RSE: Espana 0 Europa 6La semana pasada Forética publicó su informe de recopilación de los diferentes planes nacionales de RSE que existen en Europa, comparando lo que se hace en países referentes, como Alemania, Suecia, Noruega u Holanda, con lo que se hace en España. En Diario Responsable pueden encontrar un resumen/artículo sobre el contenido del informe.

En España hace algunos años que se creó el Consejo Estatal de Responsabilidad Social de las Empresas (CERSE), pero no existe un plan nacional como los que existen en Alemania o Suecia. Tengo que ser muy crítico con el CERSE ya que el balance es completamente insatisfactorio si lo comparamos con los avances hechos en otros países. El hecho de que el CERSE no esté llevando la batuta tiene como consecuencia que surjan iniciativas públicas y/o privadas que, si bien son loables y muy acertadas, adolecen de cierta descoordinación.

Después de leer el informe de Forética y las sugerencias que en él se hacen, y siendo también conocedor de las estrategias existentes en los diferentes países europeos, me permito hacer las recomendaciones siguientes a los que están llamados a perfilar el plan español de RSE, tan esperado y necesario:

  1. Avanzar en la confección de un catálogo estatal de buenas prácticas en RSE, con especial hincapié en aquellas que han generado valor tangible. El CERSE debería inventariar todas estas buenas prácticas y ponerlas a la disposición de todas las empresas y grupos de interés. También deberían recopilarse todas las iniciativas, tanto locales como autonómicas o estatales, en materia de promoción de la RSE y la sostenibilidad empresarial.
  2. Facilitar e intensificar el acompañamiento de aquellas empresas que deciden ser sostenibles a lo largo de todo del proceso. Ello puede hacerse de dos maneras:
  1. Una de ellas es promover la cooperación entre grandes empresas y pymes, abundando en la línea de promocionar la sostenibilidad a lo largo de toda la cadena de suministro. Ya hay iniciativas que trabajan en este ámbito, como el programa Transparencia, auspiciado por e marco Global Reporting Initiative, y en el que grandes empresas actúan como tutoras de empresas más pequeñas (generalmente sus clientes).
  2. Otra forma es continuar y extender programas como la iniciativa RSE-Pyme, en la que decenas de pymes de todo el país son acompañadas a lo largo de todo el proceso de implantación de uns estrategia de sostenibilidad empresarial.
  1. Las administraciones públicas pueden ser protagonistas ellas mismas de diferentes líneas de acción
  1. Promoción de la publicación de memorias de sostenibilidad por parte de ministerios y organismos públicos, e incorporación efectiva de criterios responsables en sus compras y licitaciones públicas.
  2. Además, a través de un programa de incentivos y premios a la innovación, se debería hacer hincapié en la competitividad como la principal ventaja de la RSE para las pymes.
  3. Educar e informar a la ciudadanía en materia de consumo responsable y gestión sostenible de la empresa. Un sistema de premios y bonificaciones a las empresas podrían hacer más visible a aquellas empresas socialmente responsables.
  1. Crear foros de encuentro entre grupos de interés, de manera que las administraciones, sobre todo las locales, actúen como puente de comunicación entre las empresas y sus grupos de interés.
  2. Por último y como medida realmente importante, facilitar y preparar el paso a un nuevo modelo económico más sostenible y de alto valor añadido que aproveche las oportunidades que ofrece la economía verde y la economía social, ofreciendo un sistema de incentivos y de ayudas a las start-ups. No podemos olvidarnos de que la sostenibilidad es el otro lado de la moneda de la RSE, y que un futuro Plan Nacional de RSE debe servir para sentar las bases de una economía más sostenible.

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