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Urbaser, FCCenviro, PreZero y Valoriza han unido fuerzas para crear Circularis, una nueva asociación empresarial que busca acelerar la transformación de la gestión de los residuos municipales en España. La iniciativa nace con el reto de impulsar el reciclaje, reducir el uso de los vertederos y avanzar en la valorización energética para cumplir los objetivos marcados por la Unión Europea, un camino que requerirá inversiones superiores a los 12.000 millones de euros.
Los grandes de la industria se asocian para mejorar el tratamiento de residuos

España tiene por delante una carrera contrarreloj para transformar la manera en la que gestiona sus residuos. Con los objetivos comunitarios de 2030 y 2035 cada vez más cerca, cuatro de las principales compañías del sector —Urbaser, FCCenviro, PreZero y Valoriza— han constituido Circularis, una nueva asociación empresarial que pretende contribuir a acelerar la transición hacia una economía circular.

La iniciativa fue presentada oficialmente el pasado 15 de septiembre en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Según informa Circularis, su propósito es impulsar mejoras en la gestión de los residuos municipales y favorecer un modelo en el que los materiales y la energía que todavía pueden aprovecharse regresen al ciclo productivo en lugar de terminar enterrados en vertederos.

La nueva organización sitúa el desafío económico entre sus principales preocupaciones. Su presidente, Ricardo López de Haro, cifró en más de 12.000 millones de euros las inversiones necesarias para que España pueda avanzar en el cumplimiento de los compromisos europeos. El responsable recordó además que el país no alcanzó los objetivos establecidos para 2020, una situación recogida posteriormente por la Comisión Europea en su informe de alerta temprana de 2023.

El horizonte comunitario establece nuevos hitos: el objetivo planteado es que el depósito en vertedero se reduzca al 20 % en 2030 y quede por debajo del 10 % en 2035, mientras que el porcentaje de reciclaje debería situarse en el 60 % en 2030 y alcanzar el 65 % cinco años después. España continúa enviando a vertedero un volumen de residuos superior a la media europea y, según la información difundida con motivo de la presentación de Circularis, esta situación está derivando en multas y procedimientos sancionadores relacionados con el incumplimiento de los hitos intermedios fijados por Bruselas.

Convertir los residuos en nuevos recursos

La filosofía que vertebra la asociación pasa por dejar atrás un modelo basado en eliminar residuos y avanzar hacia otro capaz de conservar el valor de los materiales durante el mayor tiempo posible. Circularis pretende contribuir a mejorar la separación en origen, reforzar el reciclaje y promover la valorización energética, reduciendo estructuralmente la cantidad de residuos que acaba en vertedero.

El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, calificó el nacimiento de la organización como un hecho de especial trascendencia para la evolución de la gestión de residuos. Por su parte, Cristina Narbona, presidenta de la Comisión para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico del Congreso de los Diputados, incidió en la necesidad de que las políticas públicas en esta materia involucren al conjunto de las administraciones, las empresas y la sociedad civil.

Precisamente, la cooperación entre los diferentes actores fue uno de los ejes centrales de la presentación. Tras las intervenciones iniciales, se celebró una mesa de debate moderada por la redactora jefe de RETEMA, Águeda García de Durango, en la que participaron Fernando Abril-Martorell, CEO de Urbaser; Iñigo Sanz, CEO de FCCenviro; Gonzalo Cañete, CEO de PreZero Iberia; José María Pena, CEO de Valoriza; y Marta Gómez Palenque, directora general de Calidad y Evaluación Ambiental.

Fiscalidad e inversión para acelerar el cambio

Entre las principales cuestiones planteadas durante el encuentro estuvo la necesidad de modificar los incentivos económicos que condicionan el tratamiento de los residuos. Abril-Martorell advirtió de que España mantiene porcentajes de vertido similares a los de hace quince años y señaló a las herramientas económicas como una de las principales palancas para revertir la situación.

En la misma línea, Iñigo Sanz defendió la necesidad de introducir cambios fiscales que favorezcan el reciclaje y la valorización energética, siguiendo mecanismos ya aplicados en otros países europeos. Gonzalo Cañete, por su parte, reclamó acelerar las actuaciones para corregir el rumbo y avanzar hacia el liderazgo español en economía circular.

Uno de los instrumentos señalados durante el debate fue el impuesto al vertedero. José María Pena defendió un incremento sustancial y finalista de esta figura tributaria, de manera que los recursos obtenidos puedan financiar las medidas necesarias para transformar el sistema. A su juicio, sin esta financiación otras iniciativas podrían no desplegarse con la escala y rapidez que requieren los objetivos previstos para 2035.

Desde la Administración, Marta Gómez Palenque incidió igualmente en la necesidad de redoblar los esfuerzos para alcanzar las metas asumidas por los Estados miembros y recogidas en las directivas comunitarias.

Un desafío ambiental, económico y geopolítico

La transformación del sistema no pasa únicamente por incrementar el reciclaje. Durante el encuentro se destacó la necesidad de movilizar inversión pública y privada, reducir la dependencia de recursos externos, disminuir el depósito en vertedero y ampliar las instalaciones destinadas a la valorización energética.

El planteamiento conecta la política de residuos con un debate más amplio sobre autonomía estratégica y competitividad. Recuperar materiales para reincorporarlos a los procesos productivos puede reducir la necesidad de materias primas externas, mientras que la economía circular se consolida como una estrategia que combina dimensiones industriales, económicas y climáticas.

El reto es, por tanto, evitar que materiales y recursos energéticos todavía aprovechables desaparezcan del circuito económico. La reducción del vertido no se plantea únicamente como una cuestión de gestión ambiental, sino también como una herramienta para disminuir la contaminación y aprovechar mejor los recursos disponibles.

Circularis aspira a participar en ese proceso mediante una estructura estable de colaboración. Su director general, David Redoli Morchón, definió la iniciativa como una contribución a un “proyecto de país” que necesita coordinación entre las instituciones europeas, la Administración General del Estado, comunidades autónomas, diputaciones, ayuntamientos, mancomunidades, empresas, sindicatos y sociedad civil.

Creada en 2026, la asociación establece así como prioridades mejorar la gestión de los residuos municipales, impulsar la separación en origen, fortalecer el reciclaje y promover soluciones de valorización energética. El objetivo último es que España acelere el cumplimiento de las obligaciones europeas y reduzca de manera estructural su dependencia de los vertederos, convirtiendo una mayor proporción de sus residuos en recursos capaces de volver al sistema productivo.

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