Las empresas españolas, lejos de cumplir el Acuerdo de París

El 12 diciembre de 2015, en la COP21 que tuvo lugar en París, Francia, las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático lograron un pacto histórico en la lucha contra el cambio climático, cuyo objetivo fue acelerar e intensificar las acciones e inversiones destinadas a construir un futuro sostenible con bajas emisiones de carbono. Este acuerdo, conocido bajo el nombre de “Acuerdo de Paris” agrupa a todos los países en una causa común: realizar los esfuerzos necesarios para revertir el curso actual del calentamiento global. El acuerdo climático de París tiene como objetivo limitar el calentamiento global a 1,5 °C, una meta que, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas, debe cumplirse para evitar impactos aún más catastróficos del cambio climático.

Si bien es innegable que desde 2015 hasta hoy ha habido avances, lo cierto es que no los suficientes, tal como lo muestra un nuevo informe publicado recientemente por la organización sin ánimo de lucro CDP y la consultora de gestión Oliver Wyman. La conclusión más contundente que se desprende de la investigación es que, según los actuales objetivos de reducción de emisiones fijados por las empresas, ningún país del G7 tiene un sector empresarial que pueda descarbonizarse con la suficiente rapidez para cumplir el objetivo de 1,5 °C acordado en Paris en 2015. Por el contario, los expertos afirman que, en conjunto, se calcula que los objetivos de emisiones de las empresas de los países del G7 se encuentran alineados con 2,7 °C de calentamiento global.

El análisis se basa en las calificaciones de temperatura de CDP, que traducen los objetivos de reducción de emisiones de las empresas en un resultado de calentamiento global utilizando vías científicas. Las calificaciones, que incluyen todas las emisiones de las cadenas de valor de las empresas (Alcance 1-3), reflejan el probable aumento de la temperatura si las emisiones globales disminuyeran a la misma velocidad que los objetivos de las empresas. Las calificaciones de temperatura del estudio reflejan la ambición de las empresas, más no las políticas climáticas nacionales o las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC). Empero, ante la proximidad de la COP27, que se llevará a cabo del 6 al 18 de noviembre de 2022 en Sharm El Sheikh, Egipto, la brecha entre lo prometido por los responsables políticos y la economía real es considerable y por tanto preocupante.  

Partiendo de estos datos, el informe advierte que las empresas de Alemania, los Países Bajos e Italia tienen los objetivos más ambiciosos de reducción de emisiones del G7, donde se espera que las emisiones colectivas coincidan con el grado de descarbonización necesario para limitar el calentamiento global a 2,2 °C. A los dos primeros países les siguen Francia (2,3 °C), el Reino Unido (2,6 °C) y Estados Unidos (2,8 °C). Las empresas canadienses registran los peores resultados en el G7, con objetivos alineados con un promedio de 3,1 °C de calentamiento; y las empresas españolas tienen una calificación de 2, 7°C. 

¿Cómo es el comportamiento por sectores?

El informe indaga acerca de cómo está siendo el accionar de las empresas de los diferentes sectores a nivel global. Al respecto, se observa que el sector de generación de energía europeo, por ejemplo, está por delante de todos los sectores a nivel mundial con 1,9°C de calentamiento. En comparación con los 2,1 °C de las empresas norteamericanas y los 3 °C de las asiáticas. Los investigadores afirman que el establecimiento de objetivos de reducción de emisiones en el sector europeo está mucho más avanzado, con alrededor del 80% de todas las emisiones cubiertas por un objetivo válido de 2°C o mejor.

Otro importante dato que destaca la publicación es que los objetivos basados en la ciencia (SBTs), considerados como el estándar de excelencia para los objetivos, ya que se evalúan de forma independiente por vías científicas, son un motor clave para alcanzar objetivos de temperatura más bajos. Si bien el equipo de CDP y Oliver Wyman sostiene que aún queda un largo camino por recorrer, la buena noticia es que, en conjunto, el sector empresarial europeo mejoró de 2,7°C en 2020 a 2,4°C en 2022, lo que se explica en parte por un rápido aumento del 85% de las empresas con objetivos basados en la ciencia durante 2021.

A nivel global, se observa que las empresas con objetivos basados en la ciencia han reducido las emisiones en un 25% desde 2015, en comparación con un aumento del 3,4% en las emisiones globales de la energía y la industria. Los altos índices de temperatura que se observan en países como Canadá y Estados Unidos se deben en gran medida a que las empresas carecen por completo de objetivos, y no a que éstos carezcan de ambición. Aunque la diferencia entre 1,5°C y 2°C parezca poco, lo cierto es que, tal como indica el informe, se trata de un aumento grave. Este implica, por ejemplo, un aumento de 10 veces en la probabilidad de veranos árticos sin hielo, un aumento de 2,6 veces en el número de personas expuestas a eventos de calor extremo, y el doble de impacto en las pesquerías marinas y los rendimientos de los cultivos, según el IPCC.

En palabras de Laurent Babikian, Director Global de Mercados de Capitales de CDP: "El motor más importante para reducir rápidamente las emisiones en línea con el acuerdo de París es el establecimiento de objetivos ambiciosos. No es aceptable para ningún país, y menos aún para las economías más avanzadas del mundo, que las industrias muestren tan poca ambición colectiva. Armados con esta información, los gobiernos, los reguladores, los inversores y el público deben exigir más a las empresas de alto impacto sin objetivos climáticos. El impulso está creciendo, pero a medida que nos acercamos a la COP27, debemos mantener al alcance nuestro objetivo de 1,5°C. Las empresas de alto impacto, así como sus inversores y prestamistas, deben establecer y cumplir inmediatamente objetivos con planes de transición creíbles que nos permitan alcanzar esta meta".

Luego del análisis exhaustivo de los datos, el informe concluye que un número cada vez mayor de empresas está estableciendo objetivos creíbles y con base científica con la meta de reducir sus emisiones, y esto está empezando a tener un impacto real en las trayectorias de emisiones previstas. Sin embargo, los avances siguen siendo irregulares y escaso. Además, no hay suficientes empresas que hayan adoptado la fijación de objetivos y las que lo han hecho no son lo suficientemente ambiciosas en sus planes de reducir las emisiones, incluidas las empresas españolas. La investigación destaca que, incluso entre aquellas compañías las que tienen objetivos, hay demasiadas que no abordan las emisiones de Alcance 3. El mundo ya no puede seguir esperando a que las empresas actúen y se hagan cargo de la parte que les toca. Para que el objetivo de 1,5 °C siga siendo significativo y viable, es necesario avanzar más rápido y el sector privado debe tomar la delantera.  

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