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El triple impacto del cambio climático en los mares -calentamiento de las aguas, acidificación y disminución de los niveles de oxígeno- constituye una amenaza importante y creciente para los ecosistemas marinos europeos. Un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), publicado recientemente, examina los principales peligros a los que se enfrentan los mares europeos y señala medidas clave para mejorar la situación.
El calentamiento global y la acidificación amenazan los mares europeos

El reciente informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) titulado "Cómo afecta el cambio climático a la vida marina" ha arrojado luz sobre las consecuencias devastadoras que las crecientes emisiones de gases de efecto invernadero están teniendo en los ecosistemas marinos de Europa. Este exhaustivo análisis respalda la revisión de la Directiva marco sobre la estrategia marina de la Unión Europea, destacando áreas geográficas específicas de gran preocupación y proponiendo medidas concretas para fortalecer la resistencia de estos ecosistemas ante los impactos del cambio climático.

El impacto negativo del cambio climático en la vida marina es evidente, principalmente a través de lo que se ha denominado el "trío mortal": un aumento en la temperatura del agua del mar, acidificación del agua y una disminución en los niveles de oxígeno. Durante el pasado verano, las temperaturas globales de la superficie del mar alcanzaron niveles récord, y las regiones marinas europeas sufrieron múltiples olas de calor marinas. Investigaciones recientes indican que el cambio climático podría ser responsable de hasta la mitad de los impactos combinados que afectan a los ecosistemas marinos.

El informe de la AEMA alerta sobre la vulnerabilidad específica de los mares semicerrados, las zonas poco profundas y las aguas costeras de Europa ante los efectos del cambio climático, haciendo hincapié en áreas críticas como el Mar Báltico, el Mar Adriático y el Mar del Norte.

A pesar de la degradación generalizada de los mares europeos, el informe destaca que se han observado mejoras en ciertas partes de la biodiversidad marina cuando se han implementado medidas específicas. Este hallazgo sugiere que es posible favorecer la recuperación de partes individuales de los ecosistemas marinos, como especies o hábitats particulares, reduciendo presiones específicas, lo que podría tener un impacto positivo en la resistencia general de estos ecosistemas.

En línea con estos hallazgos, la AEMA enfatiza la importancia de aumentar las áreas marinas protegidas para abarcar el 30% de los mares europeos. Además, se destaca la necesidad de restaurar los ecosistemas dañados, como las praderas marinas, y de planificar minuciosamente la ubicación y la gestión de actividades humanas en los mares, como la producción de energía, el transporte marítimo y el turismo, así como la designación de zonas protegidas. Estas medidas no solo pueden contribuir a la recuperación de los ecosistemas marinos europeos, sino que también son fundamentales para garantizar que continúen brindando servicios esenciales, como la captura de carbono, la alimentación, los materiales, el ocio y el turismo.

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