La Comisión Europea ha presentado una propuesta para revisar las normas sobre la fiscalidad de los productos energéticos en la Unión Europea. Las nuevas normas buscan reestructurar la fiscalidad de esos productos para eliminar los desequilibrios actuales y tener en cuenta tanto sus emisiones de CO2 como su contenido energético.
La Comisión quiere fomentar la eficiencia energética y el consumo de productos más respetuosos con el medio ambiente, así como prevenir las distorsiones de la competencia en el mercado único. La propuesta ayudará a los Estados miembros a replantear sus regímenes fiscales generales de forma que contribuyan al crecimiento y al empleo mediante el paso de la fiscalidad del trabajo a la fiscalidad del consumo.
La directiva revisada entraría en vigor en 2013 pero la CE explica que la industria tendrá el tiempo suficiente para adaptarse al escenario que surja de la norma, ya que existirán unos períodos de transición hasta 2023 para la plena adaptación de la fiscalidad del contenido energético.
Algirdas Šemeta, Comisario de la UE responsable de Fiscalidad ha declarado que “los Estados miembros están definiendo sus estrategias de salida de la crisis y de cumplimiento de los objetivos de Europa 2020. Hacen un llamamiento para que reduzcamos nuestra dependencia de los combustibles fósiles. Una fiscalidad de la energía equitativa y transparente es necesaria para alcanzar nuestros objetivos en materia de energía y clima. Nuestra meta común es una economía de la UE que utilice más eficazmente los recursos y que sea más ecológica y competitiva. Esta propuesta establece una señal de precios enérgica en materia de CO2 para los consumidores y las empresas y representa también una oportunidad para transferir la carga fiscal del trabajo al consumo a fin de facilitar una fiscalidad que fomente el crecimiento”.
La fiscalidad de los productos energéticos debe tener más en cuenta su contenido energético y sus repercusiones en el medio ambiente. y cuando la directiva esté revisada, ésta podrá apoyar el crecimiento sostenible. Para ello, propone que se divida el tipo mínimo de impuesto en dos partes:
La dimensión social se tiene en cuenta al contemplarse la posibilidad de que los Estados miembros eximan completamente la energía consumida en los hogares para calefacción, independientemente del producto energético usado.
La CE explica que revisar la fiscalidad de la energía tiene ventajas: