Un informe publicado el pasado viernes 30 de septiembre por la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos advierte que la discriminación racial persiste y no desaparecerá en tanto no se desmantelen de raíz los sistemas que la perpetúan. Frente a esto, la Alta Comisionada pide mayor voluntad política a los Estados para acelerar las acciones hacia la erradicación del racismo.
La Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas insta a los Estados a luchar contra el racismo

La discriminación racial es una problemática de larga data en nuestras sociedades. Pese a que ha habido algunos avances en los últimos años, lo cierto es que no se erradicado y esto es inaceptable. En un contexto en el cual la discriminación racial persiste, los Estados tienen el deber de redoblar sus esfuerzos para luchar contra este flagelo.

La comunidad afrodescendiente ha liderado un activismo apoyado por muchos grupos de población que ha logrado un mayor reconocimiento del racismo sistémico que asola a muchas sociedades y que ha generado iniciativas concretas en algunos países. Sin embargo, la discriminación racial continúa vigente y no desaparecerá en tanto no se desmantelen de raíz los sistemas que la perpetúan. Así lo advirtió la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos en un informe divulgado el pasado viernes 30 de septiembre.

La publicación afirma que las iniciativas de distintos países para combatir el racismo contra las personas africanas y afrodescendientes, en su mayoría implementadas por los Estados, se centran, en términos generales, en la aplicación de la ley y la promoción de la rendición de cuentas y la reparación de las víctimas, incluso por legados de esclavitud, comercio transatlántico de esclavos y colonialismo. Los expertos reconocen la importancia de estas iniciativas y las consideran prometedoras, sobre todo aquellas que reconocen el racismo como algo más que la suma de actos individuales y lo abordan desde sus orígenes. No obstante, afirman que, en su mayor parte, no se ocupan del racismo sistémico, que implica factores estructurales, institucionales, estatales, económicos y sociales, todos interconectados.

La problemática es compleja y multi dimensional, es por ello, que las soluciones deben ser pensadas desde esta clave. La Alta Comisionada interina para los Derechos Humanos, Nada Al-Nashif, explicó que esos proyectos son fragmentarios. “No alcanzan los enfoques integrales necesarios para desmantelar el arraigado racismo estructural, institucional y social que ha existido durante siglos y continúa infligiendo un daño profundo en la actualidad”, dijo. En este sentido Al-Nashif pidió a los Estados mayor voluntad política para acelerar la acción, especialmente mediante la implementación de las cuatro recomendaciones clave de la Agenda de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU para el Cambio Transformador para la Justicia Racial y la Igualdad:

  1. Dejar de negar y empezar a desmantelar
  2. Poner fin a la impunidad y fomentar la confianza
  3. Escuchar a las personas afrodescendientes
  4. Encarar los legados del pasado, adoptar medidas especiales y garantizar una justicia reparadora

Si bien es indiscutible que ha habido un progreso gradual a lo largo de la historia, el informe alerta de una serie de problemas que afectan desproporcionadamente a las personas afrodescendientes en muchas naciones, como la falta de acceso a la salud, a una alimentación adecuada, a la educación, la protección social y la justicia. Además, refiere los altos índices de pobreza, las desapariciones forzadas y la violencia con respecto a otros grupos de población.

El estudio da cuenta de denuncias continuas de trato discriminatorio; deportaciones ilegales, uso excesivo de la fuerza y ​​muertes de migrantes africanos y afrodescendientes a manos de agentes del orden.

Asimismo, cita el impacto desproporcionado de la pena de muerte, las políticas de drogas punitivas, los arrestos y la sobrerrepresentación en las cárceles; así como la falta de rendición de cuentas y reparación por las muertes de africanos y afrodescendientes durante o después de un encuentro con funcionarios encargados del cumplimiento de la ley. Enfatiza que los datos recientes siguen mostrando tasas excesivamente altas de muertes de personas de ascendencia africana a manos de las fuerzas del orden en diferentes países y subraya los obstáculos que enfrentan las familias de las víctimas en la búsqueda de verdad y justicia.

Cabe destacar que el informe, describe iniciativas internacionales, nacionales y locales, entre las que menciona la orden ejecutiva de Estados Unidos para el avance de prácticas policiales y de justicia penal efectivas y responsables en las agencias federales de aplicación de la ley. Destaca también la aprobación de la Ley de Datos contra el Racismo en Columbia Británica, Canadá; las medidas tomadas en Suecia para evaluar el uso de perfiles étnicos por parte de la policía; la recopilación de datos del censo en Argentina, que permite la autoidentificación como persona afrodescendiente; la adopción por parte de la Comisión Europea de una guía sobre la recopilación y el uso de datos basados ​​en el origen racial o étnico; además de las disculpas, reconocimiento, revisión de espacios públicos e investigación para evaluar los vínculos con la esclavitud y el colonialismo de varios países.

 

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