La ONG realiza un análisis de la situación actual de los océanos y las medidas urgentes que se deben tomar para su protección. La organización lo explica con claridad: “Nuestros océanos están en una espiral de muerte”. Es por esto que insta a los gobiernos locales y las entidades internacionales a actuar con rapidez y compromiso.
Greenpeace cuestiona a los líderes mundiales por fallar en el Día Mundial de los Océanos

El día de hoy, 8 de junio, se conmemora el Día Mundial de los Océanos. Sin embargo, poco hay para celebrar. Greenpeace denuncia que el cambio climático, la pesca industrial, la minería submarina, las prospecciones petrolíferas o la contaminación y los plásticos nos han llevado a un estado crítico de la segunda fuente de oxígeno del planeta.

A medida que la temperatura de la superficie del mar aumenta, la vida marina y los ecosistemas oceánicos van sufriendo mayores desafíos. Incluso si el calentamiento global se limita al objetivo acordado de 1,5 °C, se prevé que hasta el 90% de los arrecifes de coral de aguas cálidas se perderán.
La organización ambientalista denuncia que la minería submarina sobre el fondo marino ya ha comenzado, con la excusa del creciente sector tecnológico y de las renovables, ya se han emitido 29 concesiones para exploración de nódulos de polimetales, sulfuros y zonas ricas en cobalto del fondo marino.

En España, el 80% de los recursos ambientales de la costa están degradados tras 30 años de urbanización masiva. Concretamente, en los últimos 30 años (desde la aprobación de la Ley de Costas de 1988), la superficie de costa urbanizada se ha duplicado, pasando de 240.000 a 530.000 hectáreas. Mientras, el hotel ilegal de El Algarrobico, con más de 30 pronunciamientos en su contra sigue en pie en pleno parque costero-marítimo del Cabo de Gata y en la laguna costera del Mar Menor en la Región de Murcia, en 2016 murió el 85% de la pradera submarina por la falta de luz debido a los constantes vertidos y salmueras fruto de la actividad agraria que sigue sin control.

La pesca desmedida es otro de los grandes problemas actuales de nuestros océanos. Greenpeace explica que en más de la mitad de nuestros mares, el 55% de su superficie, se desarrollan actividades pesqueras. Cinco naciones ostentan el 77% de la flota pesquera en alta mar: China, Taiwán, Japón, Indonesia y España. Desde 1950, con la mejora de tecnología pesquera, hemos sido capaces de pescar, cada década, 350 metros más profundo. Un 59,9% de las poblaciones de peces analizadas están explotadas hasta su rendimiento máximo sostenible.

Más de 500.000 toneladas de pequeños peces se extraen cada año de África occidental y se convierten en piensos para la acuicultura y la agricultura, suplementos dietéticos, cosméticos y productos alimenticios para mascotas (2). Este pescado es esencial para mantener la seguridad alimentaria de más de 33 millones de personas en países como Mauritania, Senegal y Gambia. En el transcurso de una investigación de tres semanas al norte del Índico en febrero de 2021, el barco de Greenpeace Arctic Sunrise ha documentado la pesquería iraní con redes de deriva (5). Greenpeace ha sido testigo del uso de estas redes de enmalle, con siete barcos que crearon dos paredes de redes de más de 33 kilómetros de largo. El equivalente a 2.357 autobuses, uno detrás de otro.

Asimismo, la organización afirma que el impacto de la pesca con redes de deriva con captura accidental de cetáceos en el Índico supone un total acumulado de 4,1 millones de delfines muertos en redes de deriva entre 1950 y 2018. Se estima que esta captura incidental alcanzó un máximo de casi 100.000 cetáceos al año durante el período 2004-2006, pero ha disminuido en más del 15% desde entonces, una disminución que bien podría reflejar la fuerte reducción en el tamaño de la población debido a estos impactos.

Ante este complejo panorama, la ONG advierte que urge a aprobar el Tratado Global de los Océanos en Naciones Unidas, una Constitución de los Océanos para acabar con esta degradación y que proteja el 30% de los océanos para 2030. Asimismo, la organización ecologista lamenta la manipulación de este día por muchas empresas y gobiernos para hacer greenwashing. Pilar Marcos, responsable de Océanos de Greenpeace, sostuvo que: “Nuestros océanos están en una espiral de muerte: golpeados por el colapso climático y la pesca destructiva. Su propia oceanografía está cambiando. Más del 70% de los tiburones y rayas han desaparecido en el último medio siglo. Los líderes mundiales siguen avanzando lentamente como si los océanos fueran demasiado grandes para ser destruidos. Podemos decir con seguridad: no lo son.”

Actualmente, no existe un marco general o integral para proteger la vida marina en alta mar, a pesar de que el 64% de nuestros océanos se encuentran más allá de la jurisdicción nacional de cualquier Estado. Es por esto, que Greenpeace insiste en que es fundamental que los gobiernos establezcan un Tratado Global de los Océanos en Naciones Unidas este año, que podría conducir a santuarios oceánicos en todo el mundo, libres de actividades humanas dañinas.
Más de 70 países ya se han comprometido a proteger al menos el 30% de los océanos para 2030, incluida la mayoría de los miembros del G7, pero siguen sin aprobar el Tratado.

Se espera que los gobiernos se reúnan en agosto en Naciones Unidas para acordar un sólido Tratado Global de los Océanos que podría crear grandes santuarios marinos en todo el mundo. Referentes de la organización que lucha por detener la emergencia climática instan a los líderes mundiales a que traten esta emergencia con la ambición que requiere y no pierdan una oportunidad más para brindar a nuestros océanos la protección que necesitan con urgencia.

 

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