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La exclusión laboral de las personas sénior no solo tiene consecuencias económicas. Un nuevo informe de la Fundación Adecco revela que el desempleo prolongado está deteriorando la autoestima, el bienestar emocional y la percepción de reconocimiento social de miles de profesionales mayores de 45 años, un colectivo cada vez más relevante en el mercado laboral español.
El desempleo de larga duración golpea la salud mental de los mayores de 45 años

Las dificultades de acceso al empleo continúan siendo una de las principales preocupaciones para las personas mayores de 45 años en España. Según el 18º informe #TuEdadEsUnTesoro, elaborado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco con el apoyo de Acción Social de Caja Rural de Navarra, el desempleo de larga duración afecta especialmente a este colectivo y tiene efectos que van mucho más allá de la pérdida de ingresos.

El estudio, basado en una encuesta realizada a 936 personas mayores de 45 años en búsqueda activa de empleo, pone el foco en una realidad menos visible: el impacto que la exclusión laboral tiene sobre la salud mental, la autoestima y el bienestar emocional de quienes permanecen durante largos periodos fuera del mercado de trabajo.

El paro se cronifica con la edad

Según el informe, el desempleo se vuelve más persistente a medida que aumenta la edad. Mientras que el paro de larga duración afecta al 35,1% del conjunto de las personas desempleadas, la cifra se eleva al 45,2% entre quienes superan los 45 años y alcanza el 53% en los mayores de 55.

En términos absolutos, más de 515.000 personas mayores de 45 años llevan más de un año buscando empleo sin éxito, una situación que dificulta cada vez más la reincorporación laboral y aumenta el riesgo de exclusión.

Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, recuerda que el envejecimiento demográfico está transformando el mercado laboral español. Actualmente, las personas mayores de 45 años representan ya el 50,1% de la población activa, con 12,5 millones de trabajadores y demandantes de empleo. Sin embargo, siguen enfrentándose a prejuicios y barreras que limitan sus oportunidades profesionales.

La pérdida de autoestima, una consecuencia silenciosa

Uno de los hallazgos más destacados del informe es el fuerte desgaste psicológico asociado al desempleo prolongado. El 56,8% de las personas encuestadas afirma que permanecer fuera del mercado laboral durante más de un año ha provocado una pérdida total de autoestima, mientras que otro 31,4% asegura que el impacto ha sido considerable.

En conjunto, el 88,2% reconoce que el desempleo de larga duración afecta de alguna manera a su salud emocional.

Según explica Begoña Bravo, directora de Inclusión de la Fundación Adecco, el trabajo no solo proporciona ingresos económicos, sino que también aporta identidad, reconocimiento, relaciones sociales y sensación de propósito. Cuando desaparece durante largos periodos, se rompe un equilibrio fundamental para el bienestar psicológico.

El informe subraya que esta situación resulta especialmente compleja para las personas sénior, que suelen haber desarrollado trayectorias profesionales extensas y vinculan una parte importante de su identidad personal a su experiencia laboral.

La invisibilidad social, otra consecuencia del desempleo

Más allá de las dificultades económicas, el estudio detecta una creciente sensación de invisibilidad entre las personas mayores desempleadas. El 53,2% asegura sentirse infravalorado o invisible debido a su situación laboral, mientras que otro 26,3% afirma experimentar esta sensación de forma ocasional.

En total, cerca de ocho de cada diez encuestados reconocen haber percibido una pérdida de reconocimiento social asociada a su salida del mercado laboral.

Esta percepción suele traducirse en sentimientos de frustración, aislamiento o falta de utilidad, especialmente cuando las candidaturas son descartadas de forma reiterada o la experiencia acumulada deja de ser valorada en los procesos de selección.

Aunque la necesidad económica sigue siendo la principal razón para buscar trabajo, el informe revela que las motivaciones emocionales tienen un peso cada vez mayor entre las personas sénior. El 77,3% considera fundamental encontrar empleo para garantizar ingresos y completar cotizaciones de cara a la jubilación. Sin embargo, el 65% destaca también la importancia psicológica de volver a trabajar, mientras que el 47,5% valora especialmente la posibilidad de recuperar relaciones sociales y sentirse parte de un equipo.

Además, un 40% señala como motivación principal la vocación y el deseo de seguir desarrollándose profesionalmente.

El edadismo continúa frenando el acceso al empleo

La investigación identifica la discriminación por edad como una de las barreras más persistentes para los profesionales sénior. Tres de cada cuatro encuestados aseguran haber experimentado algún tipo de edadismo en los procesos de selección durante los dos últimos años.

La percepción más extendida es que las candidaturas de personas mayores quedan descartadas en las primeras fases de selección, antes incluso de llegar a una entrevista. También se detectan sesgos relacionados con la supuesta falta de adaptación tecnológica, la obsolescencia de competencias o unos mayores costes laborales.

Estas barreras no desaparecen tras la contratación. Una parte de los participantes afirma haber percibido menos oportunidades de promoción o acceso a puestos de responsabilidad en comparación con compañeros más jóvenes.

Frente a los estereotipos tradicionales, el informe muestra una elevada disposición de las personas sénior a reciclarse profesionalmente. El 55,7% estaría dispuesto a formarse para trabajar en un sector distinto al de su experiencia previa, mientras que otro 36,6% también contemplaría esta opción bajo determinadas condiciones. La Fundación Adecco destaca que existe una creciente conciencia sobre la necesidad de actualizar conocimientos y adaptarse a las nuevas exigencias del mercado laboral.

Tecnología e inteligencia artificial: una oportunidad para mejorar la empleabilidad

El estudio también desmonta algunos prejuicios sobre la relación de los mayores de 45 años con la tecnología. El 62,3% considera que las herramientas digitales pueden facilitar la búsqueda de empleo, mejorar la preparación de candidaturas y favorecer nuevas oportunidades laborales.

Aun así, persisten obstáculos relacionados con la formación, la confianza en el uso de determinadas herramientas o el acceso a recursos tecnológicos adecuados.

La inteligencia artificial empieza además a ganar presencia en la búsqueda de empleo. Según recoge el informe de la Fundación Adecco, el 65% de las personas encuestadas ya utiliza este tipo de herramientas para mejorar currículos, preparar entrevistas o buscar información sobre ofertas de trabajo. Al mismo tiempo, casi un tercio reconoce que todavía no las utiliza, aunque le gustaría aprender a hacerlo.

Según concluye la Fundación Adecco, impulsar la inclusión laboral del talento sénior resulta esencial no solo para mejorar su bienestar y calidad de vida, sino también para responder a los desafíos demográficos y económicos de una sociedad cada vez más envejecida.

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