villamayor_debates_drHan pasado ya unos días desde que se ha dado a conocer el proyecto de ley de Responsabilidad Social Empresarial de la Región de Extremadura (Extremadura es una Comunidad Autónoma española).Mi primera reacción fue francamente positiva: por fin se daba un primer paso que reconocía la importancia de la RSE y una administración pública adoptaba comportamientos propios de la responsabilidad social en sus contratos.

 

Juan Villamayor

villamayor_debates_drHan pasado ya unos días desde que se ha dado a conocer el proyecto de ley de Responsabilidad Social Empresarial de la Región de Extremadura (Extremadura es una Comunidad Autónoma española).

 

Mi primera reacción fue francamente positiva: por fin se daba un primer paso que reconocía la importancia de la RSE y una administración pública adoptaba comportamientos propios de la responsabilidad social en sus contratos.

 

Al fin y al cabo, mientras el gobierno español se muestra inactivo y no toma la iniciativa, cualquier apoyo público a la RSE es bueno. El mismo Consejo Estatal de Responsabilidad Social Empresarial (CERSE) brilla por su ausencia, así que, ¿por qué esperar más a que se pronuncie? Incluso desde el punto de vista europeo se echa de menos una política integrada de RSE. Por estas razones, el paso dado por Extremadura me pareció bueno, a la vez que retador.

 

Las primeras reacciones a la ley extremeña no se han hecho esperar, y todas convergen en un punto: supone una fragmentación territorial de la RSE y pueden llegar a ser una barrera más que un apoyo a la RSE. Si cada región española se decide a aprobar una ley propia de RSE, ¿cómo podemos asegurarnos de que todas las leyes hablan de lo mismo? ¿Cómo podremos saber que todas las leyes son compatibles y no suponen un freno a empresas que trabajan en regiones diferentes? ¿Cómo asegurar una cierta consistencia entre todas las leyes que las regiones pueden llegar a aprobar?

 

La misma ley extremeña hace referencia a los indicadores más usados internacionalmente, como son los del Global Reporting Initiative o el Global Compact de la ONU. Esta ley no introduce indicadores nuevos, por lo que, desde ese punto de vista, no deberíamos temer la introducción de nuevas siglas. Espero que en el proceso de aprobación final de la ley también se refleje la nueva ISO 26000, que acaba de ser sancionada internacionalmente.

 

Por otra parte, la ley reconoce ayudas y subvenciones a las empresas extremeñas que quieran ser socialmente responsables. Nuevamente un punto positivo, aunque será necesario desarrollarlo.

 

Otro punto crítico viene cuando se habla de la homologación de "títulos" de responsabilidad social que emitan otras regiones, el estado u otras instituciones. ¿Cómo asegurar que se va a llevar a cabo la homologación de leyes que aún no existen? ¿Habrá un organismo coordinador que lo haga? De nuevo, el temor a la fragmentación como principal aspecto negativo de esta ley.

 

En cierto modo, el temor es fundado. Si pensamos que sólo a nivel europeo podremos competir con otras áreas del mundo como Brasil. Estados Unidos o China, ¿por qué dejar un elemento estratégico como la RSE en manos de un gobierno regional? ¿Por qué ni siquiera el gobierno español "mueve ficha"?

 

Las regiones también están en su derecho a defender la competitividad de sus empresas. Yo, como ciudadano que paga sus impuestos también para sufragar las actividades de mi gobierno regional, le exijo a éste que haga todo lo posible para apoyar a las empresas a ser más competitivas y más responsables socialmente (Atención, hablo de apoyarlas, no de obligarlas).

 

En el fondo, el temor a la proliferación de leyes regionales también esconde un cierto temor a que cada región se embarque en una carrera descoordinada para demostrar qué región es la más comprometida con la RSE. ¿No será que experiencias pasadas nos hacen desconfiar y por eso aplicamos los paños calientes antes de la herida?

 

En un artículo publicado en Diario Responsable yo decía que la ley de Extremadura es un primer paso y un gran reto. Un reto sobre todo que debe tener eco a nivel estatal y a nivel europeo para que no sea estéril. Para que el temor a la fragmentación regional no eclipse estas iniciativas regionales.

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