Europa tiene una sólida posición de partida y un historial de desarrollo sostenible, pero los retos de sostenibilidad a los que se enfrenta el mundo son innegables. La Comisión Europea publica un documento de "Una Europa más sostenible de aquí a 2030" que señala que los Estados miembros de la UE-27 obtienen las mejores puntuaciones en los ODS 1 (fin de la pobreza) y ODS 3 (salud y bienestar), en cambio necesitan mayores esfuerzos para el cumplimiento del ODS 12 (producción y consumo responsable) y el ODS 14 (vida submarina).
La Comisión Europea y sus deberes con la Agenda 2030. ¿En qué punto están?

La Comisión Europea ha publicado un documento de reflexión titulado “Una Europa más sostenible de aquí a 2030”, elaborado sobre un estudio previo de la EU SDG Platform, centrado en servir como base para la toma de decisiones futuras en la agenda estratégica de sostenibilidad para 2019-2024. El documento señala los fundamentos políticos clave para lograr la Agenda 2030: el paso de la economía lineal a la circular, la corrección de los desequilibrios de nuestro sistema alimentario, la resistencia de cara al futuro de nuestra economía, nuestros edificios y nuestra movilidad, y garantizar una transición justa que no excluya a nadie. 

Europa tiene una sólida posición de partida y un historial de desarrollo sostenible, pero los retos de sostenibilidad a los que se enfrenta el mundo son innegables. La UE está bien situada para ser la vanguardia mundial en la transición hacia la sostenibilidad, ayudando a establecer normas mundiales y a aprovechar los beneficios sociales y económicos de ser la pionera en esta materia. 

Desde el inicio del mandato de Juncker en la Comisión Europea en 2014, las prioridades de desarrollo sostenibles han estado presentes en las principales agendas transversales, así como en las políticas e iniciativas sectoriales. Se tiene que destacar la gran acogida que tuvo la Agenda 2030 en la UE, al ser una de las principales fuerzas que impulsaron su adopción. En la actualidad, la UE y sus Estados miembros se encuentran entre los países con mejores resultados en materia de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en todo el mundo.

Según la versión íntegra del documento de reflexión, si se compara con el resto del mundo, siete Estados miembros de la EU-27 se encuentran entre los diez primeros en la clasificación del Índice Global de los ODS, mientras que todos los Estados miembros de la EU-27 se encuentran entre los cincuenta primeros (de un total de 156).

-Los Estados miembros de la UE-27 tienen la puntuación media más alta en el ODS 1, acabar con la pobreza en todas sus formas y en todas partes.
-Los Estados miembros de la UE-27 tienen la segunda puntuación más alta por término medio para el ODS 3, garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades. 
-Los Estados miembros de la UE-27 obtienen por término medio la puntuación más baja en el ODS 12, garantizar pautas de consumo y producción sostenibles, y en el ODS 14, conservar y utilizar de manera sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible.
-Existen notables diferencias entre los Estados miembros en la consecución del ODS 10, reducir la desigualdad dentro de los países y entre ellos.

Son muchos los desafíos a los que la UE se enfrenta,y están surgiendo otros nuevos que ponen en peligro la prosperidad económica, nuestra sociedad y nuestro medio ambiente. Para un futuro mejor para todos, necesitamos una forma reinventada de crecimiento económico sostenible que tenga que ver con la economía circular, el sector alimentario, la urbanización y movilidad y 

De la economía lineal a la circular:

La cultura de consumo actual contribuye al agotamiento de nuestro capital natural y ejerce una presión sobre el clima. Actualmente, la humanidad utiliza recursos equivalentes a la capacidad de 1,7 Tierras. La Comisión ha dirigido la economía de la UE hacia una senda más circular, a través de su Plan de Acción sobre Economía Circular y su Estrategia de Bioeconomía. 

Una economía circular tiene el potencial de hacerlo: generar un beneficio económico neto de 1,8 billones de euros en Europa en 2030; crear más de un millón de nuevos puestos de trabajo en toda la UE de aquí a 2030, y ser fundamental para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Sostenibilidad de la granja a la mesa:

La producción de alimentos sigue ejerciendo una presión sobre nuestro medio ambiente, mientras que el 20% de nuestros alimentos se desperdicia. La agricultura de la UE ha realizado verdaderos progresos en materia de clima y medio ambiente, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20 % y los niveles de nitratos en los ríos en un 17,7 % desde 1990.

Pero aún queda mucho por hacer a lo largo de toda la cadena alimentaria. Un sistema alimentario y agrícola mundial podría hacerlo: crear un nuevo valor económico de más de 1,8 billones de euros mediante 2030, crear 200 millones de puestos de trabajo para 2050; suministrar alimentos nutritivos a una población mundial en crecimiento; generar mayores ingresos, ayudar a restaurar los recursos naturales y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y ser mucho más resistentes al riesgo climático.

Energía, edificios y movilidad a prueba de futuro:

La UE es uno de los líderes mundiales, pero hay que hacer más para promover las energías renovables, los edificios eficientes energéticamente y el transporte respetuoso con el clima. Los edificios, por ejemplo, son responsables de alrededor del 40% del consumo energético y el transporte representa el 27% de las emisiones de gases de efecto invernadero de Europa. La energía limpia es una oportunidad para el empleo y el crecimiento, de hecho pueden crearse 900.000 puestos de trabajo en el ámbito de las tecnologías de energías renovables de aquí a 2030 mediante la movilización de la inversión pública y privada. Además, la UE puede ahorrar 300 000 millones de euros anuales reduciendo su dependencia de los combustibles fósiles. 

Garantizar una transición socialmente justa:

Los cambios tecnológicos, estructurales y demográficos en un mundo más interconectado están transformando la naturaleza del trabajo. De acuerdo con el modelo de bienestar social de la UE, la transición hacia una economía sostenible no debería dejar a nadie ni a ningún lugar atrás. La inversión social debe seguir siendo una prioridad absoluta, incluida la inversión en la educación, la formación y el aprendizaje permanente; en las condiciones de trabajo; la asistencia sanitaria y cuidados de larga duración; la inclusión social y derechos de las minorías; la igualdad de géneroy el desarrollo rural. 

¿Cómo llegar hasta ahí?

Algunos de los elementos clave que cita el documento para la transición hacia una Europa sostenible de aquí a 2030 son por ejemplo la educación, formación, ciencia, tecnología, investigación, innovación y digitalización. La inteligencia artificial puede aumentar enormemente la productividad en muchas áreas, desde la asistencia sanitaria hasta una agricultura más eficiente.

En cuanto a las finanzas, los precios, la fiscalidad y la competencia, el Plan de Inversiones para Europa puede movilizar parte de los recursos necesarios para una transición sostenible, y el Plan de Acción sobre Financiación Sostenible ayudará a situar la financiación en una senda sostenible. Los sistemas fiscales y la fijación de precios deben diseñarse de manera que reflejen los verdaderos costos ambientales y sociales de la producción y garanticen que los productos y servicios sostenibles se conviertan en los más asequibles.

Para una eficaz responsabilidad social corporativa, se necesita crear empresas social y ambientalmente responsables con beneficios y crecimiento más sostenibles, suponiendo nuevas oportunidades de mercado y valor a largo plazo para los accionistas.

El horizonte temporal actual fijado por la Comisión Europea para el año 2019: 

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