Las cartas sobre la mesa

El Día de la Mujer suena cada año de forma más alta y firme y cada año vamos logrando dar un pasito más hacia la igualdad, pero todavía queda mucho por lograr. Ojalá que cuando les contemos a nuestra nietas que todos los 8 de marzo las mujeres salíamos a la calle a reivindicar nuestros derechos, ellas no necesiten hacerlo.

Hace tan sólo un par de generaciones atrás, la mayoría de las mujeres se quedaban en casa mientras sus maridos trabajaban fuera de ella y recibían un sueldo, el único dinero que entraba en los hogares y que convertía a esas mujeres en dependientes de sus maridos. En mi familia, una de mis abuelas trabajaba fuera de casa, era funcionaria de Hacienda y cada día salía de casa del brazo de mi abuelo para ir juntos a trabajar acompañados de la hermana de ésta, Rosina, que también era una mujer trabajadora. Aunque yo lo veía normal, porque mi madre también trabajaba, me di cuenta, años después, de que esta situación era bastante excepcional, la mayoría de madres de mis amigas y amigos trabajaban en casa. Hoy, la mayoría de mujeres de mi generación trabajan fuera de casa, pocas mujeres son las que no lo hacen, pero las condiciones salariales entre hombres y mujeres, sorprendentemente, no son las mismas. De acuerdo a Naciones Unidas, por término medio, las mujeres siguen ganando en todo el mundo un 23 % menos que los hombres en el mercado de trabajo por el mismo empleo.

Parece que siempre hay motivos que justifican que los hombres cobran más que las mujeres, a pesar de ocupar el mismo puesto, ellos han negociado mejores condiciones laborales por ejemplo. ¡Vaya excusa! pero ¿Cómo solucionarlo? La obligación de las empresas con más de 50 trabajadores de publicar las tablas salariales de sus empleados es un importante paso para promover la igualdad  pero ¿Por qué es sólo obligatoria para las empresas de más de 50 empleados? No olvidemos de que el España el 97% de las empresas tienen menos de 50 trabajadores, con lo que esta medida muy efectiva no parece. Hay que implantar medidas valientes y dejarse de poner parches.

Es paradójico que exista esta desigualdad,  puesto que el empoderamiento económico de la mujer es un buen negocio. Las empresas se benefician enormemente al aumentar las oportunidades en cargos de liderazgo para las mujeres, algo que ha demostrado aumentar la eficacia organizacional. Se estima que las compañías donde tres o más mujeres ejercen funciones ejecutivas superiores registran un desempeño más alto en todos los aspectos de la eficacia organizacional.

Nos queda, ojalá que sólo esta generación, para que las desigualdades se queden atrás. Nuestras hijas cuentan con toda la información y todas las herramientas para no aceptar puestos en condiciones de desigualdad frente a los hombres, pero insisto que para luchar contra algo, debemos de contar con la información necesaria para saber a los que nos enfrentamos. Quitémonos las vendas de los ojos y exijamos transparencia para poder luchar por nuestros derechos, cojámonos de las manos, hombres y mujeres para crear un mundo mejor y más sostenible para todos.

¡Comparte este contenido en redes!

Síguenos

Síguenos en Twitter Síguenos en Facebook
Top