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España, sede del turismo sostenible

En los últimos años, la sostenibilidad ha ido ganando fuerza como una de las palancas de crecimiento más importantes en el mundo entero. Sin dudas, el desarrollo sostenible es un horizonte al que muchos países aspiran llegar, y España no es la excepción. En este escenario de profundas trasformaciones, el turismo también se ha ido modificando para abrirle paso al turismo sostenible. Pero, antes que nada, ¿de qué hablamos cuando hablamos de turismo sostenible?

El turismo sostenible es un enfoque que busca maximizar los beneficios económicos, sociales y ambientales del turismo a largo plazo, sin comprometer la integridad de los recursos naturales, culturales y sociales de un destino. Se basa en la idea de que el turismo debe ser gestionado de manera responsable y consciente para garantizar que las generaciones futuras también puedan disfrutar de los mismos recursos y atractivos. Algunos de los principios y objetivos del turismo sostenible incluyen:

  • Conservación del medio ambiente: Se busca minimizar los impactos negativos en los ecosistemas locales, la biodiversidad y los recursos naturales. Esto implica adoptar prácticas de gestión que reduzcan la contaminación, el consumo excesivo de agua y energía, la generación de desechos y la degradación de hábitats.
  • Beneficios económicos locales: El turismo sostenible busca maximizar la participación y los beneficios económicos para las comunidades locales, promoviendo la creación de empleo, el apoyo a pequeños negocios y la distribución equitativa de los ingresos generados por el turismo.
  • Respeto cultural: Se fomenta el respeto y la preservación de las tradiciones, costumbres y patrimonio cultural de las comunidades anfitrionas. El turismo sostenible promueve la interacción respetuosa entre los visitantes y los habitantes locales, evitando la explotación cultural.
  • Involucramiento comunitario: Se busca la participación activa de las comunidades locales en la planificación y toma de decisiones relacionadas con el turismo en sus áreas. Esto asegura que las decisiones sean tomadas de manera conjunta y que los intereses y necesidades de la comunidad sean considerados.
  • Beneficios sociales: El turismo sostenible debe generar un impacto positivo en la calidad de vida de los residentes locales, promoviendo el acceso a servicios básicos, la mejora de infraestructuras y el fortalecimiento de la cohesión social.

Afortunadamente, cada vez son más las personas que eligen este tipo de turismo a la hora de planificar sus vacaciones.  De hecho, según los datos de la plataforma Booking.com, más del 70% de las y los turistas globales tienen la intención de viajar de manera más sostenible durante el próximo año, y el 35% ve en los esfuerzos de sostenibilidad de los proveedores de alojamiento y transporte un factor importante a la hora de tomar decisiones en su reserva.

En pleno período estival, la agencia McKinsey & Company ha publicado un análisis exhaustivo que resalta el camino hacia la excelencia en sostenibilidad para el turismo español. Según este análisis, nuestro país cuenta con un gran potencial para convertirse en un destino turístico de elección sostenible para los viajeros concienciados en la materia. La consultora hace hincapié en la importancia de adoptar prácticas responsables y medidas transformadoras para asegurar el éxito en este sector.

Cabe destacar que el turismo sostenible trae consigo una serie de beneficios tanto para el planeta como para las personas. A saber:

  1. Conservación ambiental: Ayuda a proteger los ecosistemas y la biodiversidad, alentando prácticas de turismo que minimizan el impacto en la naturaleza y promueven su conservación.
  2. Desarrollo económico: Genera empleos y oportunidades de negocios locales, contribuyendo al crecimiento económico de las comunidades anfitrionas.
  3. Preservación cultural: Contribuye a la preservación de tradiciones, costumbres y patrimonio cultural, ya que valora y respeta las identidades locales.
  4. Inversión en infraestructura: Puede impulsar mejoras en la infraestructura, como carreteras, servicios públicos y facilidades turísticas, que benefician tanto a los turistas como a los residentes.
  5. Conciencia y educación: Fomenta la sensibilización sobre cuestiones ambientales y culturales, promoviendo una mayor comprensión y respeto entre los visitantes y las comunidades locales.
  6. Reducción de la pobreza: El turismo sostenible puede ayudar a reducir la pobreza al generar ingresos para las comunidades locales y crear oportunidades para el desarrollo.

