
La sostenibilidad empresarial ya no puede limitarse a compromisos voluntarios o declaraciones de buenas intenciones. La creciente exigencia de responsabilidad sobre los efectos sociales y ambientales de las actividades económicas está transformando la manera en que las compañías gestionan sus operaciones y relaciones comerciales. En este escenario, contar con herramientas que permitan trasladar las obligaciones normativas a decisiones concretas resulta cada vez más importante.
Con este objetivo, la Asociación Española de Directivos de Sostenibilidad (DIRSE), en colaboración con LEAD Sostenibilidad e ICEX, ha dado a conocer el 19º toolkit de su colección de recursos prácticos, titulado Cómo aplicar la Directiva de Diligencia Debida en materia de Sostenibilidad (CSDDD). El documento propone una metodología para incorporar la responsabilidad social y ambiental a la estrategia empresarial, los procedimientos internos y las relaciones con proveedores.
La publicación toma como referencia la Directiva (UE) 2024/1760, que establece obligaciones para abordar los efectos perjudiciales que las actividades empresariales pueden generar sobre los derechos humanos y el medioambiente. Su aplicación implica que las organizaciones deben desarrollar mecanismos para detectar estos riesgos, prevenirlos, reducirlos y, cuando corresponda, poner fin a las situaciones que los provocan y reparar los daños ocasionados.
Uno de los principales mensajes de la guía es que esta responsabilidad no corresponde exclusivamente a los departamentos jurídicos o de sostenibilidad. También requiere la participación de los equipos directivos y de áreas como compras, operaciones, gobernanza y gestión de riesgos.
Según explican DIRSE, LEAD Sostenibilidad e ICEX, el nuevo recurso pretende facilitar una interpretación práctica de la Directiva y ayudar a las organizaciones a incorporarla a sus estructuras de gestión habituales.
Su utilidad no se limita a las compañías directamente sujetas a la normativa. También está dirigida a aquellas empresas que participan en las cadenas de actividades de otras organizaciones y que, por esa relación comercial, pueden recibir solicitudes de información o quedar incluidas en procesos de evaluación de riesgos.
La propuesta parte de una idea central: la diligencia debida debe convertirse en un proceso permanente de identificación, prevención, mitigación y reparación de impactos, en lugar de entenderse únicamente como una obligación administrativa.
Para avanzar en esa dirección, las empresas necesitan conocer mejor sus cadenas de actividades, reconocer dónde se concentran los riesgos más importantes y establecer prioridades de actuación teniendo en cuenta la gravedad y las características de los posibles daños.
Entre las herramientas que recoge la publicación figura el denominado scoping, un proceso de delimitación y análisis inicial que permite identificar los ámbitos de mayor exposición a riesgos sociales y ambientales. A partir de ese diagnóstico, las organizaciones pueden orientar sus recursos hacia las situaciones más relevantes y diseñar respuestas proporcionadas.
El toolkit también ofrece orientaciones sobre la evaluación de proveedores, los mecanismos de reclamación, el seguimiento de las medidas adoptadas y la mejora continua de los procedimientos.
Otro aspecto destacado es la necesidad de aprovechar los sistemas de gestión de riesgos y de información sobre sostenibilidad que ya existen dentro de las compañías. Esta integración puede contribuir a reducir duplicidades, mejorar la coordinación interna y generar sinergias con otras exigencias regulatorias.
Además del cumplimiento legal, las entidades impulsoras señalan que una gestión eficaz de la diligencia debida puede mejorar la trazabilidad de las cadenas de actividades, anticipar problemas operativos y reputacionales y fortalecer la confianza de clientes, inversores y otros grupos de interés.
La presentación de la nueva publicación reunió a representantes institucionales, especialistas en sostenibilidad y profesionales del ámbito empresarial.
Durante la apertura, Aitor Mate, director de Instrumentos de Promoción de Origen de ICEX, y Carlos Arango, director general de DIRSE, pusieron en valor la cooperación entre organismos públicos y entidades especializadas para acercar soluciones prácticas al tejido empresarial.
