Juan Villamayor“El aire de la ciudad nos hace libres”. Todos hemos oído alguna vez esta expresión que nos llega desde la Edad Media, cuando la ciudad era refugio de comerciantes, estudiantes y constructores. La ciudad jugaba entonces un papel que podía considerarse como de lugar de innovación e intercambio cultural. Un papel que ya no está jugando actualmente pero que podría relanzarse si se dan las condiciones adecuadas.

 

Juan Villamayor

 

Juan Villamayor“El aire de la ciudad nos hace libres”. Todos hemos oído alguna vez esta expresión que nos llega desde la Edad Media, cuando la ciudad era refugio de comerciantes, estudiantes y constructores. La ciudad jugaba entonces un papel que podía considerarse como de lugar de innovación e intercambio cultural. Un papel que ya no está jugando actualmente pero que podría relanzarse si se dan las condiciones adecuadas.

 

La ciudad es el lugar donde trabajamos, vivimos e interactuamos con decenas de personas todos los días. Somos conscientes de que la vida en la ciudad sólo puede ser posible si los ciudadanos compartimos un espacio común de anhelos, desafíos, problemas y soluciones. Y no sólo los ciudadanos, también la mayoría de las empresas están en ciudades, y la vida urbana condiciona sus estrategias y respuestas.

 

Si nuestra vida es urbana, sería muy interesante saber si puede haber una conexión entre las ciudades y las empresas, si ambas pueden interactuar e influirse mutuamente de manera positiva. Hemos de averiguar si las ciudades pueden y deben jugar un papel importante en el cambio de modelo que necesitamos. Un nuevo modelo basado en una forma de hacer negocios que tenga en cuenta valores éticos y fomente dirigir las empresas de una manera más responsable. Pero, ¿qué tienen que ver las ciudades con todo esto?

 

La administración local es la más cercana


De todas las administraciones existentes, la local es la que más cerca está de los ciudadanos y las pymes. Debido a esta proximidad, las ciudades tienen una mayor capacidad para poder influir en el comportamiento de los ciudadanos. Sería lógico pensar que una administración tan cercana como la municipal lo tiene mucho más fácil a la hora de comprender la problemática de las pymes, así como encontrar con ellas soluciones a sus desafíos. La administración de la ciudad debería ser el lugar al que las empresas pueden dirigirse si necesitan información o asistencia. Muchas empresas pequeñas se sienten perdidas en la maraña de indicadores y modelos de informes de sostenibilidad. La ciudad puede actuar como un espacio en común donde los ciudadanos y las empresas se encuentren para compartir sus vivencias y sus necesidades.

 

Crear intimidad con los grupos de interés


El poder comprender a nuestros grupos de interés es la principal razón por la que necesitamos establecer con ellos un diálogo fluido. Necesitamos saber qué es lo que ellos esperan de nosotros porque esa es la única manera de poder anticipar sus necesidades. Solo así podremos actuar proactivamente. Pero nada de esto es posible si no logramos establecer una relación más íntima con nuestros grupos de interés. Es en este punto cuando las pequeñas y medianas empresas (pymes) se encallan. Muchas, por falta de recursos o capacidad, no saben cómo avanzar. La ciudad podría ser el foro de encuentro ideal donde esta relación cercana entre las pymes y sus grupos de interés puede desarrollarse de una manera más natural. La ciudad como el “espacio de intimidad” entre la empresa y sus stakeholders.

 

La RSE no es solo para las grandes corporaciones


Muy a menudo se piensa que la RSE es algo solamente para las grandes empresas, sin embargo está claro que también las pymes pueden beneficiarse de una estrategia de RSE a su medida. De hecho, muchas pequeñas empresas ya desarrollan actividades de RSE sin saberlo y, muy a menudo, estas actividades tienen que ver con la implicación de la empresa en su entorno local. Las ciudades deberían poder orientar a los ciudadanos y las pymes hacia un consumo y una forma de hacer negocios más responsables, ayudándoles a comprender y aplicar el lenguaje de la RSE, demostrando que no es solo cosa de las grandes corporaciones, sino que puede traducirse a un lenguaje más llano que todo el mundo puede entender. Las ciudades gastan grandes cantidades de dinero cada año que campañas publicitarias sobre limpieza, protección de espacios públicos, etc. ¿Por qué no dedicar parte de estos recursos en promover un comportamiento más responsable entre las personas y los negocios?

 

(Piensa globalmente) Actúa localmente


Todos conocemos el slogan. El problema es que en la actualidad ya hay muchas instituciones que están creando estándares globales y marcos de referencia, quizás demasiadas. El secreto ahora está en actuar localmente: aplicar todos esos marcos globales a nivel local, en la ciudad, que es donde la gente y las empresas interactúan realmente. Si yo fuera una empresa pequeña y quisiera contribuir a la responsabilidad social estaría encantado de saber que hay alguien muy cercano que comprende mis problemas y mis necesidades. Podría acudir a mi oficina local de sostenibilidad para recibir información y consejos sobre cómo ser más socialmente responsable.

 

Una ciudad más responsable


Las ciudades deben dar ejemplo a las empresas y los ciudadanos integrando procedimientos socialmente responsables. Esta es la única manera de que las pymes puedan considerar a la ciudad como un modelo del que pueden aprender. En la RSE necesitamos ejemplos que puedan irradiar su experiencia hacia los demás, y la ciudad está ahí presente, disponible, en ella desarrollamos nuestras actividades todos los días, es nuestra casa. No podemos apoyarnos siempre en acuerdos entre grandes corporaciones, instituciones y gobiernos. Debemos poder reflejarnos en algo tan cercano como nuestra administración municipal, que probablemente entenderá nuestro lenguaje. Esta proximidad de la ciudad hace que pueda ejercer mucha más influencia que otras instituciones que se ven más lejanas, como el gobierno nacional o la Unión Europea, por ejemplo.

 

Después de haber dicho todo esto quizás llegue el momento de mencionar el principal problema a la hora de desarrollar toda esta batería de buenos propósitos urbanos: ¿Dónde están los fondos para que las ciudades puedan actuar de promotoras de la RSE? La actual situación de crisis no es muy prometedora a la hora de conseguir financiación extra. Pero, ¿no sería mejor que los recursos se gastaran a un nivel local, en el que las necesidades de los vecinos y de las pymes tienen un eco más fiel? Con toda seguridad será necesario que la ciudad encuentre cauces de cooperación con consultorías locales y desarrollar con ellas un marco de actuación. Sería una pena que algo que está casi a la vuelta de la esquina, como es nuestro ayuntamiento, no pudiera actuar como catalizador de actitudes socialmente responsables también entre las empresas.

 

Juan Villamayor en A Touch Of Green

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