En 1998, la compañía ofreció a sus empleados la posibilidad de recaudar fondos para los damnificados por el Huracán Mitch llamando a mediadores, colaboradores y proveedores desde la oficina en horario de trabajo. Puede que no sea RSE en sentido estricto, pero si se convirtió en el primer paso que hoy les ha llevado a ser una marca de referencia. Su reto ahora es integrar plenamente la responsabilidad en todo el negocio, que las iniciativas nazcan de todas sus áreas y formen parte de los objetivos de cada una de ellas.
RSE.- Integridad, innovación y compromiso, las prioridades de DKV

Según indican en su documento, con ello lo que buscan es “alinear lo que la sociedad espera de una empresa responsable con nuestra actuación, conseguir que los grupos de interés aprecien que somos una empresa responsable al relacionarse con nosotros y aportarles un valor diferencial en sus expectativas éticas, sociales y medioambientales más relevantes, contribuyendo de esta manera al crecimiento sostenible del negocio”. Es decir, pasar de la responsabilidad social al negocio responsable.

Así, su Plan Voluntad, que recoge las prioridades de la responsabilidad empresarial, hace referencia a tres prioridades. La primera es la integridad, entendida como transparencia, uso responsable de poder, comportamiento ético, buen gobierno contra la corrupción, gestión de riesgos… La segunda, la innovación responsable con productos sostenibles, oportunidades de desarrollo sostenible, alianzas e implicación de los grupos de interés en el negocio, con foco especial en proveedores… Y, por último el ompromiso de nuestros grupos de interés: basar nuestra comunicación en la relación que mantenemos con ellos (Un millón de sonrisas, Medialia…).

Este año celebran su 20 cumpleaños con la RSE. Y han elegido para esta conmemoración una frase: “Creadores de conciencia”, una idea surgida a partir de su colaboración en el proyecto “Vidas Minadas” del fotoperiodista Gervasio Sánchez sobre las víctimas de las minas antipersona.

Una de las cosas que destaca su consejero delegado, Josep Santacreu, está vinculada con las personas discapacitadas. Ya en 1999, durante el proceso de reflexión sobre el primer plan estratégico, surgió la idea de integrarlas en un proyecto para unificar la atención telefónica de la compañía. Y en 2000, se puso en marcha lo que el califica como “nuestro proyecto más querido y emblemático”. Está hablando de la Fundación Integralia DKV. “Seguramente habría sido más fácil cubrir la necesidad de negocio con un contact center propio, pero decidimos apostar por dar una oportunidad de formarse y acceder al mercado laboral a personas con discapacidad que podían aportar su experiencia y empatía en la atención telefónica a nuestros clientes”.

También cumple 20 años su colaboración con Intermón, una de las palancas que ha impulsado la RSC en DKV. De su mano, están “al lado de las personas más vulnerables en los contextos más extremos y difíciles, aportando agua, alimentos, cobijo y protección a los damnificados por catástrofes naturales, conflictos y sequías”, explica. Pero no solo se trata de acción humanitaria, sino de desarrollar proyectos como el Programa de agua en Etiopía, el hospital de Ambato en Ecuador, o el conocido como Trailwalker, que ha logrado implicar a más de 115.000 personas en programas de agua y refugiados.

Respecto al medio ambiente, DKV Seguros es empresa CeroCO2 desde hace una década, tiempo que llevan, además trabajando en publicaciones innovadoras al respecto a través del Observatorio de Salud y Medio Ambiente.

Algo clave para conseguir todas estas iniciativas (citadas como ejemplo, porque hay muchas más), ha sido, en palabras de Santacreu, “escuchar y fomentar el diálogo con nuestros grupos de interés, crear valor para la sociedad y para la empresa, pensar a largo plazo y fomentar la coherencia. Lo hemos aprendido a lo largo de estos años y seguimos haciéndolo, aunque ahora con proyectos y exigencias distintas que, mirando al futuro, nos obligan a afrontar los retos que plantean la salud digital, la ciberseguridad y la cada vez mayor exigencia de transparencia y de innovación responsable, así como nuestro compromiso con el lenguaje claro.

Por hacer un resumen con sus cifras más notables en este 20 aniversario RSC, se pueden citar, por ejemplo, los más de 900.000 beneficiarios en todo el mundo de unas donaciones en torno a 8 millones de euros, las 13.600 participaciones en acciones de voluntariados, el hecho de que el 32% de su plantilla está formada por personas con discapacidad. “y seguimos con la misma ilusión y las ganas intactas de seguir esforzándonos, día a día, por un mundo más saludable”, subraya su consejero delegado.

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