josé illanaEn el mundo del marketng y la comunicación hay dos conceptos que parecen lo mismo pero no lo son. Por un lado está la identidad de marca: todo lo que es, vamos... el contenido, la chicha de nuestra marca. Y por otro lado tenemos la imagen de marca: lo que proyecta, lo que parece, lo que pensamos que es. En la profesión decimos que cuanto menor es la distancia entre la identidad y la imagen el trabajo en marketing es más sólido. Lo contrario sería algo así como un diálogo de besugos.  En el mundo de la reputación podriamos estar diciendo que estamos asumiendo un riesgo reputacional.

 

José Illana

josé illanaEn el mundo del marketing y la comunicación hay dos conceptos que parecen lo mismo pero no lo son. Por un lado está la identidad de marca: todo lo que es, vamos... el contenido, la chicha de nuestra marca. Y por otro lado tenemos la imagen de marca: lo que proyecta, lo que parece, lo que pensamos que es.

 

En la profesión decimos que cuanto menor es la distancia entre la identidad y la imagen el trabajo en marketing es más sólido. Lo contrario sería algo así como un diálogo de besugos.  En el mundo de la reputación podriamos estar diciendo que estamos asumiendo un riesgo reputacional.

 

Venimos de un periodo donde nos lo hemos pasado pipa trabajando en el mundo de la imagen. ¿Cuánta imagen hemos vendido? ¿Cuánta identidad hemos construido?

 

El fenómeno de las imitaciones es un claro ejemplo. Cuando Louis Vuitton nos deleita con famosos para arriba y famosos para abajo mostrando logos, sólo necesitamos comprar una imitación para alcanzar lo que nos han vendido. Por el contrario si la misma marca hubiera vendido una forma de hacer, una materia prima, un acabado, sabrías que con una imitación no puedes comprar lo que te están vendiendo. (Obviamente el famoso no sería un florero, sino una persona que se caracterizaría por el detalle y el buen gusto)

 

Otro caso interesante es el de las marcas blancas. Estos días  he visto un anuncio de Carrefour donde precisamente nos habla de esto. La identidad, una simple pasta que cocinas y comes. La imagen, la madre de el Padrino cocinando para ti en medio de Nápoles (casi).

 

Se ha hablado mucho de las teoricas marcas blancas, que yo sepa Carrefour o Mercadona son marcas, y su lucha con las marcas de la categoria en estos tiempos que corren.

 

Cuando enfrentas a muchas marcas, y la imagen que han proyectado, a la realidad de nuestros días, simplemente te das cuenta del humo que hemos ayudado a contruir entre todos. Al igual que hablamos de la ingenieria financiera para hablar del dislate de los mercados financieros, podríamos hablar de la ingeniería de producto para hablar del dislate del consumo.

 

Pero como siempre le echamos la culpa a otro, pensemos por un momento en nuestras tarjetas de crédito. Saca un extracto de lo gastado el último año...

 

¿Cuanto has invertido en construir tu identidad y cuento has gastado en construir tu imagen?

 

El otro día hablaba Alberto Andreu en su entrada sobre la gestión de la Reputación que la reputación no es la imagen, la RSC sino una mezcla de muchas cosas que hay que gestionar.

 

Vamos a un tiempo donde la Reputación estará pegada, pegadita a la identidad de las marcas y las Compañias. Ahí reside la confianza de la cosa y ahí es donde aparece el marketing reputacional, pero esa..., esa es otra historia.

 

José Illana

 

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