Antonio Garrigues, Pedro Montoya

“Sin ética no hay sostenibilidad. Sin ética no hay futuro. Sin ética no hay nada”. Son palabras de Antonio Garrigues, presidente del bufete Garrigues, pronunciadas ayer durante la inauguración de la jornada ‘Combatir la corrupción desde las empresas’, organizada por  EADS, Forética y Garrigues .

La lucha contra la corrupción ha sido uno de los objetivos de la reforma del Código Penal que han entrado recientemente en vigor.  La norma prevé por primera vez en España que una empresa sea penalmente responsable tanto de sus propios delitos como de los cometidos por sus empleados cuando no se ha ejercido "el debido control” para evitar que éstos puedan llevar a cabo alguna conducta de corrupción, como sobornos o cohechos.

La nueva situación ha llevado a que muchas empresas y organizaciones ya hayan establecido la figura de los vigilantes anticorrupción o CECO en su denominación en inglés (por Chief Executive Compliance Officer). 

El vigilante anticorrupción de EADS, Pedro Montoya, aseguró que el reto principal al que se enfrentan estos profesionales es “convertir un  programa de lucha contra la corrupción, que surge como respuesta a las obligaciones legales, en un instrumento de competitividad dentro de una estrategia eficaz de sostenibilidad”.

Montoya apuntó que, a pesar de la necesaria existencia en las organizaciones de la nueva figura de los vigilantes anticorrupción (que en su compañía se creó ya en 2008), “la ética y el compliance es responsabilidad de todos los empleados de una empresa. Empezando por sus directivos”.

En este sentido, el compliance officer de Siemens, José Aurelio Pérez, opinó  que la corrupción paraliza el desarrollo sostenible y destruye los mercados. También recordó que en 2006 su compañía sufrió un problema de corrupción que se atajó, entre otros medios, con la sustitución del equipo directivo. “La dirección de las empresas debe liderar los programas anticorrupción”, opinó, aunque coincidió con el resto de los ponentes a la hora de asegurar que la lucha contra la corrupción es tarea de todos los empleados. En este sentido, Siemens ya ha extendido su programa de formación presencial sobre este tema al 80% de su plantilla.

José Manuel Garcelán, el director de compliance de MSD, aseguró que en su sector, el de la industria farmacéutica, “estrictamente regulado”, las compañías tienen una cultura del cumplimiento muy arraigado. Garcelán considera que en el caso de su empresa, la organización montada en torno al compliance y vigilancia anticorrupción puede ayudar a la empresa a construir una mejor reputación. “Cuidamos tanto el fondo como la forma”, explicó.

 

Más información en la nota de prensa de Forética

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