
El futuro del empleo estará estrechamente ligado a la capacidad de los países para ofrecer formación y oportunidades a una generación que se incorporará masivamente al mercado laboral durante los próximos años. Más de 1.200 millones de jóvenes llegarán a la edad de trabajar en la próxima década y, de acuerdo con el Banco Mundial, sin una respuesta adecuada no existirán suficientes puestos de trabajo para absorber esta incorporación.
En vísperas del Día Internacional de la Juventud, establecido por Naciones Unidas y celebrado cada 12 de agosto para reconocer el papel de las personas jóvenes en el cambio social y visibilizar los desafíos que afrontan, la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) advierte de la necesidad de reducir las brechas educativas y preparar a las próximas generaciones para favorecer una mayor igualdad de oportunidades.
La situación educativa continúa mostrando importantes diferencias relacionadas con el entorno socioeconómico. Según los datos de la OCDE facilitados por la FMBBVA, España mantiene una elevada proporción de jóvenes que no alcanzan la segunda etapa de educación secundaria. La información difundida por la Fundación sitúa este porcentaje en el 22,8%.
Más allá de este indicador, uno de los principales desafíos es la persistencia de la denominada herencia educativa. En los países de la OCDE, el nivel de formación alcanzado continúa estrechamente relacionado con los estudios de los progenitores. En España, tres de cada cuatro jóvenes cuyos padres cuentan con educación superior también acceden a este nivel formativo, mientras que los niveles educativos más bajos tienden a mantenerse entre los hogares en situación de mayor vulnerabilidad.
Esta relación convierte el acceso a la educación en una cuestión que trasciende las aulas: disponer de oportunidades formativas puede resultar determinante para romper dinámicas de desigualdad que pasan de una generación a otra.
El desafío adquiere también una dimensión significativa en América Latina. Uno de cada tres jóvenes no finaliza la educación secundaria, según la UNESCO, mientras que uno de cada cinco ni estudia ni trabaja, de acuerdo con estimaciones del Banco Mundial.
Esta realidad supone una pérdida de talento y capital humano para la región y evidencia las dificultades que todavía existen para avanzar en la inclusión social y laboral de la población joven. Aunque los países latinoamericanos han realizado esfuerzos y registrado progresos durante los últimos años, los obstáculos afectan especialmente a quienes parten de contextos con menos recursos.
En este escenario, la FMBBVA señala la educación como una herramienta para ampliar las posibilidades de movilidad social. La organización apoya actualmente a más de 420.000 jóvenes emprendedores en América Latina, combinando financiación con microseguros y formación financiera y digital.
La Fundación también desarrolla un programa de becas universitarias dirigido a hijos e hijas de emprendedores en situación de vulnerabilidad. La iniciativa ha llegado a cerca de 200 jóvenes de Colombia, Perú y República Dominicana, que son los primeros miembros de sus familias en acceder a la universidad, y está previsto extenderla próximamente a Panamá.
“Sabemos que la educación es una herramienta que rompe barreras”, explica Elizabeth Prado Núñez, responsable de Relaciones Institucionales y Alianzas, Equidad e Inclusión de la FMBBVA. Según señala, el objetivo es que estas nuevas generaciones puedan romper el ciclo de pobreza en el que viven sus familias.
Recientemente, la Reina recibió en audiencia en el Palacio de la Zarzuela a dieciséis jóvenes participantes en estas becas, con quienes conversó sobre la capacidad de la educación para transformar vidas. Durante el encuentro también participó en el metaverso creado por Mario Naicipa, uno de los becados a quien había conocido anteriormente y que falleció el pasado año. La exposición virtual impulsada por la Fundación busca preservar su legado y transmitir a otros jóvenes el papel que la formación puede desempeñar en sus posibilidades de progreso.
La educación no termina con la enseñanza reglada. Para quienes emprenden, adquirir nuevas competencias financieras y digitales también puede contribuir a fortalecer sus negocios y facilitar su adaptación a los cambios tecnológicos y económicos.
Un ejemplo recogido por la FMBBVA es el de Mayvilin Villanueva, emprendedora apoyada por Fondo Esperanza, entidad de la Fundación en Chile. Villanueva dirige Verde Tierra, un centro de eventos concebido como espacio para el encuentro familiar, el descanso y el contacto con la naturaleza, que dispone de salón, cabañas, áreas de barbacoa, piscina y zonas de entretenimiento.
Con el respaldo del Banco Comunal Flor del Inca de Fondo Esperanza, integrado por 24 personas, la emprendedora ha desarrollado su actividad y plantea nuevas inversiones: instalar un jacuzzi de agua caliente, finalizar una tercera cabaña y construir dos departamentos. Sus dos hijos también colaboran en el mantenimiento y en la gestión de las redes sociales.
“El futuro cambia muy rápido con la tecnología y otros desafíos y la educación nos da agilidad para adaptarnos a estos cambios y no quedarnos atrás”, afirma Villanueva. Para la emprendedora, una mayor formación amplía las posibilidades de éxito, favorece la autonomía y ofrece más alternativas para decidir el propio recorrido profesional.
Desde su puesta en marcha en 2007, la Fundación Microfinanzas BBVA afirma haber atendido a más de 7,7 millones de personas y desembolsado más de 24.000 millones de dólares en créditos destinados a favorecer su progreso. Su modelo combina financiación, microseguros y educación financiera y digital para apoyar a personas emprendedoras que se encuentran en situación de vulnerabilidad.
La dimensión generacional adquiere cada vez mayor peso dentro de esta actividad: el 55% de los nuevos emprendedores apoyados por la organización tiene menos de 30 años.
En un contexto en el que cientos de millones de jóvenes tendrán que encontrar su espacio en el mercado laboral durante la próxima década, mejorar el acceso a la educación y proporcionar herramientas para el empleo y el emprendimiento se presentan como elementos esenciales para evitar que las desigualdades actuales condicionen también a las próximas generaciones.