos humanos? ¿Cómo ve el proceso?

OV -Lo veo interesante. Ahora mismo estamos en un momento en que hay un primer borrador al que se han presentado una serie de enmiendas, nosotros hemos propuesto algunas tras una propuesta inicial, y estamos en espera de que presenten el segundo borrador del plan, pero ya el hecho de que haya una inquietud, por parte en este caso de la Oficina de Derechos Humanos del Ministerio de Asuntos Exteriores , por elaborar un plan en materia de derechos humanos es una buena señal. ¿Cómo quedará ese plan? Los planes para que sean efectivos han de ser muy concretos, estableciendo medidas específicas, con un calendario para su implementación, con unos responsables, unos sistemas de seguimiento del cumplimiento. Veremos si eso se concreta.

d_r -¿Qué es lo que garantiza la independencia del Observatorio?

OV -El hecho, primero, de evitar conflictos de interés, y la forma de evitar conflictos de interés hoy en día es por una cuestión económica o de poder. Nosotros no aspiramos a tener ninguna cuota de poder y económicamente somos una entidad que subsiste con unos recursos mínimos. Por otro lado estatutariamente tenemos limitadas las fuentes de financiación. Somos una institución que no puede recibir recursos de empresas salvo que estén encuadradas en economía social (que tampoco recibimos dinero de empresas de economía social), de forma que si el objeto de nuestro trabajo es la empresa, evitamos el conflicto de interés que podría venir de la captación de recursos. Se trata de un primer cortafuegos que garantiza nuestra independencia.

Somos también una institución independiente desde una perspectiva política. No estamos alineados con ningún partido político y creo que nuestra labor, y se puede verificar durante todos los años de vida del Observatorio, ha sido exactamente igual con un partido político en el gobierno que con otro. Esa independencia está acompañada también desde una aproximación a los temas con una visión técnica. Intentamos, y para eso tenemos colaboradores (una parte importante de ellos vinculados con la academia), que todas las propuestas que lanzamos tengan un soporte técnico, que además entendemos que debe ir acompañado de propuestas materializables y efectivas, que puedan llevarse a cabo, y creo que eso nos da la independencia y el rigor, y  la credibilidad que tenemos actualmente en el ámbito de la RSC.

Eso no quiere decir que no podamos confundirnos o lanzar en algún caso una propuesta errónea, pero siempre desde la independencia y el rigor.

d_r - Y desde la independencia en este momento de crisis en que nos encontramos, ¿qué le parece la multiplicidad de leyes y regulaciones que están saliendo a nivel local y autonómico relacionadas con la responsabilidad social de las empresas? ¿No estamos asistiendo a una fragmentación del asunto?

OV -Esa fragmentación no se da solamente en el ámbito de la responsabilidad social, se da en muchos ámbitos. Es conveniente que exista una unidad de mercado que desemboquen en unas reglas de juego claras para los actores, sean personas físicas o jurídicas  operen en una comunidad autónoma, en ámbito local, regional o estatal. Eso desde una perspectiva macro, la fragmentación es un riesgo. Otra cosa es que tengamos que tener en cuenta a la hora de aplicar políticas las circunstancias del territorio, y probablemente las necesidades que haya en determinadas zonas de Cataluña posiblemente no sean las mismas que en Extremadura. Con lo cual esa perspectiva de unidad de mercado desde una posición de empresa no resta que luego haya políticas específicas para gestionar los factores derivados del propio territorio, desde una perspectiva social, medioambiental, o desde cualquier otra dimensión. Hay cuestiones que deberían tratarse desde el punto de vista del estado central y hay otras cuestiones que deben tratarse desde el punto de vista territorial.

d_r -Vamos a ir terminando y me gustaría hacerlo comentando algo que me parece muy interesante y que llama la atención y es que el Observatorio lleva años elaborando un curso básico de introducción a la responsabilidad social de las empresas, un curso con gran éxito, y me gustaría saber cuáles son las claves para el éxito de esta iniciativa formativa.

OV - Pues la publicidad que hacemos al curso es sólo a través de la web y de las redes sociales, con lo que el impacto en cuanto a comunicación no es demasiado grande.

Creo que la clave del éxito del curso es que se va transmitiendo a través de los alumnos que pasan por él. Mi estimación de por qué funciona es que la documentación que se facilita es una documentación muy abundante y quien la suministra es una institución que está participando en primera persona en todos los procesos nacionales e internacionales, de forma que no nos basamos en fuentes secundarias sino que nosotros mismos a través de la participación en esos procesos presentamos informamos de las iniciativas en las diferentes instituciones tanto a nivel europeo como de Naciones Unidas, de la OCDE o dentro de un contexto nacional.

Jordi Jaumà Google+

 

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OpiniónEmpresas

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