¿Deberían prohibirse las bolsas de plástico? ¿Se tendrían que cobrar? ¿Tendrían que reforzarse las exigencias de biodegradabilidad? Todas esas son las preguntas que se hace la propia Comisión Europea, que ha decidido abrir una consulta pública para recabar opiniones antes de tomar una decisión sobre lo que considera un grave problema.
El ciudadano medio de la UE consume cada año aproximadamente 500 bolsas de plástico, la mayoría de las cuales se usa una sola vez. El volumen total de bolsas de plástico producidas en Europa en 2008 ascendió a 3,4 millones de toneladas, lo que equivale al peso de más dos millones de turismos. El bajo peso y el pequeño tamaño de las bolsas de plástico supone que escapen a la gestión de residuos y acaben en el medio marino, donde su degradación puede llevar cientos de años.
La CE recuerda que la extrema duración de las bolsas de plástico hace que ahora haya unos 250.000 millones de partículas de plástico con un peso total de 500 toneladas flotando solo en el mar Mediterráneo. Esas partículas pueden asfixiar a las criaturas marinas que las ingieran accidentalmente o creyéndolas comida. Los plásticos se desmenuzan en partículas diminutas y presentan un alto potencial de contaminación de los suelos y los cursos de agua, al poder contener contaminantes orgánicos persistentes como aditivos.
La Comiosión Europea considera que ha llegado el momento de actuar. Algunos Estados miembros ya han tomado medidas para reducir el uso de bolsas de plástico mediante intervenciones en los precios, acuerdos con el sector minorista y prohibición de determinados tipos de bolsas, pero no existen disposiciones específicas a escala de la UE. En marzo de 2011, los ministros de Medio Ambiente debatieron el impacto medioambiental de las bolsas de plástico y lo dicho entonces indica que hace falta una actuación eficaz de la UE.
La consulta estará abierta hasta el próximo mes de agosto