En un giro que amenaza con agravar las crisis humanitarias en distintas partes del mundo, el gobierno de Estados Unidos ha decidido retirar importantes fondos destinados a programas esenciales de salud y derechos reproductivos. Esta medida pone en jaque el acceso a atención médica, protección contra la violencia de género y apoyo a mujeres y niñas en situaciones de extrema vulnerabilidad.