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El aumento de los precios energéticos y alimentarios, la inflación y las tensiones en las cadenas de suministro amenazan la sostenibilidad. Así lo advierte el sexto informe del Observatorio de los ODS, titulado ‘Impulsar la sostenibilidad en un entorno de policrisis’, elaborado por la Cátedra de LiderazgoS y Sostenibilidad de Esade, en colaboración con el Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa”.
 La crisis global disminuye la presencia de los ODS en las empresas

El sexto informe del Observatorio de los ODS, titulado ‘Impulsar la sostenibilidad en un entorno de policrisis’, elaborado por la Cátedra de LiderazgoS y Sostenibilidad de Esade, en colaboración con el Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa” advierte que la situación de crisis global está afectando al desarrollo sostenible.

El estudio advierte que, durante el último año, ha habido un creciente interés de las empresas por la sostenibilidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Sin embargo, la crisis de la COVID-19 y el conflicto en Ucrania, iniciado en 2022, han frenado el avance en la Agenda 2030 y han agravado las desigualdades. Para abordar este desafío, es necesario reformar la financiación de los ODS, fortalecer el papel de las agencias y bancos de desarrollo, y potenciar la participación de los actores privados en la transferencia de conocimiento e innovación para acelerar el progreso hacia un mundo más sostenible.

Esta edición pone el foco en el escenario de policrisis. La combinación del aumento de los precios de la energía y de los alimentos, la inflación y las tensiones en las cadenas de suministro está poniendo en jaque la implementación de los compromisos globales en materia de sostenibilidad. El informe alerta que, de seguir así, algunos ODS no podrán alcanzarse y urge a impulsar la transformación y la cooperación internacional con el objetivo de redoblar las acciones institucionales y privadas, y el compromiso de la sociedad civil.

Según el informe del Observatorio de los ODS de Esade y el Observatorio Social de la Fundación “la Caixa”, la transición energética es crucial para crear un nuevo modelo de crecimiento y de energía, y lograr una economía de bajas emisiones. Sin embargo, es importante tener en cuenta que se requiere un enfoque sistémico que permita analizar de manera integral las conexiones entre las diferentes áreas y evitar impactos no deseados. Además, la UE se encuentra en una posición difícil en la actual crisis energética global, debido a su dependencia energética de países terceros como Rusia, y a la guerra en Ucrania. El estudio destaca el aumento del compromiso del sector privado con la transición verde, aunque alerta de la falta de concreción en los planes y la metodología utilizada.

La investigación también apunta que, para lograr una transición verde efectiva, es fundamental desacoplar el crecimiento económico y demográfico del aumento de las emisiones, reforzar la eficiencia energética y desplegar tecnologías que permitan retirar y reutilizar el CO2 de la atmósfera para fomentar la circularidad. Pero alerta de las dificultades en el acceso a materias primas y minerales críticos que son necesarios para la transición y que en su mayoría no se encuentran en territorio europeo.

El informe incluye un análisis de 43 pymes españolas ante el reto del desarrollo sostenible. Preguntadas por los elementos clave para la integración de la sostenibilidad, las pequeñas y medianas empresas se muestran más concienciadas con las prácticas de consumo sostenible, lo que ha llevado al desarrollo de nuevos proyectos empresariales. Sin embargo, implementar la sostenibilidad en las pymes presenta desafíos significativos. La supervivencia económica continúa siendo prioritaria para estas empresas, especialmente, en un contexto de aumento de costes y de cambios constantes. Integrar la sostenibilidad en toda la cadena de valor es otro de los retos a los que se enfrentan. Por otro lado, la regulación actual no se adapta adecuadamente a sus necesidades, lo que dificulta la integración de estrategias y prácticas sostenibles. Las pymes señalan que atraer talento y competir con grandes empresas es un desafío importante para ellas debido a la falta de recursos y, en ocasiones, de oportunidades de crecimiento.

Los expertos a cargo de la investigación sostienen que los criterios ambientales y la paridad de género son las principales asignaturas pendientes en las empresas. El informe elaborado por la Cátedra de LiderazgoS y Sostenibilidad de Esade distingue también cinco grandes dimensiones en el ámbito de la sostenibilidad. En lo que tiene que ver con la gobernanza —que se refiere a cómo la empresa gestiona sus operaciones, decisiones y riesgos— disminuye el porcentaje de compañías que incluye criterios sociales (32%) o ambientales (18%) en su misión empresarial. Asimismo, la paridad de género sigue siendo una asignatura pendiente. Pese a que la presencia de mujeres en el consejo de administración (31%) y en la dirección de la empresa (24%) mejora modestamente, el porcentaje de mujeres en plantilla se estanca y se sitúa en torno al 36% desde 2017.

En cuanto al análisis de materialidad —entendida como el proceso de reflexión y análisis que impulsa la empresa con el conjunto de sus grupos de interés— el informe revela que el 90% de las empresas lo han realizado. Sin embargo, aunque la mayoría de las compañías mencionan riesgos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en sus informes, no siempre enfocan su modelo de gestión de riesgos desde la perspectiva de la doble materialidad, es decir, considerando tanto el impacto de la empresa en el entorno como el impacto del entorno en la empresa. 

En el ámbito de la prosperidad, que incluye aspectos económicos no financieros vinculados al impacto de la empresa en su entorno, la economía circular gana espacio. 8 de cada 10 empresas definen su estrategia de economía circular y la mitad lo hacen de manera ambiciosa, y exponen cómo la integran en su estrategia empresarial. En este sentido, el reciclaje sigue siendo la medida de economía circular más reportada (82%), seguida de la reutilización (55%) y de la reducción (55%). Por el contrario, las empresas reportan menos mejoras en materia de digitalización. El informe señala un aumento de la brecha digital entre sectores, ya que los tradicionalmente líderes (servicios financieros, tecnología y servicios de consumo) mejoran su grado de madurez digital, mientras que los menos avanzados empeoran (energía, industria, construcción, inmobiliario y bienes de consumo).

Por su parte, en el terreno de las personas, las empresas no divulgan suficiente información para evaluar la gestión de su capital humano. Si bien, 4 de cada 10 empresas reportan la existencia de políticas orientadas a suprimir la brecha salarial, solo 1 de cada 10 las detalla en sus memorias. Asimismo, aunque el 85% de las empresas reportan la existencia de políticas de diversidad de género, pocas las describen en detalle. Por otro lado, empeora el reporte de políticas de conciliación laboral, pasando del 25% al 18%, y de los protocolos de prevención del acoso laboral, que baja del 10% en 2021 al 3% en 2022. Por último, en la dimensión de planeta, disminuye el número de compañías que reportan reducciones en el consumo de electricidad y de sus emisiones de CO2, pero aumenta el número de empresas que ha disminuido el consumo de agua.

A pesar de estas barreras, el estudio revela perspectivas prometedoras en los próximos años. Se espera un mayor compromiso de las organizaciones empresariales en la sostenibilidad y una mejora en la interacción con las pymes. El liderazgo sostenible será cada vez más relevante y ofrecerá una ventaja competitiva a las empresas que lo incorporen.

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