Juan VillamayorAntes de nada, me gustaría dar la enhorabuena a la Comunidad de Extremadura por ser una de las pioneras en regular la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y fijar unos mínimos que sirvan como guía a las empresas. Es un gran paso para la RSE en España y seguramente será una buena base sobre la que construir.

 

Juan Villamayor

Juan VillamayorAntes de nada, me gustaría dar la enhorabuena a la Comunidad de Extremadura por ser una de las pioneras en regular la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y fijar unos mínimos que sirvan como guía a las empresas. Es un gran paso para la RSE en España y seguramente será una buena base sobre la que construir.

 

La ley deja muy claro que la RSE es algo voluntario, pero asímismo también plasma que un asunto tan importante debe regularse de alguna manera para no abandonarlo al libre albedrío de las empresas o al criterio de los empresarios. Habiendo dicho esto, también quiero manifestar que una regulación así, en un entorno en el que las acciones empresariales no se circunscriben sólo al entorno regional, debería basarse o estar apoyada en regulación estatal o europea. Corremos el peligro de cada región, país o estado legisle a su manera, en detrimento de una armonización que debería dar más fuerza y más empuje a la RSE. De todos modos, ya es un paso adelante empezar por algún sitio.

 

Algo positivo es que, a pesar de no contemplar la guía ISO26000 (de muy reciente aprobación), sí que consagra los principios y directrices del Global Reporting Initiative (GRI). Desgraciadamente, la introducción de esos indicadores no va acompañada con cómo gestionar la RSE en la empresa. En este aspecto muchas empresas podrían estar perdidas: saben qué tienen que medir, pero no saben qué deben hacer en su empresa para gestionarlo todo.

 

Si bien deja en manos de la empresa la aprobación del balance social (con posterior aprobación del consejo de los trabajadores), abre la puerta a la verificación externa. Lo novedoso es que contempla que la ley regule en el futuro qué tipo de entidades pueden verificar los balances sociales, mencionando incluso a verificadores especializados en RSE.

 

Es muy importante premiar a las empresas que son responsables socialmente, a través de subvenciones y de un trato preferencial en los contratos con la administración pública. Pero también es crucial, y la ley afortunadamente así lo refleja, que las empresas reciban ayudas para poder adaptarse y familiarizarse con la RSE. Los costes de la RSE no deberían ser un impedimento para que una empresa, por pequeña que sea, no pueda ser responsable socialmente.

 

Me parece muy interesante la mención a la participación de la empresa en redes sociales. ¿Se referirá también a redes sociales en internet? Si fuera así sería una tímida consagración d ela RSE 2.0 en una ley. Sería interesante saber si el legislador tenía en mente “esas” redes sociales… Son esas redes las que hacen que las empresas pasen de ser socialmente responsables a ser socialmente proactivas, y ése es el secreto del éxito en el diálogo con sus stakeholders.

 

Hay dos aspectos esenciales que también echo de menos:

 

  • El control o la aprobación del balance social por parte de ONG u otro tipo de stakeholders (sólo hace referencia a la aprobación por parte de los trabajadores)
  • Una mención expresa al control de la cadena de suministro, sobre todo en lo referente a los proveedores extranjeros. Quizás peca la ley por ser demasiado local o regional.

¡Comparte este contenido en redes!

Síguenos

Síguenos en Twitter Síguenos en Facebook
Top