El 12 de junio de 2005, en la ceremonia de graduación de la Universidad de Stanford, Steve Jobs pronunció un discurso que hoy forma ya parte del mito. De todas sus partes a mi me ha interesado profundamente aquella en la que habla de cómo acudir a clases de tipografía, siguiendo una intuición, influyó en su vida y en su futuro:
“Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía. Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante. Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer computador Macintosh, recordé todo eso. Y diseñamos el Mac con eso en su esencia. Fue el primer computador con tipografías bellas.”
A todos los que trabajamos en Estudios Gráficos nos emociona especialmente esta confesión. Porque sabemos de lo importante que es escoger la tipografía adecuada para cada cliente, para cada proyecto. Sabemos que la tipografía puede transmitir sensaciones y puede ser un elemento clave para el éxito de una publicación como una Memoria Anual o un folleto de prestigio.
Claude Garamond, Adrian Frutiger, Gianbattista Bodoni, fueron grandes tipógrafos que diseñaron sus propios tipos y cuyas creaciones están todavía entre nosotros y las usamos a diario. Pero hoy en día hay miles de tipografías disponibles y especializadas en cada sector: las hay que respiran salud, juego, tecnología, química, medicina o abogacía; algunas son divertidas, otras dan sensación de autoridad pero el hecho es que hay un tipo ideal para cada proyecto y es de extremada importancia encontrarlo.
No les voy a aburrir con consideraciones sobre la lágrima (el bucle de la letra g, por ejemplo), la panza (la superficie dentro de letras como la o o la b), asta, barbilla, ligadura, serifa, espina, lóbulo…todos ellos términos que se debaten cuando se estudia y se decide sobre una tipografía para un proyecto. Pero sí quisiera reivindicar el valor de este elemento al que pocos prestan atención.
Cuando les presenten una Memoria Anual, por ejemplo, y les parezca amable, fácil de leer, coherente con la empresa, clara en sus destacados y también en las cuentas, con buena aplicación de navegación y de paginación, piensen que quizás una buena parte del mérito reposa en algo tan humilde como su tipografía. Alguien la ha escogido entre miles: búsquenle y felicítenle.
Steve Jobs dijo también que “el diseño es el alma de todo lo creado por el hombre”. Él supo, mejor que nadie, aprovecharse de que necesitamos que las cosas, además de eficaces, sean bellas. Y llenó nuestro mundo de belleza. En el Estudio creemos también en el diseño y en la belleza y tratamos de hacer lo mismo. Gracias Sr. Jobs.