La Asociación Española de Normalización, UNE, ha publicado recientemente un informe en el cual analiza los estándares necesarios para impulsar seis aspectos clave del buen gobierno de las Organizaciones. Estos son: corporativo, resiliencia, relaciones entre organizaciones, seguridad y salud en el trabajo, transformación digital y actividades sostenibles. Asimismo, el organismo español de normalización ha identificado cerca de 40 normas que apoyan el buen gobierno de las organizaciones en estas áreas estratégicas. Por otra parte, el documento destaca el papel indispensable de la normalización para el desarrollo de las mejores prácticas a fin de reducir riesgos y garantizar la continuidad del negocio sin importar su tamaño.
¿Cuáles son las áreas estratégicas del buen gobierno de las organizaciones?

Dentro de los aspectos que conforman los criterios ASG (Ambiente, sociedad y Buen Gobierno) es quizás la “G” la letra menos popular de la tríada. Sin embargo, El Buen Gobierno es una pieza fundamental del funcionamiento de cualquier organización. Este es un elemento indispensable para la competitividad de las organizaciones. Afecta, especialmente, a las grandes empresas que son las que más reguladas están en este campo y experimentan más presión a la hora de rendir cuentas.

Siguiendo este planteo, la Asociación Española de Normalización (UNE), la entidad legalmente responsable del desarrollo de las normas técnicas, más conocidas como estándares ha publicado recientemente su  informe Buen Gobierno de las Organizaciones en el cual destaca el papel de la normalización como una actividad indispensable para el desarrollo de las mejores prácticas a fin de reducir riesgos, incrementar la resiliencia de las compañías y garantizar la continuidad del negocio.

El documento sostiene que la normalización en este ámbito permite abordar temas transversales y disponer de una visión estratégica con un enfoque 360º en cualquier organización sin importar su rubro o su tamaño.  La investigación parte de la premisa acerca de que la estandarización en el área corporativa permite establecer los principios de gobernanza, los esquemas de remuneración y gestionar los conflictos de interés, los riesgos y la Responsabilidad Social Corporativa. Es decir, se trata de una pieza primordial en cualquier organización que apuesta por el desarrollo sostenible.

En el último tiempo se ha avanzado mucho en materia de normalización y las organizaciones están sometidas a un escrutinio cada vez mayor por parte de sus públicos interesados y su compromiso con esta materia afecta a su competitividad, reputación, atracción del talento, percepción de los inversores y relaciones con sus stakeholders. Ante este cambio de paradigma, la gestión del compliance conviene que esté integrada en todos los procesos de la organización (finanzas, riesgos, calidad, medioambiente, salud y seguridad) para garantizar las mejores prácticas, señala el informe.

Cabe recordar que Compliance es el resultado de que una organización cumpla con sus obligaciones y se hace sostenible introduciéndola en la cultura de la misma y en el comportamiento y en la actitud de las personas que trabajan en ella. Mientras mantenga su independencia, es preferible que la gestión de compliance esté integrada con los procesos de gestión de finanzas, riesgos, calidad, medio ambiente y salud y seguridad, y en sus requisitos y procedimientos operacionales. Al respecto, el informe sostiene que un sistema de gestión de compliance eficaz y que abarque a toda la organización permite que la organización demuestre su compromiso de cumplir con la normativa, incluyendo los requisitos legales, los códigos de la industria y los estándares de la organización, así como con los estándares de buen gobierno corporativo, las mejores prácticas, la ética y las expectativas de la comunidad en general.

El informe analiza que, junto a la gestión de riesgos, se deben valorar los escenarios de crisis para anticiparse y adaptarse a un contexto cambiante que, en muchas ocasiones, es inestable. Para llevar a cabo este análisis, la investigación de la UNE revela aquellas normas que establecen los principios, las directrices y la terminología para gestionar los riesgos y garantizar la seguridad de la compañía.  El estudio afirma que organizaciones de todos los tipos y tamaños se enfrentan a factores de influencias internas y externas que hacen incierto saber si y cuándo conseguirán sus objetivos. La incidencia que esta incertidumbre tiene sobre la consecución de los objetivos de una organización constituye el “riesgo”. En este sentido sostienen los expertos que todas las actividades de una organización implican riesgos. Las organizaciones gestionan el riesgo identificándolo, analizándolo y evaluando después si el riesgo se debería modificar mediante un tratamiento que satisfaga sus criterios de riesgo.

Otro aspecto que el informe señala como indispensable en el buen gobierno de las organizaciones es la relación entre ellas. El desarrollo de proyectos y la ejecución de trabajos en colaboración no es nada nuevo. Desde hace ya décadas se ha demostrado que las empresas que apuestan por el trabajo colaborativo, ya sea con carácter interno o con otras organizaciones, alcanzan mejores resultados que aquellas que promueven la individualidad entre sus trabajadores. A pesar de ello, en el contexto laboral hay muchos procesos, herramientas y actividades que potencian la individualidad. El reto es detectarlas y replantearlas para que se puedan abordar desde un punto de vista colectivo.

Al respecto, Paloma García, directora de Normalización y Grupos de Interés de UNE, subraya que “desde hace ya décadas se ha demostrado que las empresas que apuestan por el trabajo colaborativo, ya sea con carácter interno o con otras organizaciones, alcanzan mejores resultados que aquellas que promueven la individualidad entre sus trabajadores”.

En medio del contexto actual en el cual la pandemia de coronavirus es aún un tema de agenda, el estudio destaca que las normas relativas a la seguridad y la salud en el trabajo constituyen una herramienta idónea para incrementar la eficiencia, reducir accidentes y enfermedades y aumentar la operatividad al disminuir las situaciones de emergencias y bajas laborales. UNE también ha recalcado las normas que ayudan a gestionar los riesgos de la COVID-19 y la salud mental. La investigación explica que los sistemas de gestión de salud y seguridad en el trabajo se basan en implementar prácticas de mejora continua para favorecer la disminución de riesgos con el objetivo de apoyar a las organizaciones para que puedan ofrecer y construir un ambiente laboral seguro para sus trabajadores. Entre estos estándares se encuentra la Especificación UNE-ISO/PAS 45005 que proporciona directrices a las organizaciones sobre cómo gestionar los riesgos de la COVID-19 en el trabajo.

La transformación digital es uno de los desafíos más destacables en este ámbito según el informe. La aplicación de la tecnología de la información a la industria manufacturera es un elemento revitalizador que puede reducir la brecha competitiva de los países occidentales. El cambio que va a suponer es tan disruptivo que se considera que se trata de una nueva revolución industrial, la cuarta en este caso, y se han acuñado términos como Industria 4.0 o Smart Manufacturing para referirse a la incorporación masiva de la tecnología de la información a toda la cadena de valor de los procesos relacionados con la industria manufacturera. Esta integración de la tecnología de la información se traducirá en la optimización e interacción de los procesos de investigación y desarrollo, diseño, producción, logística y la prestación de servicios asociados. Las especificaciones UNE van destinadas a la digitalización de los procesos clave de negocio, que son aquellos que tienen un impacto significativo en los ingresos, costes o experiencia de los clientes. La integración de la tecnología se traduce en la optimización e interacción de los procesos de investigación y desarrollo, diseño, producción, logística y la prestación de servicios asociados.  

Por último, el informe incorpora la sostenibilidad como una actividad clave en el buen gobierno, un ámbito que se ha convertido en un elemento central de las políticas nacionales y europeas. Es importante destacar en este punto el Reglamento Europeo 2020/852 aporta un marco para priorizar las inversiones sostenibles mediante la denominada Taxonomía europea, la cual se apoya, en muchos casos, en normas técnicas. Las normas técnicas ayudan a las organizaciones a determinar los costes y beneficios ambientales de su actividad y traducirlos a una valoración económica.

¡Comparte este contenido en redes!

Síguenos

Síguenos en Twitter Síguenos en Facebook
Top