Ambos destacaron la importancia de facilitar la incorporación de los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) a la gestión de las organizaciones.
Por su parte, Fernando Varela, director de LEAD Sostenibilidad, explicó los contenidos del documento, que se estructura en tres grandes apartados: una aproximación al contexto y las implicaciones estratégicas de la Directiva, una metodología operativa para su implantación y una recopilación de experiencias prácticas que muestran cómo aplicar estos principios en situaciones reales.
Durante su intervención, Varela recordó que “la CSDDD no es únicamente un asunto jurídico o de sostenibilidad, sino que trasciende a todas las áreas del negocio. El éxito de la diligencia debida no se mide por la cantidad de documentación que genera, sino por los impactos reales que consigue prevenir, mitigar y reparar en los derechos humanos y el medioambiente”.
Esta perspectiva sitúa los resultados sociales y ambientales en el centro de la gestión empresarial. Más allá de disponer de protocolos y documentos, el desafío consiste en garantizar que las medidas adoptadas se traduzcan en mejoras efectivas.
La jornada de presentación también permitió trasladar los contenidos teóricos a situaciones concretas. A través de un ejercicio práctico, las personas asistentes analizaron cómo debería responder una empresa incluida en el ámbito de aplicación de la Directiva ante la identificación de riesgos elevados en determinadas categorías de proveedores.
La actividad sirvió para poner a prueba los procedimientos y herramientas propuestos en la guía y reflexionar sobre las decisiones necesarias para abordar situaciones complejas dentro de las cadenas de actividades.
El encuentro continuó con una mesa redonda moderada por David Muñoz, jefe del Departamento de Sostenibilidad de ICEX, en la que participaron Beatriz Rubio, jefa de Sostenibilidad Social de ILUNION; Pablo Adánez, director de Cadena de Suministro de Zamora Company; y Ángela Sagastibelza, responsable de Sostenibilidad Corporativa de Fluidra.
A partir de sus experiencias, las personas participantes abordaron algunos de los principales obstáculos que encuentran las empresas al desarrollar sistemas de diligencia debida.
Entre los aspectos analizados figuraron la necesidad de disponer de información suficiente sobre los riesgos, mejorar los mecanismos de evaluación y seguimiento y establecer vínculos de colaboración más estrechos con los proveedores.
También se puso de manifiesto la importancia de impulsar alianzas entre empresas de un mismo sector para afrontar problemas compartidos, especialmente cuando los impactos sociales o ambientales exceden la capacidad de respuesta individual de una organización.
Las experiencias expuestas coincidieron en señalar que los procedimientos internos, aunque necesarios, deben complementarse con el diálogo y la cooperación entre los distintos actores que intervienen en las cadenas de actividades.
Con esta nueva publicación, DIRSE amplía su colección de herramientas destinadas a acompañar a los profesionales de la sostenibilidad y reforzar su participación en las decisiones estratégicas de las empresas.
El documento plantea que la aplicación de la diligencia debida puede representar una oportunidad para revisar los modelos de gestión, mejorar la prevención de riesgos y fortalecer la capacidad de respuesta de las organizaciones ante las exigencias sociales, ambientales y regulatorias.
En este sentido, la iniciativa de DIRSE, LEAD Sostenibilidad e ICEX busca contribuir a que los derechos humanos y la protección del medioambiente formen parte de las decisiones cotidianas de las compañías, desde la selección de proveedores hasta la planificación de operaciones y los mecanismos de supervisión.
El reto, según el enfoque recogido en la guía, consiste en pasar de una interpretación centrada en el cumplimiento formal de la normativa a una gestión capaz de prevenir daños, corregir prácticas perjudiciales y generar resultados verificables.
El 19º toolkit DIRSE, Cómo aplicar la Directiva de Diligencia Debida en materia de Sostenibilidad (CSDDD), puede consultarse y descargarse a través del enlace de acceso a la publicación facilitado por DIRSE.