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La crisis de recursos y el impacto ambiental está posicionando a la economía circular en una situación que cada vez requiere más atención por parte de las empresas. Esta transición hacia un nuevo modelo de producción y consumo está afectando ya a diferentes sectores y a diferentes escalas, por lo que va a ser fundamental gestionar y medir el progreso hacia los objetivos de circularidad a largo plazo. Además, el marco normativo está reflejando también la importancia de contar con indicadores de medición circular en las empresas. En este escenarion, el Grupo de Acción en Economía Circular de Forética ha elaborado una guía para ayudar a las empresas a Medir su rendimiento.
¿Cómo medir el rendimiento de la circularidad en la empresa?

La economía lineal, tal cual la conocemos, es un modelo ya obsoleto. Un informe elaborado por el Grupo de Acción en Economía Circular, la iniciativa empresarial impulsada por Forética en España, advierte que el modelo de consumo actual supone que, cada año, necesitamos el equivalente a 1,75 planetas para cubrir nuestras necesidades de recursos, de los cuales el 68% son no renovables (minerales) o no circulares (combustibles fósiles). Además, nuestro modelo de producción convierte en desechos (ya sea vía emisiones o residuos) lo equivalente al 50% del volumen total de recursos extraídos. La necesidad de disminuir la extracción de recursos (narrow), alargar la vida útil de los productos (slow), sustituir los materiales o procesos peligrosos por opciones regenerativas (regenerate) y favorecer la reintroducción de los materiales de nuevo en el modelo (cycle), son las palancas clave para hacer circular nuestro modelo económico.

Lo que no se mide, no se puede mejorar y, por tanto, no se puede reportar. Es por ello que resulta fundamental integrar este proceso en las acciones empresariales vinculadas a la economía circular. Medir el rendimiento de la circularidad para las empresas es un importante ejercicio a nivel de desarrollo estratégico. Por tanto, el informe destaca que conocer el avance en este sentido apoya a las empresas en la toma de decisiones y en la identificación de riesgos lineales que pueden suponer un importante impacto. Además, se refleja como un ejercicio de transparencia, así como una puerta a nuevas oportunidades de generación de valor para las compañías y distintos grupos de interés.

Con el objetivo de ayudar a las empresas a que avencen hacia la economía circular, el ifnrome publicado por Forética presenta un total de 6 acciones importantes a tener en cuenta para llevar a cabo un proceso de medición de la circularidad en una compañía. A continuación resumimos los sesis principales pasos para la medición de la circularidad:

  1. Estrategia y planificación: El primer paso de la hoja de ruta de la circularidad es establecer la estrategia corporativa, que sirva como marco y guíe todas las acciones de la compañía relacionadas con la economía circular. Como punto de inicio y de puesta en marcha del proceso de desarrollo de la estrategia, es muy importante que se haga bien y considerando todos los factores, tanto internos como externos, involucrando a las partes interesadas.
  2. Identificación y selección de indicadores: Una vez desarrollada la estrategia de economía circular para el negocio, así como definido el alcance de la medición, el siguiente paso será identificar y seleccionar los indicadores necesarios para cada proceso de modo que se pueda medir la circularidad. Las principales herramientas y marcos de medición de economía circular tienen en cuenta dos conceptos fundamentales que, en definitiva, hacen referencia a los flujos de materiales que experimenta una empresa a lo largo del ciclo de vida de un producto.
  3. Recopilación de información: Este paso consiste en reunir la información y los datos necesarios para realizar el cálculo de los indicadores previamente seleccionados. En este punto es clave obtener la información más detallada y transparente posible. Este no es un proceso sencillo, y requerirá de coordinación entre departamentos y con los diferentes agentes de la cadena de suministro. La información debe estar siempre bien documentada, para asegurar su trazabilidad. En función de si son datos de entradas circulares (circular inputs) o salidas circulares (circular outputs) y de la información de la que se disponga.
  4. Medición: Para medir, lo primero será elegir una herramienta que ayude a cuantificar la circularidad de los procesos de la empresa. En el informe los expertos se centran en dos de las herramientas más extendidas y utilizadas, como son CTI y Circulytics.
  5. Analisis de resutaldos, establecimiento de obejtivos y prioirzación: Una correcta medición de los indicadores de circularidad, que resulte lo más enfocada y ajustada posible a la realidad de la empresa, es la base fundamental del proceso y una etapa crucial de este ciclo. Sin embargo, para que esta fase tenga sentido, resulta igual de importante la correcta interpretación de los resultados obtenidos tras este proceso de medición, ya que este análisis proporcionará la información, herramientas y fundamentos para identificar los ámbitos de mejora y facilitar una toma de decisiones acertada. Analizar, sintetizar e interpretar los resultados obtenidos tras la medición será la antesala a la etapa concluyente del proceso, en la que se refuerzan y priorizan los objetivos circulares de la organización y se fijan compromisos para pasar a la acción. Esta evaluación no debe plantearse como una forma de identificar el ‘buen’ o ‘mal’ rendimiento del proceso circular medido, sino como una vía para identificar aspectos de mejora y ejes de actuación. Se trata de evaluar el progreso y supervisar la efectividad de las iniciativas desarrolladas en el compromiso hacia procesos más circulares.
  6. Comrpomiso, actuación y rerporte: El ciclo se completa al afianzar el compromiso y llevar a cabo las acciones necesarias para garantizar el propósito y el éxito en el objetivo de negocio circular de la organización.

El informe concluye que medir el progreso circular deriva en oportunidades para las empresas a nivel de progreso, respuesta a clientes y grupos de interés, trabajo junto con la cadena de valor y atracción de nuevas oportunidades de negocio, entre otros. Para ello, como parte final del proceso una vez recopilada la información de los indicadores y medidos los distintos procesos circulares, será importante cerrar el proceso a través de la interpretación de los resultados obtenidos en la medición. Es decir, evaluar el rendimiento actual y a lo largo del tiempo en relación con los objetivos circulares de la empresa, identificar las oportunidades de mejora y valorar la correlación entre el desempeño en economía circular y el desempeño general de la compañía. Este proceso final permitirá a las empresas priorizar actuaciones, establecer objetivos y desarrollar acciones concretas de impacto, lo cual impulsará a las compañías hacia una importante transparencia en la comunicación de la medición de la circularidad de sus negocios.

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