Las empresas con propósito carecen todavía de un ecosistema adecuado que les permita crecer haciendo efectiva su triple voluntad de impacto. Para resolver este problema, un estudio de la Secretaría General Iberoamericana e IE University propone el Cuarto Sector como el resultado de la combinación de lo mejor de los tres sectores tradicionales (público, privado y sin ánimo de lucro) para una nueva generación de emprendedores que obtiene beneficios financieros para crear beneficios sociales.
Cuarto sector: la nueva propuesta de un marco jurídico inclusivo que reúna a las empresas con propósito

Con el ritmo económico actual, cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se convierte en una misión imposible si no se transforma el modo en que opera el sector privado. Parte de la solución son las empresas con propósito que implica ir mucho más allá de las reformas graduales de la responsabilidad social corporativa, así lo indica el primer informe "las empresas con propósito y el auge del Cuarto Sector en Iberoamérica” realizado por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) e IE University en 7 países (Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México, Portugal y España). 

Cada año se crean millones de empresas sociales en el mundo como las iniciativas de economía circular, las empresas B, cooperativas, mutualidades, sociedades laborales, empresas de comercio justo o bancos éticos. Todas estas empresas están convergiendo hacia un nuevo nicho llamado el Cuarto Sector que combina lo mejor de los tres sectores (público, privado y sin ánimo de lucro) integrando objetivos sociales con procesos empresariales, sin dejar de lado la autosuficiencia económica, para reducir la desigualdad, promover un crecimiento económico inclusivo y asegurar el desarrollo de empresas sostenibles. 

En la última década, las empresas con propósito han aumentado considerablemente en visibilidad y volumen en todo el mundo hasta el punto de representar actualmente el 8% del Producto Interior Bruto (PIB) en la Unión Europea y emplear al 7% de su población activa según datos del Paralmento Europeo del 2016. En lo que se refiere a Iberoamérica, el informe sugiere que existen más de 170 000 empresas con propósito, las cuales generan un 6% del PIB de la región, un porcentaje cercano al 8% que registran la Unión Europea, Canadá y Australia, y dan empleo a casi 10 millones de personas. Existen diferencias entre países sobre todo por el peso de las cooperativas que todavía constituyen el grueso del sector. Diego Rubio, director del proyecto Cuarto Sector para Iberoamérica y profesor del IE advierte que estas cifras deben manejarse con precaución puesto que las empresas con propósito adoptan distintas fórmulas jurídicas en función del país en el que operan y faltan marcos estandarizados y censos nacionales que las contabilicen con exactitud.

Tras la XXVI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que tuvo lugar en La Antigua Guatemala en noviembre de 2018, la SEGIB recibió el mandato de impulsar y fortalecer el ecosistema del Cuarto Sector en la región, con este informe y encuesta de opinión sobre la situación y la percepción de las empresas sociales en Iberoamérica se da el primer paso en ese camino. 

El auge de las empresas sociales ocurre en un momento en que la población de Iberoamérica se muestra cada vez más preocupada por los problemas medioambientales y sociales, la encuesta de la SEGIB revela que el cambio climático (68%) inquieta a los iberoamericanos casi tanto como la desigualdad (75%). La encuesta también apunta que más del 85% de los 3.550 iberoamericanos consultados cree que las empresas con un impacto socio-ambiental positivo deberían tener más apoyo institucional a través de ayudas, exenciones impositivas o acceso a contratos públicos. Por otro lado, el 91% piensa que el sector privado tiene que cambiar su forma de actuar porque sino las próximas generaciones vivirán peor que sus padres, además el 50% opina que el principal objetivo de toda compañía debería ser mejorar internamente primero, empezando por la vida de sus empleados y luego la de sus clientes.

Además en el estudio se aprecia que los gobiernos de la región están empezando a adaptarse a la necesidad de apoyar a las empresas sociales, once países ya han adoptado nuevas leyes y marcos legales destinados a tipificarlas y apoyarlas como el caso de Colombia en aprobar la ley para la formación de empresas de Beneficio e Interés Colectivo en 2018, Bolivia con la aprobación en 2010 de la Estrategia Plurinacional de la Economía Solidaria y Comercio Justo o Brasil con la ley de Emprendimientos y Economía Social y Solidaria que está en proceso de tramitación, entre otros muchos ejemplos. 

Rebeca Grynspan, Secretaria General Iberoamericana aseguró en la presentación del informe que el cuarto sector es una iniciativa que actúa en el mercado para reducir las externalidades negativas que genera. Además reconoció que "las empresas que quieren surgir en este cuarto sector tienen muchas dificultades porque no existe un marco legal adaptado a este nuevo tipo de empresas, por eso estamos generando una propuesta para que los nuevos aparezcan, sin ir en contra del sector privado. Lo que nos están diciendo los ciudadanos es que el desarrollo sostenible, la desigualdad y el cambio climático no son asuntos exclusivos de los gobiernos, sino que exigen un papel más activo de las empresas”. 

Es indudable que esta nueva forma de entender la economía está creciendo dentro y fuera de Iberoamérica y lo seguirá haciendo en los próximos años, si bien no a la velocidad y escala necesarias para alcanzar los ODS en 2030. Las empresas con propósito y sus ecosistemas se encuentran en una fase embrionaria, queda mucho trabajo por delante y mucho esfuerzo multisectorial que deberá desarrollarse en tres grandes fases: su creación, su profesionalización y su consolidación.  

¿Te ha gustado el artículo?

1 No me ha gustado 0

Tu opinión es importante... ¡dejanos tus comentarios!

Top