La globalización y los nuevos contextos sociales y empresariales plantean una nueva realidad también en el mercado laboral. Los nuevos retos de las normas laborales nacionales escapan a las fronteras de los países, y la maximización de los beneficios del trabajo gracias a la externalización de la fuerza del trabajo necesita soluciones globales de más amplias miras. Desde esta perspectiva global, el Seminario ÉTNOR de Ética Económica y Empresarial se planteó en su 6ª sesión analizar ¿qué es necesario reformar en el mercado laboral? para dar una respuesta ética y a la altura de los conflictos internacionales e interrelacionados de la actualidad.
“Nuestras señas de identidad pasan por mantener unos estándares laborales y unos sistemas de protección elevados, que deben estar en equilibrio con la externalización del trabajo en mercados donde estos estándares no son respetados”, afirmó el ponente Ignacio García-Perrote, pues “la convivencia pacífica está basada y sustentada en un trato correcto teniendo en cuenta todas estas diferencias. Es el reto extraordinario de la globalización”.
García-Perrote, Catedrático de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social, destacó que “no hay una solución única”, y que la mejor opción ha de venir de varios frentes: político, legal, sindical, y social. Entre las medidas adoptadas recientemente por el gobierno para paliar los efectos del paro en nuestro país García-Perrote destacó por encima de medidas relacionadas con el derecho laboral “el acceso al crédito, la educación, el protagonismo de la formación para el empleo, la movilidad, fomentar el cambio y la adaptación permanente, las tecnologías de la información, la sociedad de derechos y la flexibilidad”.
Según el experto, tenemos que fomentar el paradigma europeo centrado más “en proteger la empleabilidad, y no tanto el puesto de trabajo”, “hacer todo lo posible porque aquellas personas que pierdan su trabajo encuentren otro lo antes posible, y esto es una cuestión que tiene que solucionarse desde la relación entre las administraciones públicas y la empresa privada”.
García-Perrote habló también de la polémica necesidad de abaratar los costes empresariales de la indemnización por despido para en su lugar invertir en formación e itinerarios laborales que faciliten la rápida vuelta al mercado laboral, tal y como contempla el real decreto de ley 3/2011, porque “el trabajo -destacó el ponente- es una de las principales fuentes de inserción social”. “Aquí no sobra nadie para trabajar si existe un buen mercado laboral y un buen estado de derecho, pero formación para el empleo y empleabilidad son esenciales para nuestro futuro y presente” sentenció.
En definitiva, destacó el ponente, “hay muchas reformas posibles que realizar”, y lo más importante es haber recuperado el diálogo social, porque las soluciones tienen que venir de manera compartida entre todos los interlocutores, pero por encima está “la necesidad de mantener las señas de identidad europeas de protección a los trabajadores y extender la aplicación de estos elevados estándares a todos los países en los que se opera”.