Una vez que tomamos la iniciativa de reciclar, el acto es sencillo: Separamos los envases, materiales, productos reciclables y los tiramos en sus correspondientes lugares para que otros hagan luego el trabajo correspondiente, que es a fin de cuentas, transformar una materia usada en otra a reutilizar. Pero pocos de los que reciclamos nos preguntamos realmente qué ocurre en todo el proceso y si realmente tiene el destino que le corresponde.
Esta pregunta tiene respuesta en las S.I.G., es decir, los Sistemas Integrados de Gestión.
Los envasadores y comerciantes que colocan productos envasados tienen la obligación y responsabilidad de la gestión de los residuos, y para ello pueden organizarse colectivamente para desarrollar un S.I.G.
Los Sistemas de Integrados de Gestión garantizan el cumplimiento de los objetivos de reciclado y valorización, llevando a cabo la recogida, clasificación y procesamiento de determinadas fracciones de nuestros residuos.
Encontramos que en nuestro país existen varios S.I.G que se encargan del tratamiento de vidrio, envases, baterías-pilas, aceites minerales usados, medicamentos, elementos electrónicos y eléctricos, ordenadores, móviles, neumáticos, fitosanitarios… y así un largo etcétera.
Para alcanzar el propósito de conseguir unos mínimos de residuos en nuestros vertederos, de tener un conocimiento más amplio de las S.I.G y cómo se gestionan y cómo funcionan, doy a conocer algunos de ellos y por categorías.
La implantación de un Plan de Gestión que incluya los S.I.G es una apuesta por la reducción, reutilización y reciclaje que necesariamente debe estar siempre en un plan de RSC.