
Ciudad Cayalá no es solo una postal bonita de Guatemala: es un laboratorio urbano de sostenibilidad que ya atrae a empresas, inversores y curiosos de toda la región. Así lo contaron a Diario Responsable Héctor Leal, director ejecutivo del grupo, y Ruth López, responsable ambiental del proyecto, en una conversación con Almudena Díez, directora de Diario Responsable, durante los últimos minutos del Foro CentraRSE.
Ambos insistieron en que la sostenibilidad no fue algo que se sumó después, sino que estuvo en el diseño mismo de la ciudad. “Desde el inicio nos propusimos ser una ciudad modelo para Latinoamérica”, explicó Leal. Con más de 390 hectáreas —la mitad ya desarrolladas— y más de 7 millones de visitas al año, Cayalá se planteó como un espacio abierto, seguro y pensado para crear comunidad en un país marcado por la inseguridad y la fragmentación social. “Diseñamos espacios públicos para que la gente se encuentre”, dijo.
La sostenibilidad, añadió Ruth López, se trabaja en los tres ejes: económico, social y ambiental. Y en este último han conseguido algo poco común en Guatemala: reciclar cerca del 70% de los residuos que generan, de modo que solo un 30% va a vertederos. “No queríamos añadir más presión al sistema de residuos de la ciudad. Por eso invertimos en gestión, separación y educación. Hoy muchas empresas vienen a ver cómo lo hacemos”, contó. Para la responsable ambiental, la clave es clara: un residuo solo es sostenible si es económicamente viable.
El proyecto ha ido elevando su nivel de exigencia. Este año emitieron bonos corporativos vinculados a sostenibilidad por 50 millones de dólares, bien recibidos en el mercado local y con inversión incluso de Panamá. Para Leal, este hito demuestra que el modelo ya no es solo local: “El mercado está dispuesto a apostar por el futuro que estamos construyendo”.
Los siguientes pasos pasan por seguir invirtiendo en tecnología y circularidad: ampliar la planta de reciclaje, incorporar incineración controlada para llegar al 85-90% de recuperación de residuos y digitalizar todo el sistema de agua para monitorizar en tiempo real plantas de tratamiento y distribución.
Cuando Almudena les preguntó por el significado de “Cayalá” —“ciudad de luz” o “paraíso”—, la respuesta fue sin dudarlo. “Para mucha gente ya lo es”, dijo López. “Es un punto blanco dentro de un país con muchas dificultades: un lugar seguro, verde y abierto”. Leal coincidió: pese al escepticismo inicial, una ciudad abierta y sostenible en Guatemala no solo era posible, sino que hoy se ha convertido en referente regional. Y lo quieren compartir: el modelo está hecho para replicarse.