El análisis publicado por McKinsey & Company destaca que el crecimiento exponencial del turismo sostenible a nivel mundial en los últimos años, brinda a España la oportunidad de capitalizar esta tendencia. Los viajeros están mostrando un creciente interés en experiencias auténticas y respetuosas con el medio ambiente, lo que abre un mercado prometedor para el turismo sostenible en España.

Además de los beneficios medioambientales, el informe citado destaca que la sostenibilidad también puede impulsar la economía como motor de desarrollo. Adoptar prácticas sostenibles en el sector turístico puede generar oportunidades de empleo, fomentar la innovación y atraer inversiones a largo plazo. Y es que España tiene el potencial de convertirse en un líder en turismo sostenible, lo que generaría beneficios económicos significativos para el país.

En este sentido, el documento concluye que nuestro país se encuentra en el camino hacia convertirse en un destino de elección sostenible. Para lograr la meta de que nuestro país se constituya como un destino turístico de elección sostenible, el análisis de McKinsey resalta la necesidad de tomar medidas concretas. Una de las recomendaciones de la consultora incluye la importancia de establecer colaboraciones sólidas entre el sector público y privado para impulsar la sostenibilidad en el turismo.

Además, según McKinsey es fundamental definir una estrategia que incluya el establecimiento de iniciativas para abordar cuestiones específicas como la descarbonización, el uso del agua o la gestión de los desechos, así como la fijación de objetivos y acciones prácticas para alcanzarlos. Y pone de ejemplo Costa Rica, donde se ha prohibido el plástico de un solo uso en parques nacionales, reservas naturales y monumentos nacionales. Del mismo modo, la consultora destaca la necesidad de establecer criterios estándar para todo el sector, como por ejemplo la inclusión de criterios de sostenibilidad obligatorios en el sistema de calificación de estrellas de hoteles para alinear las motivaciones de los propietarios y operadores de hoteles.

¿Cuál es la estrategia de Turismo Sostenible 2030?

Según los datos proporcionados en el informe, antes de la irrupción de la pandemia de coronavirus, España fue el segundo destino turístico más grande del mundo, atrayendo a 84 millones de visitantes en 2019 que generaron más de 92.000 millones de euros en ingresos. Las cifras de visitantes que cada año recibe España han hecho que desde el Gobierno se desarrolle una Estrategia de Turismo Sostenible 2030, una agenda nacional para ayudar al sector turístico a abordar los retos a medio y largo plazo, incluyendo la sostenibilidad socioeconómica y ambiental.

Sobre esta estrategia nacional de sostenibilidad el análisis de McKinsey sostiene que, aunque está en marcha, existen mecanismos limitados para ayudar a las pequeñas empresas a participar y contribuir. Esto es particularmente desafiante, ya que las pymes constituyen la gran mayoría de las empresas del sector turístico español. Además, los expertos a cargo de la investigación concluyen que, muy frecuentemente, los objetivos y metas de las pequeñas y medianas empresas son menos ambiciosos en comparación con los objetivos de los grandes actores internacionales, presumiblemente porque los beneficios económicos de tales acciones no son claros, o pueden temer desventajas como mayores costes. Por ejemplo, si bien muchas de las principales cadenas españolas tienen objetivos muy ambiciosos y son pioneros en lanzar iniciativas de turismo sostenible, varias cadenas hoteleras españolas de menor tamaño, sólo se han comprometido a reducir sus emisiones entre un 20 y un 35%, con plazos que van de 2030 a 2035, mientras que las grandes marcas internacionales se han comprometido a alcanzar el cero neto para 2050 y han implementado medidas estrictas para lograrlo.

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